viernes, 5 de junio de 2009

Repudian violencia contra la Autónoma de Ciudad Juárez

Rubén Villalpando/Corresponsal
La Jornada/5 de junio de 2009

Ciudad Juárez, Chih., 4 de junio. Aproximadamente dos mil personas, entre estudiantes y trabajadores académicos y administrativos de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), marcharon hoy en protesta por la violencia contra la comunidad de esa casa de estudios, ya que en seis meses recientes han sido asesinados los catedráticos Manuel Arroyo Galván y Gerardo González Guerrero, además del estudiante Jaime Alejandro Irigoyen Flores, y desaparecieron las alumnas Mónica Janeth Alanís Esparza y Lidia Ramos Mancha.
El ataque más reciente ocurrió la noche del pasado viernes, cuando hombres armados asesinaron a Arroyo Galván, maestro de la UACJ e integrante del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Al doctor en ciencias sociales le dispararon mientras conducía su vehículo por la avenida Manuel Gómez Morín y prolongación Manuel J. Clouthier.
Sus compañeros marcharon hoy desde la megabandera hacia el puente libre o de Córdoba, apoyados por integrantes de la Organización Popular Independiente, fundada por Arroyo Galván, así como comunidades eclesiales de base y activistas que exigieron que se aclare el homicidio de este profesor y luchador social de 44 años de edad.
También pidieron que se investigue el homicidio del maestro de sicología Gerardo González Guerrero, asesinado a balazos en diciembre de 2008, y el de Jaime Alejandro Irigoyen Flores, alumno de la carrera de derecho victimado en enero.
Otra exigencia es la búsqueda de Mónica Janeth Alanís Esparza, de 18 años, estudiante de la carrera de administración, quien desapareció el 26 de marzo cuando se dirigía a hacer una tarea con compañeras.
También pidieron que se localice a Lidia Ramos Mancha, estudiante de Medicina de 17 años de edad, quien en diciembre pasado acudió al Instituto de Ciencias Biomédicas para conocer unas calificaciones y no se volvió a saber de ella. En la marcha participó su madre, María Dolores Mancha, quien explicó que ante la ineficacia de la Policía Ministerial Investigadora, su hijo mayor, Gerardo Ramos, emprendió una investigación por su cuenta.
Un grupo de estudiantes hizo sonar sus tambores, mientras otros pintaban sobre el pavimento siluetas humanas. Más tarde, durante el plantón en el puente ubicado en El Chamizal, los manifestantes leyeron artículos de la Constitución en repudio a la intervención militar en la frontera.
La columna regresó a la megabandera, donde los manifestantes encendieron velas y protestaron por la simulación del Ejército Mexicano de combatir el crimen organizado, pues los narcotraficantes no han dejado de matarse. Sentados en el césped, escucharon a los oradores y mensajes provenientes de otras ciudades de México y del mundo.
La noche del miércoles, al cumplirse cinco días de la muerte de Arroyo Galván, maestros y estudiantes del Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la UACJ salieron a la calle para repudiar la ola de violencia en Juárez.
Con una manta que decía Todos somos Manuel, los manifestantes distribuyeron volantes en los que recordaron que Arroyo fue fundador de varias organizaciones sociales.
El martes pasado, el rector Jorge Quintana Silveyra se reunió con la procuradora de justicia del estado, Patricia González, quien sólo le dio a conocer que hay dos líneas de investigación.
El funcionario informó que, con la finalidad de recibir información anónima y confidencial que ayude a esclarecer el asesinato, la UACJ y la Procuraduría General de Justicia abrieron una liga en la página electrónica http://www.uacj.mx./

