lunes, 21 de julio de 2008

El 65% de mexicanos se equivocó de carrera

Lilian Hernández
20-Julio-2008/Periódico EXCELSIOR

Más de la tercera parte de los trabajadores en México argumenta que, si tuvieran la oportunidad, estudiarían una profesión distinta a la que cursaron, mientras que alrededor de 65% revela haber elegido la carrera incorrecta.

De acuerdo con un reciente estudio internacional de empleos realizado por la empresa de consultoría Kelly Service, especializada en recursos humanos, la mayoría de los empleados mexicanos duda de haber elegido la carrera correcta y algunos están inconformes con respecto a la dirección que los ha llevado su trabajo.

Los resultados fueron obtenidos mediante una encuesta, en la que participaron más de 115 mil personas de 33 países, incluido México.

Tras el análisis de esta investigación, 82% de los mexicanos desearía haber estudiado algo adicional, 30% respondió que le hubiera gustado estudiar una carrera distinta, 65% reveló que eligió una carrera incorrecta, mientras 34% aseguró que su educación universitaria no los preparó adecuadamente para la vida laboral.

En ese sentido, más de 80% de los entrevistados de nuestro país consideró que el sistema educativo a nivel profesional no aterriza la enseñanza al campo laboral, por lo cual indicaron que la educación superior debería ser más práctica y menos teórica.

Al respecto, las mujeres fueron las más inconformes con la educación profesional que recibieron.

En el estudio realizado por la consultoría se menciona que resulta normal que la gente reflexione con base en lo que ha hecho y ha logrado en el ámbito laboral, por lo cual algunos reconocen que podrían haber puesto más empeño en la universidad.

“Lamentablemente, si una persona descubre haber elegido de manera errónea su carrera, es probable que no sea tan productiva como pudiera haber sido y podría perderse de una vida profesional satisfactoria”, señala el comunicado de Kelly Service.

También se indica la percepción que tienen los profesionistas acerca del nivel del sistema educativo de su país. De esta manera, India tiene el primer lugar, toda vez que 69% de los encuestados de ese país dijo que cuenta con una buena preparación para la vida laboral.

Le siguen Puerto Rico, con 67%; Indonesia y Tailandia, 65%; Polonia, 63%; España, 61%; Canadá y Hungría, 59%, y Japón y México con 57 por ciento.

En contraste, quienes evaluaron mal al sistema educativo universitario de su país fueron los suecos, pues 26% consideró que no tuvo una educación superior satisfactoria, le siguen los noruegos, con 27%, y luego los daneses, 29 por ciento.

sábado, 19 de julio de 2008

La reforma de la educación media superior

Enrique Calderón Alzati
La Jornada/ sábado 19 de julio de 2008

Uno de los retrocesos visibles de la sociedad mexicana, y de manera especial entre sus jóvenes, es el decaimiento del interés por la ciencia y por el conocimiento científico. Las dimensiones de las matrículas en las carreras profesionales de matemáticas, física, química y biología se han reducido significativamente durante las últimas décadas a favor de las carreras asociadas a la administración, al mercadeo y a la publicidad. El fenómeno no es particular de nuestro país, algo similar está ocurriendo en otros, incluyendo a Estados Unidos, a partir de los procesos de trivialización de la cultura, como consecuencia del desarrollo de la televisión.

El fenómeno es grave por sí mismo, pero lo es más en cuanto que el escenario mundial es de un acelerado desarrollo científico y tecnológico, que marca el nivel de competitividad y crecimiento económico de las naciones; aquellas que se rezagan se convierten en zonas de pobreza, marginación y desempleo, o a lo más en países generadores de mano de obra barata para las maquiladoras internacionales. Proceso este que ha venido ocurriendo en nuestro país, y que ha sido presentado como un avance por los gobiernos neoliberales, cuando en realidad es la única alternativa posible para tener empleos, aunque éstos sean de los más bajos niveles y con ninguna posibilidad de mejoría para los trabajadores y trabajadoras que se ocupan en ellos.