jueves, 4 de junio de 2009

Lecciones de la huelga en la Unison/ III y última

Seguimos con nuestras reflexiones, en torno a la situación que se vive actualmente en la Universidad de Sonora, luego de que el pasado sábado 30 de mayo, el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora (STEUS) acordara poner fin a su movimiento de huelga, mismo que había iniciado el viernes 3 de abril:
8. La Ley No. 4, marco normativo que regula el funcionamiento de la universidad desde hace 17 años, mostró una vez más sus debilidades y anacronismos. Por un lado, observamos la creciente concentración del poder en la figura del rector y su staff, ejerciendo amplias facultades jurídicas y metajurídicas, sin tener otro órgano de autoridad (colegiado o personal) que pueda hacerle contrapeso. La citada reunión del Colegio Académico, en la que se abordaría el problema de la huelga, y que no pudo realizarle por la inasistencia del rector, es una muestra palpable de la verticalidad autoritaria con la que se conducen los destinos del alma mater sonorense, al margen de la opinión y participación de la comunidad de académicos y estudiantes.
9. La guerra mediática orquestada por la administración universitaria en contra de la organización de los trabajadores, y de sus instrumentos legítimos de lucha como son los sindicatos, la contratación colectiva y el derecho de huelga, (lo insólito del hecho, fue la utilización del sitio web de la universidad, http://www.uson.mx/ , para arremeter en contra del movimiento del STEUS), fue aprovechada muy bien por los eternos enemigos de la educación superior pública, para ya encarrerados, tirar con lodo y fango a la labor educativa de la Universidad de Sonora. Voces de filiación política de derecha, del más rancio talante ideológico conservador, igual pedían una operación de limpieza de todos los "grillos" que viven de la universidad, como también que se legislara para erradicar el "cáncer" del sindicalismo universitario.
10. Y no faltaron los oportunismos políticos de los candidatos a puestos de elección popular. Guillermo Padrés, candidato del PAN a la gubernatura del estado, proponiendo la fundación de otra universidad pública, pero vacunada de cualquier posibilidad de sindicatos y huelgas. Jorge Luis Ibarra, candidato del PAN a la diputación federal del distrito 05, mostrando como un logro de su paso como rector de la universidad, "ocho años sin huelga en la unison". O la ocurrencia del candidato del PT, Miguel Angel Haro, de solicitar a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que se investigara a fondo el conflicto de huelga en la Universidad de Sonora y se emitieran recomendaciones a las autoridades correspondientes por la violación al derecho de la educación.
En próximas notas, seguiremos abordando la problemática de la universidad, aún tenemos de frente la conclusión del proceso de revisión contractual del STAUS, cuya fecha para el posible estallamiento de huelga es el 15 de junio, además de que el 16 de junio, Heriberto Grijalva Monteverde asume la rectoría de la unison.

Calderón y su guerra sucia

JENARO VILLAMIL
proceso.com.mx/2 de junio de 2009

Los impulsores de la anulación del voto –cuya causa comienza a proliferar de manera vertiginosa en blogs, redes sociales y mensajes digitales-- se han olvidado de un punto delicado: el problema fundamental en los comicios de 2009 no es la ingente pobreza de la "clase política" que aspira a ganar diputaciones, alcaldías y seis gubernaturas, sino la ostentosa guerra sucia que desde el poder encabeza el presidente Felipe Calderón con todos los instrumentos de facto que están a la mano para adelantarse a cualquier resultado electoral y anular, desde ahora, la voluntad popular.

La verdadera campaña en marcha es la emprendida desde Los Pinos por Calderón Hinojosa en contra de todas aquellas fuerzas e instituciones del Estado que amenacen su inclinación por la mano dura y su paranoia de perder el poder ante las torpezas de su gobierno.

Basta con enumerar los casos de la epidemia de influenza, del combate al narcotráfico y, sobre todo, de la grave crisis económica que amenaza con dejar más de un millón de desempleados en este año.

En los tres expedientes se observa una misma dinámica, un estilo peculiar de "gobernar": primero se oculta o se minimiza el problema, y después se sobredimensiona el caso para finalmente otorgarle "facultades extraordinarias" al titular del Ejecutivo.

Lo sucedido con la influenza es el sello de la casa. Ahí comenzó el ensayo para aplicar el "estado de excepción".

Y la redada aplicada en Michoacán contra autoridades electas presuntamente vinculadas a La Familia pasó por alto el mínimo apego al estado de derecho.

Lo mismo ocurre hoy en Nuevo León y parte de ello es la proliferación de versiones que apuntan a un "golpe espectacular" contra algún gobernador del PRI antes de los comicios del 5 de julio.

Estas medidas no son casuales. Tienen ingredientes muy similares a los de la guerra sucia del 2006, pero en un contexto mucho más delicado. Responden a un guión de los "aprendices de brujo" de Los Pinos. Su resultado ha sido empobrecer el entorno democrático y alterar las reglas elementales de convivencia política y partidista.

En 2009 no se trata de "ganar" la Presidencia utilizando las recetas de los "sembradores de odio", sino de anular cualquier crítica, cualquier voz discordante que se atreva a cuestionar al "salvador del mundo".

Se trata de las recetas del publicista Antonio Solá, el consultor aznarista que ahora se nacionalizó mexicano, como documentó la reportera Jesusa Cervantes en la reciente edición de Proceso (1700).

Bajo el guión de Solá, todos aquellos que se atrevan a cuestionar los desaseados métodos presidenciales son considerados un "peligro para México". Las alianzas no se respetan. Y se traiciona de la forma más grosera a aquellos que no reditúen en el esquema de control autoritario.

Ahí está el caso de la profesora Elba Esther Gordillo, cuyo cacicazgo sindical se mantiene inamovible por ser clave para el control político-electoral.

La guerra sucia del 2009 inhibe mucho más el voto que la pobreza de los spots de los partidos, sus divisiones y fracturas internas, y la incapacidad del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) para ejercer su verdadero papel de árbitro en medio de un proceso envenenado.

Este es el punto que no han observado los promotores del "voto en blanco".

La guerra sucia del 2009 no sería posible sin el concurso de los medios masivos de comunicación y de no pocos columnistas y amanuenses que justifican y aplauden a Calderón y denostan a quienes critiquen la obvia aspiración autoritaria del presidente en turno.

A cambio de estos "favores", desde Los Pinos se fortalece al monopolio de Televisa, se le destinan de manera directa o indirecta millones de pesos en publicidad, le prometen nuevas concesiones para telefonía celular y Calderón ni se ruboriza al avalar la campaña "ecologista" de una televisora como TV Azteca, empresa que ha expresado su abierto desafío a la reforma electoral.La secuela de esta guerra sucia puede explicarse de esta manera:

1. En el caso de la influenza, la mayoría de los medios se sumaron al "estado de excepción" decretado desde el poder presidencial. La desinformación y el miedo proliferaron de manera mucho más eficaz que el virus H1N1, cuyos efectos más graves no fueron los sanitarios sino los económicos. Y ahora resulta que Calderón pretende borrar los errores de estrategia en el manejo del brote epidémico presentándose como el "salvador del mundo", sin que la pantalla televisiva plantee una mínima crítica. Ahora lanzan una delirante campaña de autopromoción de México, como si el país se convirtiera en una marca turística. Se desconoce cuánto le ha costado al erario la difusión de estos spots.

2. Desde las oficinas gubernamentales y de los aliados de la derecha se financia una grosera campaña de tono intimidante para alabar a Calderón como "valiente". Se confunde al presidente de la República con Pancho Pantera. Y el presidente panista Germán Martínez encabeza el coro para convertir los comicios del 2009 en un referéndum a favor de la mano dura, del orden y el silencio. La dirigente priista Beatriz Paredes simplemente reaccionó tarde y mal a esta trampa de los panistas.

3. El procurador Eduardo Medina Mora, el sospechoso policía Genaro García Luna y el titular de Gobernación, Fernando Gómez Mont, salen al unísono para hacer una apología a las bravatas policiacas y militares que no han demostrado ni su eficacia ni su capacidad para frenar el crimen organizado.

Eso sí, los expedientes de violación a los derechos humanos, de violación al pacto federal y de enrarecimiento del diálogo político se convierten en el sello del momento.

4. La crisis económica se conjura mediante discursos y no con medidas de apoyo real a los sectores más afectados por el mal diagnosticado "catarrito" (Agustín Cartens dixit). Pero hasta la debacle del sector productivo ha entrado en el guión electorero. El pasado lunes la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Desarrollo Social (Sedesol) y Medio Ambiente (Semernat) presumieron los programas de empleo temporal que son un gran engaño ante la acelerada caída del salario y del trabajo.

5. Ante cada problema que no puede resolver con medidas de fuerza y con la aplicación del "estado de excepción", Calderón achaca la causa a las "amenazas que nos llegaron de fuera", en especial, la crisis económica. Resulta que Pancho Pantera también puede ser Houdini. Pero muchos observadores también presienten que se parece cada vez más a Benito Mussolini.