Cuando existe un problema de este tamaño, es deber del gobierno buscar sus causas y proceder a corregirlas. En este caso, el problema está sin lugar a dudas en el sistema educativo. La Secretaría de Educación Pública cuenta con un diagnóstico, sabe lo que está mal y lo que se debe hacer para corregirlo; sin embargo, tanto el diagnóstico como las soluciones propuestas contienen lagunas que pueden llevar al traste todo el proyecto de reforma educativa que ha sido puesto en marcha.

Una de estas lagunas tiene que ver con la mala formación de los profesores de las disciplinas científicas, y muy particularmente los de física y matemáticas; la reforma educativa plantea la necesidad de cursos de actualización para esos maestros, tanto en aspectos pedagógicos como del contenido de las materias, pero todo ello suponiendo que cuentan con bases sólidas en las disciplinas que imparten, lo cual definitivamente no es cierto en muchos casos, para los cuales los nuevos cursos poco o nada resolverán.

Adicionalmente, la enseñanza de la ciencia requiere de los profesores actitudes abiertas hacia el cuestionamiento, hacia la observación y la búsqueda de explicaciones en torno de los fenómenos que observan, posiciones críticas sobre sus propios conocimientos, actitudes que simplemente no existen entre los profesores, excepto en aquellos casos de científicos de formación que han pasado a ser profesores a partir de su interés por la educación, o bien, por la falta de otras opciones de trabajo (problema relacionado con el modelo de desarrollo económico impuesto al país, en el que se fortalece la escasa importancia del conocimiento en las actividades productivas).

Otro aspecto no mencionado en los diagnósticos es la falta de preparación de los estudiantes y las deficiencias respecto de los perfiles esperados al ingresar a los diferentes niveles educativos. Así, la existencia de estudiantes que al llegar al sistema de educación media superior son incapaces de comprender lo que leen, o que no pueden realizar operaciones con fracciones, ni entender el significado de las expresiones algebraicas más básicas, causando retrasos y desmotivación en los procesos de aprendizaje de sus compañeros, es un problema que no se reconoce ni se menciona.

Al no reconocerse estos problemas, tampoco hay soluciones específicas para ellos. En el caso de los estudiantes mal preparados, las expectativas del sistema educativo son que ellos mismos opten por abandonar los estudios (aceptando implícitamente que la responsabilidad del fracaso es sólo suya) y que con su salida, los niveles de conocimiento mejoren mediante un proceso darwiniano de selección natural, muy acorde con los criterios neoliberales de mercado; de esta manera el problema “se resuelve solo” y la responsabilidad del Estado no existe, aunque el proceso resulte más costoso y se ignoren los daños colaterales. En el caso de los malos profesores, el sistema sabe bien que el engaño implícito en el ofrecimiento de un servicio educativo que simplemente no se da (como es el caso de los telebachilleratos) difícilmente habrá protestas de los estudiantes, sabiendo que ellos aceptan bien el engaño y participan en él, sin percatarse del daño futuro que una mala formación les causará.

En los aspectos de instrumentación de la reforma de la educación media superior, el proyecto no contempla la existencia de mecanismos que permitan dar seguimiento a sus avances y desviaciones, particularmente en lo que se refiere a los profesores, sus actitudes y sus conocimientos, probablemente con la idea de evitar conflictos con el sindicato, pero sin estos mecanismos me temo que todo terminará en loas y congratulaciones que se llevará el viento. La reforma tiene planteamientos positivos y objetivos novedosos, especialmente por su orientación al desarrollo de competencias, pero desafortunadamente son los descuidos y las fallas los que terminan definiendo la suerte de los proyectos de esta naturaleza.

Otra falla de esta reforma es la poca importancia que le da a las tecnologías de la información como herramientas de experimentación, ignorando que siendo la educación esencialmente un proceso de comunicación, han sido los grandes desarrollos tecnológicos en las comunicaciones los que han marcado el rumbo y las formas de los procesos de educación, trátese del desarrollo de la escritura, de la invención de la imprenta, de la aparición del cine y la televisión, cada uno de los cuales ha modificado incluso los paradigmas educativos existentes. Es posible que en este caso la omisión se deba al deseo de la administración actual de desmarcarse del proyecto educativo del gobierno anterior, en el que los excesos cometidos en el proyecto de Enciclomedia han sido motivo de controversias públicas.