Valentonismo

Jesús Silva-Herzog Márquez

En buen lugar, el presidente Calderón ha equiparado la delincuencia organizada con el terrorismo. En Medellín habló del terrorismo mexicano. Comparto el calificativo. El crimen en México tiene, desde hace tiempo, una expresión terrorista: la violencia no se usa exclusivamente para lucrar sino también para intimidar. El arsenal de los delincuentes se emplea no solamente como instrumento sino que se ha vuelto, también, mensaje. En México, dijo el presidente, el crimen lucra con el terror, intimida a la gente, paraliza a las autoridades, carcome los gobiernos. Calderón habló de un circuito criminal que debe romperse. Los delincuentes roban, matan, extorsionan. La vida cotidiana se transforma ante la vulnerabilidad. El miedo paraliza a la ciudadanía. Los gobiernos se sienten débiles frente al poder destructivo de los criminales; las autoridades también sienten miedo. Para romper el circuito terrorista, el presidente de México ofreció su tijera: la valentía.
Esa fue la receta calderonista. Que el mundo aprenda de mi valentía. Como si la estrategia mexicana hubiera tenido éxito, como si estuviéramos en condiciones de dar consejos al mundo, como si la política mexicana hubiera demostrado resultados, el presidente de México se coloca como ejemplo para el mundo. Ofrece una propuesta sorprendente por su superficialidad y, sobre todo, por su voluntarismo. La estrategia del presidente Calderón contra el crimen organizado es la bravura del presidente Calderón. Derrotaremos al crimen organizado porque no le tengo miedo a los criminales. Quien ya se había descrito como el modesto salvador del género humano, ahora se describe como un titán de la osadía, un gobernante férreo que sustituye la estrategia y el proyecto por la audacia. Un intrépido hombre de Estado que transforma el miedo de los ciudadanos en gallardía, ánimo y decisión de gobernante. A juicio del presidente, el valor personal es crucial para romper el circulo criminal: “de ahí la importancia de la determinación, la valentía, el valor de quien está investido por el propio pueblo para gobernar.” Curiosa noción del mandato democrático: el representante popular ha de personificar la valentía. No la razón, no la previsión, no la prudencia: el valor. El voluntarismo de Calderón ha degenerado en valentonismo.
Si el voluntarismo es la confianza en que la voluntad del poder todo lo logra, el valentonismo es fe en el coraje. El valentonismo calderonista no ha demostrado un solo resultado promisorio en la lucha contra la delincuencia organizada. Hablo de resultados promisorios porque entiendo que en esta batalla los resultados no pueden ser inmediatos. Lo que advierto es que, a mitad de su trayecto sexenal, la crisis de seguridad es más grave que nunca; el costo en materia de derechos humanos es altísimo; la profesionalización de los cuerpos de seguridad sigue en espera y ahora la colaboración entre poderes está en entredicho. Pero la nulidad práctica del valentonismo contrasta con su inmenso aporte a la vanidad. El presidente valiente es, sin lugar a dudas, un político popular. De ahí viene el tributo al Valiente en el que descansa la campaña de Acción Nacional. Los dirigentes del PAN nos invitan a votar por un presidente sin resultados pero con valor. Un presidente sin ideas pero con arrojo. “Siga valiente, señor presidente,” le dicen sus admiradores a través de insertos en los periódicos.
La tijera de Calderón no ha cortado el circuito de la impunidad pero amenaza con segar la precaria unidad de la lucha contra el crimen. La personalización de la lucha contra el crimen, su uso como bandera de partido ha destrozado la idea básica de que la restauración del Estado es asunto de todos. El manto de unidad estatal que invocaba el presidente al principio de su gobierno, ha sido trasquilado por la politiquería de campaña. Si la equiparación de nuestra guerra con la guerra contra el terrorismo es válida, Calderón y sus aliados cometen errores imperdonables: han partidizado una lucha que demanda unidad y sobriedad. Con su retórica busheana, el calderonismo amenaza con debilitar la ya frágil coalición que se necesita enfrentar a los criminales. Nos quieren plantar una disyuntiva grotesca: quien no esté con el Presidente Valiente está con los criminales.
La estrategia discursiva del presidente del PAN es execrable. Quien no apoya al valiente, respalda al crimen. La disyuntiva no es solamente un maniqueísmo que ofende. Es una política que dinamita la coincidencia elemental entre todas las fuerzas. La miopía electoral lo ha llevado a poner en riesgo una política de la que depende la sobrevivencia del Estado mismo. Penosa degradación ideológica: un partido que nació para que la lucha política no colgara de la inteligencia mesiánica de José Vasconcelos resulta ahora un partido colgado de la envanecida masculinidad (por decirlo con un eufemismo pudibundo) de Felipe Calderón.

¿Qué aprender?

José Antonio Millán y Susana Narotzky

En manos del sistema educativo se sitúan muchas demandas sociales: algunas de ellas explícitas, y otras ocultas, pero no menos reales... Nosotros dividiríamos estas demandas en dos tipos: 1) formar profesionales y 2) formar ciudadanos. Nuestro intento en este artículo será analizar estos dos fines, para remontarnos a los medios para lograrlos, y ahí descubriremos cómo estos confluyen en un terreno común...


Formar profesionales

La primera disyuntiva se plantea en los fines de la formación: si hemos de atender a dos discursos paralelos (el de las declaraciones políticas y el de las captaciones publicitarias), el objetivo del sistema sería crear a los profesionales
* que la sociedad necesita
* que demandan las empresas (es decir: formar a los profesionales para que encuentren trabajo)
Ambas cosas no son lo mismo: en este país (como en otros) hay mucha gente empleada haciendo cosas que la sociedad no necesita, o que incluso son nocivas para ella (sin ir más lejos, los responsables de la televisión mal llamada pública).