Otra posibilidad radica en que los funcionarios de la nueva administración simplemente desconozcan lo que hoy la tecnología puede significar y ofrecer, o que siendo conscientes de ello no sepan cómo instrumentar su integración a los nuevos procesos educativos que desean implantar. En cualquiera de los dos casos, la omisión es grave, porque hace a un lado posibilidades enormes para lograr un avance sólido a corto plazo.

jueves, 17 de julio de 2008

Hay que gobernar la globalización

NICOLÁS SARTORIUS 17/07/2008/El pais.com

Cuando los retos y los problemas son globales y los instrumentos para resolverlos son, en esencia, nacionales, su solución es inviable. Si añadimos que mientras las grandes finanzas y multinacionales operan en mercados mundiales, los poderes políticos lo hacen en sus respectivas soberanías, el gobierno del interés general está en precario y, en ocasiones, como la actual, se alcanzan situaciones de desorden. Lo estamos viendo con la crisis financiera ocasionada por las primas basura de Estados Unidos; con la subida espectacular de los precios de los alimentos provocada por múltiples factores, entre ellos, la especulación; los efectos de un cambio climático que nadie es capaz de afrontar en coordinación; la crisis de la energía que golpea al conjunto del sistema, o unos flujos migratorios, cuyo origen radica en las brutales diferencias de desarrollo, y ante los que hace frente cada país como puede, en ocasiones, chocando con los derechos humanos.

Es una peligrosa quimera pensar que una sola potencia, EE UU, puede poner orden en el mundo

Un objetivo español alcanzable sería el nacimiento de un gran espacio euroamericano

Sería ingenuo pretender que pudiésemos contar con un "gobierno mundial" democrático. Ni la ONU, el FMI, el Banco Mundial ni la OMC cumplen ese papel, aunque intenten intervenir, a veces de forma equivocada, para paliar los efectos de la carencia de normas con alcance global. Lo que sí sería factible es ir creando grandes áreas de gobernanza democrática, con libertad comercial y cohesión social, que vayan ganando terreno a la selva en que se ha convertido el mundo económico internacional. Parece que se nos ha olvidado que hubo una época en que, a nivel del Estado nación, imperaba el "dejar hacer, dejar pasar, pues el mundo caminaba por sí mismo", y ello condujo a conflictos sociales internos y guerras externas. Se comprendió que era necesaria una cierta dosis de intervención de los poderes públicos para corregir los graves desbarajustes que producía el mercado dejado a su libérrima inclinación. Ese fue el gran pacto social y político de la posguerra europea.

En efecto, una parte de Europa comprendió que era necesario unirse no sólo para ser relevante en un mundo interdependiente o evitar los desastres de las guerras, sino porque la única manera de gobernar la globalización es por medio de amplias integraciones en base a instituciones democráticas, libertad de factores de producción y cohesión social. Un ejemplo de cómo se puede abordar la gran cuestión de la gobernanza de la globalización en un espacio determinado que comprende ya a 500 millones de personas. Un gobierno todavía incompleto, pues le falta rematar aspectos políticos, pero que supone un éxito sin precedentes.

Ahora bien, la existencia de la Unión Europea no resuelve los problemas de la administración de lo global. Como resulta una peligrosa quimera creer que una superpotencia -Estados Unidos- podía poner orden en este convulso mundo. A lo que ha conducido esta pretensión es a que Estados Unidos se haya transformado de una parte esencial de la solución en una parte del problema general. Hemos asistido, así, al fracaso de la arrogancia de resolver los problemas por vía unilateral, si bien no hemos podido levantar un eficaz sistema multilateral. La conclusión es que la sociedad de la globalización está sin gobierno y, en consecuencia, todo desarreglo, disfunción, especulación, trapacería o violencia puede encontrar su asiento sin mayor impedimento.