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Desencanto

José Saramago

Todos los días desaparecen especies animales y vegetales, idiomas, oficios. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Cada día hay una minoría que sabe más y una minoría que sabe menos. La ignorancia se expande de forma aterradora. Tenemos un gravísimo problema en la redistribución de la riqueza. La explotación ha llegado a extremos diabólicos. Las multinacionales dominan o mundo. No sé si son las sombras o las imágenes las que nos ocultan la realidad. Podemos discutir sobre el tema infinitamente, lo cierto es que hemos perdido capacidad crítica para analizar lo que pasa en el mundo. De ahí que parezca que estamos encerrados en la caverna de Platón. Abandonamos nuestra responsabilidad de pensar, de actuar. Nos convertimos en seres inertes sin la capacidad de indignación, de inconformismo y de protesta que nos caracterizó durante muchos años. Estamos llegando al fin de una civilización y no me gusta la que se anuncia. El neoliberalismo, en mi opinión, es un nuevo totalitarismo disfrazado de democracia, de la que no se mantienen nada más que las apariencias. El centro comercial es el símbolo de ese nuevo mundo. Pero hay otro pequeño mundo que desaparece, el de las pequeñas industrias y de la artesanía. Está claro que todo tiene que morir, pero hay gente que, mientras vive, tiende a construir su propia felicidad, y esos son eliminados. Pierden la batalla por la supervivencia, no soportan vivir según las reglas del sistema. Se van como vencidos, pero con la dignidad intacta, simplemente diciendo que se retiran porque no quieren este mundo.

La página


José Darío Arredondo López

La página de la Universidad de Sonora, se ha convertido en una vulgar gaceta que recoge los desatinos de la administración y que pretende hacerlos pasar por logros, argumentos, razones y verdades, utilizando entrevistas a personajes de sectores ajenos a la universidad y que, sin embargo, se toman la libertad de opinar acerca de ella y sus problemas, libertad concedida y propiciada por las propias autoridades universitarias.El micrófono que le ponen enfrente a un personaje de la iniciativa privada, es una herramienta que consuma la escasa voluntad de la administración por conciliar los diferendos internos y, en cambio, concitar voluntades ajenas a la institución e ignorantes de las circunstancias institucionales.

Se cae en la vulgar repetición de argumentos en contra de la huelga, en forma de descalificaciones al sindicato e insinuaciones dolosas acerca de la transparencia de la dirigencia sindical en la comunicación de los avances en las negociaciones, se parte del supuesto de que la palabra escrita y las declaraciones de representantes de la clase patronal, son lo suficientemente convincentes como para hacer ceder a los sindicalistas universitarios, en una lucha mediática en donde se parte del principio de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

En este caso, la opinión pública recibe diariamente el impacto de notas redactadas con la intención de que algo quede en su conciencia, en su memoria y que, una vez tomada por cierta, la reproduzca en sus relaciones cotidianas. Y qué mejor que a través de la propia página web de la institución, además de la campaña orquestada en los medios como prensa escrita, radio y segmentos informativos en los canales locales de televisión.

Sin embargo, somos una sociedad informada, que poco a poco hemos aprendido a discernir lo que es verdadero de lo que no es. Estamos conscientes de que muchas de las notas contra el movimiento de huelga y las que insisten en el tema de las clases extramuros, carecen de fundamento, magnifican ciertos aspectos mientras que minimizan otros. Se parcializan los hechos y se deforma la realidad al gusto del "cliente", del usuario intencionado de los medios a cambio de los beneficios de ponerse del lado de quien puede pagar, en efectivo o en especie, los favores de una prensa que dejó la ética en el basurero.

Como quiera y cuando quiera que termine este conflicto laboral, lo que no parece estar por concluir es el malestar que se siente de manera cada vez más generalizada entre los universitarios, respecto a la escasa voluntad de gestionar los recursos necesarios para lo que pudo haber sido la pronta solución del problema.
Estos días y semanas han servido para ver la verdadera cara de muchos, para conocer la verdadera catadura de quienes tiene la responsabilidad, no cumplida, de proveer lo necesario para que la institución funcione, conforme a derecho, con respetuosa civilidad, con un verdadero espíritu universitario, resistente a los encantos del logro fácil, a la inescrupulosa presión mediática de quienes se alejaron de la universidad estando en el oficio de dirigirla.