Decíamos antes que pretender hoy un gobierno mundial es utópico. Crear espacios concéntricos de gobernanza ordenada que se puedan coordinar para establecer reglas comunes no lo es. La UE tiene, prima facie, una proyección y dos fronteras. La gran proyección de Europa han sido las Américas, la del Norte y la del Sur. Los europeos nos hemos prolongado en el continente americano y se ha creado un área de lenguas, de cultura, de sistemas políticos y valores, en lo esencial, comunes. Sin embargo, la situación económica y social de una de las Américas se ha quedado atrasada. Debería ser del interés de la UE y de Estados Unidos contribuir a corregir esta grave disfunción, en beneficio de los ciudadanos latinoamericanos y de nuestros intereses estratégicos. El método que ha resultado eficaz es conocido. Junto a los acuerdos de libre comercio, son imprescindibles instrumentos de cohesión social como los fondos de convergencia, para facilitar infraestructuras físicas y educativas que permitan un crecimiento sostenido. Únicamente con tratados comerciales bilaterales o colectivos, siempre desiguales, no se garantiza el crecimiento a largo plazo. El problema es que en América Latina no existen los países "contribuyentes netos" que sí existían en Europa y, en consecuencia, la UE, junto con otros actores relevantes, podría convertirse en ese factor exógeno capaz de trasvasar fondos que permitan a esas economías ir convergiendo con las más avanzadas. En el caso de Europa, fue una magnífica operación tanto para los contribuyentes como para los receptores; de lo contrario, pagaremos el precio de la "no cohesión".

España, junto con la UE, debería privilegiar un gran proyecto hacia el continente americano que podría dar, como resultado, la creación de un área euroamericana de democracia, apertura comercial y cohesión social con gran peso en la gobernanza global. Un nuevo consenso entre las dos orillas del Atlántico, basado en intereses y valores comunes que equilibrase el actual deslizamiento del eje de la hegemonía hacia el Pacífico. Un buen momento para lanzar una iniciativa potente sería la presidencia española de la UE. No es, desde luego, fácil, como no lo fue en Europa. Es una cuestión de clarividencia, de voluntad política y de liderazgo.

Pero también tenemos dos fronteras, en el Este y en el Sur. La UE, encabezada por Alemania, ha abordado los problemas del este europeo por medio de la última ampliación y los fondos que empiezan a fluir hacia esos países. En el Sur tenemos el Mediterráneo, y detrás, África. En el Mare Nostrum está en marcha el nuevo impulso al proceso de Barcelona -Unión para el Mediterráneo-, a iniciativa del presidente francés, con la legítima intención de liderar el proceso. El reto es ambicioso y los obstáculos todavía grandes: infraestructuras, medio ambiente, energía, seguridad, etcétera. Los obstáculos: conflicto palestino-israelí, Irak, el Sáhara, la integración de Turquía, Líbano, Siria, etcétera. Todos los grandes problemas europeos tienen aquí su proyección, y Francia ha visto, con razón, que convendría hacer en el Mediterráneo una operación similar a la del Este en otras condiciones. A España le interesa este proceso y debería apostar fuerte, sin olvidar el África subsahariana, que exigiría otro tratamiento.

El fracaso de la última cumbre de la FAO en Roma debería abrirnos los ojos. No se acaba con la destrucción de seres humanos -hambre- y de la naturaleza con conferencias y donaciones. Y menos aún con defensivas "alianza de democracias" que conducirían a nuevos bloques. Hay que aceptar un comercio justo en ambas direcciones; asumir que es necesario trasvasar abundantes fondos de convergencia para el bienestar global y dejar de apoyar a autocracias -con petróleo o sin él-, porque son aliados en no se sabe qué guerra. De lo contrario, me temo que, ante las crecientes migraciones, acabaremos violando los derechos humanos. No es la primera vez en la historia que se puede ser una democracia "hacia dentro" y una dictadura "hacia fuera".

Nicolás Sartorius es vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas y director de su Observatorio de Política Exterior Española (Opex).