La magnitud de la crisis y la universidad

Humberto Muñoz García*

La situación económica, social y política del país está que arde. Va a afectar a la política educativa y a las instituciones públicas de educación superior. En lo que sigue, hago un breve resumen sobre la gravedad de la crisis, menciono cómo se retoma una imagen negativa de las universidades públicas y planteo lo que puede pasar con estas instituciones.
Hay un pesimismo creciente con la situación económica. Desde finales de 2008 la caída del PIB viene aumentando. De menos 2.8 ahora andamos en menos 6.0, casi igual que en 1995, y todavía no se sabe bien a bien cuál será el fondo. Lo que si parece estar claro es que la recuperación no será inmediata, que probablemente 2010 será algo mejor, en el sentido de tener un PIB negativo menor al que se alcanzará este año. O sea, también va a ser un año difícil.
Por lo pronto, hay una tasa de desempleo muy alta, por arriba de 5 por ciento, semejante a las peores épocas económicas del país, que tampoco se ve para cuándo dejará de crecer. Sigue aumentando el número de trabajadores informales, que ya pasan los 12 millones. La crisis en la ocupación ha hecho mella en los ingresos de las familias y tiene impacto sobre su consumo, a lo cual se agrega la contracción de las ventas por la falta de turismo causada por la influenza. Exceptuando el consumo básico, no hay quien compre, ni rebajando el precio de los productos.
Con el descenso de los precios del petróleo y la caída en las ventas petroleras, la capacidad financiera del gobierno disminuirá, a lo cual se suman los problemas de recaudación. En estos días, se ha comunicado que para este año hay un boquete en las finanzas públicas de 300 mil millones de pesos. Que el gobierno no ahorra y gasta en cosas superfluas. La elaboración del presupuesto de 2010 se hará en muy malas condiciones. En ese momento podremos apreciar de qué tamaño será el ajuste y el recorte al gasto social, que incluye a la educación.
Por si fuera poco, el sistema político tiene una enorme rigidez; no genera condiciones para llegar a acuerdos. Los gobernantes no quieren escuchar, no aceptan la crítica ni discutir otra opción de desarrollo. Los partidos están tronando. Escándalos, el poder por el poder, pleitos entre grupos de interés. Acusaciones de corrupción, de robo de dinero público por miles de millones de pesos o de su manejo sin control, como en el SNTE. Impunidad absoluta. No pasa nada, salvo que el descrédito y la falta de confianza en la clase política están igual de graves que la economía. Y tampoco sabemos hasta dónde va a llegar la descomposición.
Cuatro cosas preocupan. La falta de respuesta del Estado ante la gravedad de la situación, la inexistencia de una fuerza política con capacidad de darle rumbo al país, que el resultado de las próximas elecciones traiga más de lo mismo en la Cámara y el hartazgo de la ciudadanía con los políticos. Hay desesperación y visos de algunos estallidos sociales. Un rumor de que el voto no sirve. Estamos discutiendo cuáles son los mecanismos de resistencia para que no siga reproduciéndose esta clase política y si lo mejor es abstenerse o anular el voto en las elecciones de julio. Ya no se puede votar por quienes se enriquecen inexplicablemente en la política. La sociedad está saturada del régimen.
En la gravedad de la crisis, la situación política y las alianzas del gobierno no dejan avanzar al sistema educativo. Las universidades públicas tendrán problemas financieros. Como en otros momentos de crisis fiscal, los recortes se van a justificar insistiendo en su poca utilidad para el país. No faltará quien lance dardos contra las universidades públicas para dañarlas. Ya se ha comenzado a decir que son fábricas de desempleados, desvinculadas del aparato productivo; que la oferta educativa está disociada del mercado laboral; que hay desorientación vocacional, rezago en la eficiencia terminal, deserción; que las políticas para redireccionar las instituciones son un fracaso; que las autoridades universitarias no son capaces de reformar las instituciones, entre otras cosas.
Habrá que señalar, al contrario, que la falta de empleo se debe a las pocas oportunidades de trabajo que ofrece el mercado para las personas preparadas. Apoyarse en investigaciones que señalan que los egresados de las universidades consiguen trabajos estables y tienen más perspectivas de largo plazo que los egresados de las escuelas tecnológicas. Que las universidades han ido modificando su oferta educativa abriendo nuevas carreras. Que están formando personas en los campos de la biotecnología, la ingeniería y las ciencias ligadas a la computación, que por estos días son indispensables. Y, felizmente, que también siguen formando humanistas y científicos sociales.
Por lo pronto, la rigidez política y la escasez económica implican que las autoridades universitarias dediquen mucho tiempo al cabildeo para conseguir recursos extraordinarios. En lo interno, van a quedarse en un perfil bajo, sin hacer cambios institucionales necesarios, ante un escenario incierto. Cuidemos que lo académico no quede en segundo plano, que nuestras fortalezas eviten la parálisis y que las burocracias no hagan más perversa la evaluación. Bajo condiciones favorables, los universitarios tenemos la capacidad para dar respuesta a los problemas de México.
Aparte. En mayo de 1929, la movilización estudiantil llevó a la autonomía de la Universidad Nacional. La hemos ejercido estos 80 años para mantener nuestro liderazgo académico y nuestra independencia política. Festejamos este aniversario para honrar las convicciones que nos legaron. * Seminario de Educación Superior, IIS. Profesor de la FCPS. UNAM.