Televisa, estalinista


Por: Raúl Trejo Delarbre
La Crónica de Hoy/Jueves 17 de Julio de 2008

La revolución soviética había triunfado y era momento para probar su fuerza en el resto de Europa. Lenin había decidido reclamar por la vía de las armas los territorios que le disputaba Polonia. El 5 de mayo de 1920, delante del célebre teatro Bolshoi, el caudillo ruso arengó a sus tropas antes que marcharan al campo de batalla. La fotografía de aquel momento circuló ampliamente como emblema de la nueva revolución. Lenin aparece de perfil, inclinado hacia adelante, colocando ambas manos sobre el templete de madera. A su espalda, en la escalera que conduce al estrado, aparece el comisario del pueblo para asuntos militares, León Trotsky. Junto a él, con los brazos cruzados, está Lev Kamenev, antiguo presidente del Comité Central. No pasarían muchos años para que esos tres personajes desaparecieran del escenario soviético. Lenin murió en 1924. Cuatro años más tarde Trotsky fue expulsado del Partido Comunista y luego del territorio ruso. Kamenev sufrió peor suerte una década más tarde. José Stalin quería borrar toda huella de sus antiguos camaradas y a quienes no desterraba, los encarcelaba o mandaba asesinar. La decisión de Stalin para extirpar cualquier presencia de Trotsky y Kamenev llegó a los registros históricos. La imagen de los viejos bolcheviques fue suprimida de multitud de cuadros y fotografías. Aquella gráfica frente al Bolshoi volvió a circular, pero modificada. En lugar del barbado Kamenev y de Trotsky con su célebre piocha, aparecían vacíos los cinco escalones del templete. La obsesión de Stalin para borrar a sus antiguos camaradas era parte de una patología absolutista y maniática. Al pretender que podía modificar la historia con la misma petulancia con que reprimía y asesinaba a quienes no se subordinaban a sus caprichos, se construía una realidad a modo y trataba de persuadir a los rusos de que esa era la versión auténtica del pasado y el presente. En el transcurso de la historia y con diversos recursos técnicos, otros líderes autocráticos y distintos personajes e instituciones, con un empleo desmedido del poder, también han querido alterar la historia como si de esa manera desterrasen de la realidad a quienes les incomodan. La alteración de fotografías y pinturas fue un recurso reiterado por distintos sátrapas del mal llamado socialismo real –que en rigor debiera ser denominado despotismo real–. Milán Kundera abre con este relato su memorable novela El libro de la risa y el olvido: “En febrero de 1948, el líder comunista Klement Gottwald salió al balcón de un palacio barroco de Praga para dirigirse a los cientos de miles de personas que llenaban la Plaza de la Ciudad Vieja. Aquel fue un momento crucial de la historia de Bohemia. Uno de esos instantes decisivos que ocurren una o dos veces por milenio. “Gottwald estaba rodeado por sus camaradas y justo a su lado estaba Clementis. La nieve revoloteaba, hacia frío y Gottwald tenía la cabeza descubierta. Clementis, siempre tan atento, se quitó su gorro de pieles y se lo colocó en la cabeza a Gottwald. “El departamento de propaganda difundió en cientos de miles de ejemplares la fotografía del balcón desde el que Gottwald, con el gorro en la cabeza y los camaradas a su lado, habla a la nación. En ese balcón comenzó la historia de la Bohemia comunista. Hasta el último niño conocía aquella fotografía que aparecía en los cárteles de propaganda, en los manuales escolares y en los museos. “Cuatro años más tarde a Clementis lo acusaron de traición y lo colgaron. El departamento de propaganda lo borró inmediatamente de la historia y, por supuesto, de todas las fotografías. Desde entonces Gottwald está solo en el balcón. En el sitio en el que estaba Clementis aparece sólo la pared vacía del palacio. Lo único que quedó de Clementis fue el gorro en la cabeza de Gottwald”. El de Stalin, como el de Gottwald y todos aquellos que de la misma manera han querido dar de baja la imagen de sus adversarios, es un comportamiento intolerante y paranoico. Hay una enorme dosis de prepotencia, pero también de berrinche infantil, en esa inquietud para borrar a sus antagonistas. A comienzos de los años 70 —claro, del siglo pasado— el historiador David King se dio a la tarea de buscar testimonios gráficos de la represión estalinista y comenzó a interesarse en las fotografías alteradas por disposición de la dictadura soviética. Reunió decenas de miles de imágenes, algunas de las cuales ha mostrado en diferente exhibiciones y en 1997 publicó en Londres el libro El Comisario desaparece La falsificación de fotografías y obras artísticas en la Rusia de Stalin.
Además de la abundancia de esos documentos gráficos, a King le llamó la atención la falta de cuidado con que fueron alterados muchos de ellos. A diferencia de la foto de Lenin arengando a las tropas del Ejército Rojo a punto de ir al frente polaco, en donde hay un trabajo de modificación tan meticuloso que no queda huella de la presencia de Kamenev y Trotsky, en los retratos que ese investigador fue localizando por toda Rusia las enmiendas con frecuencia eran burdas. En algunas, los rostros de aquellos a quienes se quería excluir habían sido difuminados con algún producto químico. En otros casos se trataba de vulgares tijeretazos. Incluso cuando había un trabajo de fotocomposición, para superponer una imagen a otra, quedaban huellas de la alteración.
Esos vestigios llevaron a King a hacerse varias preguntas en la introducción de su libro: “La habilidad en el retoque fotográfico depende, como cualquier artesanía antes del advenimiento de la tecnología de la computación, de la habilidad de la persona que lleve a cabo la tarea y del tiempo que ella o él tengan para terminarla. Pero ¿por qué el estándar del retoque en los libros y periódicos soviéticos era a menudo tan burdo? ¿Querían los estalinistas que sus lectores vieran la eliminación que habían realizado, como una atemorizante y ominosa advertencia? O el ligero rastro de un comisario casi desvanecido, intencionalmente dejado por el retocador, ¿podría convertirse en un fantasmal recordatorio de que el reprimido todavía podría regresar”. Así de burdo, así de notoria, es la difuminación de la imagen del senador Santiago Creel en el video que el noticiero matutino de Televisa transmitió el pasado miércoles 2 de julio. Se trata de una reseña del foro sobre reforma petrolera que tuvo lugar el día anterior. En una nota de 4 minutos con 50 segundos, se da cuenta de las intervenciones de distintos ponentes. Entre escenas de archivo con vistas de instalaciones petroleras, de cuando en cuando se muestran detalles del público. La cámara recorre el auditorio pero casi siempre de la mitad del presídium hacia la izquierda, o de la mitad hacia la derecha. Y es que en el centro de la mesa está el presidente del Senado, Santiago Creel, a quien las televisoras decidieron excluir de la pantalla. En dos ocasiones, al minuto con 42 segundos y a los 3 minutos con 31, se abre la toma y aparece casi todo el estrado. Al centro, en donde gracias a otros videos y fotografías sabemos que estaba Creel, aparece una silueta sin rostro. Se ven las caras de otros legisladores y ponentes pero no la del presidente del Senado. Una mancha difusa, como borrón de trabajo escolar, lo ha retirado del video. Televisa dice que se trata de “un error de edición”. No es cierto. La edición de video suprime o añade segmentos enteros, no porciones de una misma imagen. Tampoco pudo haber sido un defecto de la lente, porque de todas las escenas que fueron tomadas únicamente cuando aparece Creel ocurre ese problema. Los dos momentos en los que se suprime la imagen del senador panista están tomados, cada uno, desde emplazamientos diferentes. En ambos casos, independientemente del sitio desde donde se le enfocara, el rostro de Creel desaparece. No es error, sino revancha. Televisa y Televisión Azteca decidieron vetar al senador Creel en represalia por el impulso que contribuyó a dar a las reformas constitucionales que restringen privilegios y negocios de la radiodifusión durante los procesos electorales. La animosidad de las televisoras fue tan notoria que no solamente, durante varios meses, el presidente del Senado ha estado ausente de las cadenas nacionales. Además, atemorizados por esa reacción, el Presidente de la República y el presidente del PAN destituyeron a Creel como coordinador de los senadores de ese partido. Pero no fue suficiente. Televisa pretendía quitarle poder político pero además despojar de su imagen pública al senador Creel: sacarlo de las pantallas, impedir a los ciudadanos que se enteren de su desempeño legislativo, tacharlo de la historia. Pero lo hizo de manera tan torpe que el resultado se ha convertido en uno de los mayores tropiezos políticos (y ya son varios) de esa televisora. El borrón a la imagen de Creel causa enojo, risa y lástima. Qué mal que a cualquier ciudadano, pero peor aún a uno de los más destacados legisladores del país, se les vete en la información de una televisora nacional. Qué ridículo el que hace Televisa borroneando la imagen de un personaje político al que pretende estigmatizar. Qué vergüenza que en esa empresa haya quienes consideren que, expulsándolo de sus pantallas, a Creel le restarán ascendiente político —hasta ahora han conseguido precisamente lo contrario. Y qué vulgar manera de esconderle al público la imagen del senador. Tanto, que uno no puede sino recordar la observación del historiador King: el retoque es tan burdo que, más que ocultar al personaje así afectado, pareciera que se trataba fundamentalmente de amenazar y atemorizar. Los destinatarios de esa artimaña serían otros legisladores y personajes políticos: si se meten con las televisoras los borrarán de la pantalla. Creel está demostrando, a pesar de las venganzas de Salinas Pliego y Azcárraga Jean y no obstante los desasosiegos de Felipe Calderón y Germán Martínez, que sí hay vida política a pesar de las televisoras: mientras más lo tratan de borrar, mejor le va en las encuestas.