El SNI y la investigación científica

Wietse de Vries*

Este año el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) cumple 25 años. ¿Hay motivo de júbilo? Es difícil saberlo por varias razones:
En primer lugar, el mismo SNI no ha anunciado un calendario de festejos o conmemoraciones, a diferencia de los distintos actos que ya se anuncian para celebrar el bicentenario de la Independencia o el centenario de la Revolución durante el próximo año. Es decir, nada de noticias acerca de un banquete suculento para los investigadores que pertenecen al nivel III; de un bono especial para quienes llevan más de diez años de membresía; de un aumento de la subvención mensual o de una ampliación extraordinaria de recursos para la ciencia y la tecnología.
Un segundo motivo de duda es que el SNI recientemente mandó a sus miembros una invitación a participar en el Estudio de Evaluación de Impacto del Sistema Nacional de Investigadores. La invitación sugiere que hasta el propio SNI tiene vacilaciones acerca de lo que podría haber ocurrido en los últimos 25 años. Por cierto, ésa es una característica común de la política pública —generalmente, las políticas suelen continuar por años, aunque no esté claro si el resultado fue el ideado—, pero llama la atención que el SNI tardó un cuarto de década para plantearse la pregunta. Causa también otra interrogante interesante: si de esta encuesta resulta que el impacto no fue lo deseado, ¿desaparecerá el SNI? Es decir, en vez de festejar, ¿asistiremos al sepelio?
Una tercera razón de duda es la organización de la encuesta. La práctica común del Conacyt por décadas ha sido que se abre anualmente una convocatoria para propuestas de investigación, donde los interesados presentan proyectos (con su justificación, su marco teórico, la metodología, la definición de la muestra y la revisión de la literatura, etcétera) que luego son evaluados severamente por pares. Suelen mediar otros factores en esta evaluación, como la membresía del SNI, contar con el perfil Promep o estar adscrito como investigador a una instancia que auspicia la investigación científica, etcétera, completo con cartas membretadas que avalan lo anterior. Estos criterios no siempre son agradables, pero han llegado a definir lo que se considera como investigación científica en México.
Sorprendentemente, para evaluar el impacto del SNI se siguió un procedimiento muy distinto: simplemente se contrató una empresa de consultoría privada, Esmart Consultores, la cual aplicará un cuestionario en línea para conocer la opinión de los miembros del SNI.
No quiero aquí poner en tela de juicio la aptitud de Esmart (parece ser una empresa seria) ni alentar un debate epistemológico o metodológico (actividades que cansan más que los ejercicios aeróbicos). Sin embargo, el cuestionario que me enviaron me causó serias dudas: básicamente me solicitan otro informe de actividades, parecido al que someto cada año. Mientras tanto, parecen estar ausentes muchas preguntas elementales: ¿impactó (de manera positiva o negativa) el SNI en su trabajo de investigación? ¿Qué aspectos del SNI se podrían mejorar para apoyar la investigación? ¿Es suficiente el presupuesto para la ciencia y tecnología? ¿Le han reprobado proyectos por falta de recursos? ¿Cuál es su ingreso del SNI en comparación con su salario y estímulos? O, finalmente: ¿opina usted que el SNI debe continuar tal como está? (de no ser así, mándenos sus sugerencias). Y, a lo mejor, valdría la pena encuestar a quienes no son miembros del SNI.
Digo, son sólo algunas propuestas de mejora para un proyecto de investigación. Mientras tanto, sigo con la duda de si habrá festejo este año.
* Profesor de la BUAP; integrante del SES.

¿Guerra contra el narco o contra el voto?

Humberto Musacchio
Excélsior/4 de junio de 2009

Las redadas emprendidas por las autoridades federales en algunas entidades tienen un evidente interés electoral. El desprecio manifestado por las autoridades de esos estados, lo mismo que la forma prepotente e intimidatoria con que procedieron los cuerpos de seguridad, son evidencia clara de que se quiere mostrar a la opinión pública la decisión presidencial de combatir al crimen y, de paso, sugerir que hay autoridades locales coludidas con la delincuencia.
Pese a las encuestas que le dan al gobierno panista porcentajes de popularidad de 70 por ciento y más, lo único cierto para el ciudadano de a pie es la desocupación masiva, la inseguridad y la insolvencia federal para realizar un gasto generador de plazas de trabajo, pese a que en este año tres veces se han anunciado grandes planes de empleo y altos montos de inversión que no acaban de concretarse por la ausencia de proyectos ejecutivos y la ineptitud del gobierno federal.
En la inminencia de las elecciones intermedias, es obvio que no hay quien dé paso sin huarache. Todos los movimientos políticos, toda la actividad de los funcionarios de cualquier nivel y partido se realizan en función de los resultados del 5 de julio. En esa tesitura, cuando las autoridades de la República se saben rebasadas por la crisis económica y la creciente inseguridad, han optado por dar golpes efectistas, en la idea de que así se ganan los votos.
Pero la doble jugada se percibe sin dificultad. Mientras que a Guanajuato, el cuarto estado con más denuncias por delitos del fuero federal, no lo tocan el Ejército o los cuerpos policiacos, o que al gobernador de Morelos, panista él, lo tratan con toda consideración pese al desgarriate en que vive esa entidad y los nexos de sus funcionarios con el crimen organizado, en Veracruz o en Nuevo León, estados del PRI, elementos militares proceden sin miramientos contra mandos policiacos y otros funcionarios a los que consideran ligados al narcotráfico.
Lo más escandaloso, tanto por la magnitud de la operación policiaco-militar como por el nulo respeto hacia la autoridad del estado, se vivió en Michoacán, pese a que Leonel Godoy ha enviado a Calderón repetidas señales de avenimiento. En Morelia, la tropa penetró en el Palacio de Gobierno, sometió a los policías estatales que resguardaban el recinto y procedió a realizar aprehensiones, y todo ocurrió sin que la autoridad federal diera parte a la estatal, la que se enfrentó a hechos consumados.
De la ligereza con que procedieron las autoridades federales habla elocuentemente un hecho: ni uno solo de los detenidos ha sido consignado dentro del plazo de 72 horas que establece la ley y las decenas de arrestados —o en realidad secuestrados— se hallan inconstitucionalmente en arraigo, en espera de su consignación o su libertad, la que puede decidirse después de las elecciones, lo que de ninguna manera parece casual, pues los consignados, si los hay, justificarán la actuación atrabiliaria y los liberados para entonces, debidamente amedrentados por la experiencia semicarcelaria, no querrán saber más de líos judiciales. En términos de política práctica, es un negocio redondo para el gobierno calderonista, o eso cree.
Por supuesto, no pasa inadvertida la indiferencia del gobierno federal en estados que malgobiernan los panistas, como Baja California, donde la delincuencia ha hecho de Tijuana su cuartel general y la sede de sus empresas exportadoras de enervantes. Peor está el caso de Jalisco, entidad que padece las parrandas y las crudas de quien debería gobernarla, pues es la que cuenta con más denuncias por delitos federales, más incluso que el Distrito Federal, que tiene más del doble de habitantes.
Así pues, se obra con disimulo en el caso de los estados donde los panistas detentan el poder, pero se actúa aparatosamente si se trata de entidades gobernadas por el PRI y el PRD. Se procede de tal manera en busca de votos, pero en el camino se lesiona, tal vez en forma irreversible, el Pacto Federal, que en espíritu obliga a actuar en forma consensuada, respetuosa de los ámbitos de competencia de cada quien.
De seguir las cosas como van, con la Policía Federal Preventiva rebautizada e investida por el Congreso de atribuciones para perseguir e investigar delitos, secuestrar o arraigar hasta por 40 días e intervenir teléfonos —lo que siempre se ha hecho, pero ahora legalmente—, la sociedad mexicana no gana protección frente al crimen, sino que ahora enfrentará sin defensa alguna la agresión de los delincuentes y de los cuerpos policiacos o los militares.
Las facultades que otorgó el Congreso a la Policía Federal son una muestra contundente de la irresponsabilidad de quienes se dicen “representantes populares”, hato de irresponsables que sólo ven por sus ingresos y su bienestar. Su actuación, tanto como el desprecio de Los Pinos por los gobernadores y el Pacto Federal, constiutuye una invitación a dar la espalda a los políticos profesionales y a que los ciudadanos anulen su voto en las próximas elecciones. Luego, que no se quejen.
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