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martes, 8 de julio de 2008

La ola migratoria se revierte

Economist Intelligence Unit/La Jornada, 8 de julio de 2008

Al borde de la carretera, un coyote de ojos de lince y dólares que brotan de sus oídos observa con el ceño fruncido. A su lado, un musculoso agente fronterizo estadunidense, vestido de verde y con pistola, se eleva imponente sobre un migrante que se encoge temeroso. Cerca de ellos, un signo de dólar de tamaño humano se aleja batiendo sus alas plateadas. Este grafiti sobre el muro fronterizo en Nogales, del lado mexicano de la línea divisoria con Estados Unidos (EU), relata una sencilla historia: en esta parte del mundo, el negocio de la migración es tan lucrativo como peligroso.

Los residentes de Nogales aconsejan a los visitantes que eviten la colonia Buenos Aires, controlada por violentas pandillas donde los contrabandistas almacenan su cargamento humano en casas de seguridad. En el crepúsculo, los migrantes atraviesan un lecho seco y matorrales en su arriesgado viaje hacia Arizona.

Durante años, el flujo migratorio crecía cuando la salud de la economía estadunidense era robusta; disminuía ligeramente durante las recesiones; fluía hacia el norte durante la primavera, cuando hay empleos disponibles en el sector agrícola y en el de la construcción, y se dirigía al sur durante las fiestas decembrinas. Donde el tráfico ilícito ha sido más intenso, los migrantes han utilizado senderos estrechos y tortuosos a través de las rocas. Ahora, sin embargo, se hace evidente un cambio grande: el flujo migratorio de América Latina a EU parece descender.

Por tercer año consecutivo, la Patrulla Fronteriza estadunidense reporta un agudo descenso de detenciones en la frontera y en sus cercanías. En 2006 la cifra cayó 8%, a cerca de un millón. El año pasado descendió una quinta parte. El semestre que concluyó en marzo mostró un descenso de 17% en comparación con el periodo similar del año anterior. En resumen (y debido al inexacto registro de las detenciones fronterizas) el flujo migratorio es hoy alrededor de la mitad del torrente presenciado en 2000, cuando se efectuaron un millón 640 mil detenciones.

Esas cifras olvidan a quienes cruzan de manera satisfactoria y recuentan a los que fueron detenidos varias veces, pero muestran una clara tendencia. La misma que muestran las remesas. El Banco de México reporta que, después de años de crecimiento formidable, están descendiendo los envíos de los migrantes en EU. El año pasado ese flujo de efectivo fue de 24 mil millones de dólares, superior al turismo. Pero durante el primer trimestre de este año la cifra anual descendió 2.9%, según un nuevo informe de Goldman Sachs.

Es probable que la evaluación de los flujos fronterizos después de 2001 exagerara el índice de crecimiento real. Pero aun así, es evidente que los migrantes en realidad están enviando menos dinero a casa. Una encuesta realizada en EU, publicada por el Banco Interamericano de Desarrollo en abril, confirmó que pocos hacen remesas con regularidad: en 2006 tres cuartas partes de los migrantes hacían envíos; este año, sólo la mitad. No sólo es el caso de México; Brasil, segundo destino de remesas en la región, sufrió una disminución de 4% el año pasado, a 7.1 mil millones de dólares.

Es probable que dos factores, tan desagradables uno como el otro, expliquen el doble descenso en flujos de personas y dinero: la hostilidad a los migrantes, sobre todo indocumentados, y la profundización de la crisis económica en EU. El impacto del primer factor es evidente: leyes estatales que consideran ilegal emplear a migrantes sin documentos, redadas cada vez más agresivas a empresas que los contratan, y mejor tecnología para compartir información conducente a su arresto.

La enorme inversión en defensas fronterizas es el ejemplo más visible. El Departamento de Seguridad presupuesta 12 mil mdd para el siguiente año fiscal con el objeto de proteger la frontera contra personas en busca de trabajo (y los míticos terroristas que se encaminan a su objetivo). La idea es utilizar aviones no tripulados, helicópteros, sensores de alta tecnología y cámaras, 20 mil agentes (a caballo, en jeeps, bicicletas y a pie) y desde luego la enorme valla metálica que se despliega a lo largo de cientos de kilómetros de territorio desértico. Todo esto desalienta a los extranjeros, como el fracaso del Senado en aprobar una reforma migratoria el año pasado.

No es sorprendente, entonces, que las encuestas muestren que los migrantes se sientan menos bienvenidos y más preocupados por la xenofobia. Muchos temen ser deportados o que se les finquen antecedentes penales. Los que alguna vez habrían sido deportados ahora corren el riesgo de ir a la cárcel. A medida que la frontera se hace más difícil de cruzar, los inmigrantes caen en las manos de los contrabandistas y son víctimas de los peligros naturales del desierto.

Hostilidad y muros importarían menos si el panorama económico permaneciera sólido. Sin embargo, la economía estadunidense parece deprimida, incluso si sortea una recesión. En mayo, el desempleo se elevó a 5.5%. La depresión en el sector inmobiliario y de la construcción –donde laboran muchos inmigrantes, sobre todo los recién llegados– ha sido en especial dolorosa.

En junio, el Centro Hispánico Pew publicó un informe con cifras de desempleo de 7.5% entre inmigrantes, que se elevaban a 8.4% entre mexicanos y 9.3% entre los que llegaron al país después de 2000. El año pasado, más de 220 mil migrantes perdieron sus puestos de trabajo en la construcción. Y los que tiene empleo ganan menos: los empleados latinos de la construcción experimentaron pérdidas salariales en 2007.

Más allá de EU

Esta tendencia es la parte de un cuadro más grande. Muchas regiones, entre ellas Australia, el golfo Pérsico, algunos países de Asia y la mayor parte de África, experimentarán todavía una migración a ritmo acelerado durante algún tiempo. La mayoría de los mercados emergentes, donde el crecimiento económico permanece sólido, seguirán atrayendo a los trabajadores migratorios, y éstos seguirán escapando de sitios miserables donde hay más personas que empleos. Incluso en Sudáfrica, donde la violencia xenófoba ha enviado a decenas de miles de extranjeros a campos de refugio (o de regreso a Mozambique, Zimbabue y otras partes) y ha provocado docenas de muertes, es probable que la migración siga siendo alta.

Pero donde el reciente auge económico había sido más fuerte, y donde la entrada de migrantes había alcanzado sus máximos registros, las perspectivas de una aguda disminución son evidentes. Éste es, en particular, el caso de Europa occidental. Irlanda y España, históricamente países de emigración, han presenciado llegadas masivas de extranjeros durante la década pasada. Los rumanos, en particular, acudieron en masa al auge inmobiliario de España; polacos y lituanos fueron a Irlanda. Gran Bretaña atrajo un número excepcional de migrantes del este de Europa, sobre todo Polonia; Grecia atrajo albaneses; Italia, rumanos y otros. El rápido movimiento de personas fue de la mano con la expansión de viajes de bajo costo en Europa, sobre todo por avión.

Ahora algunos de estos flujos reducen su ritmo, incluso lo revierten. Este año, un estudio del Instituto para la Investigación de Política Pública (IPPR, por sus siglas en inglés), grupo británico de expertos, apuntó que de un millón, o algo así, de europeos del este que llegaron a Gran Bretaña desde 2004, alrededor de la mitad ya han salido: unos por mejores perspectivas económicas en casa, otros porque sólo tenían la intención de aprender inglés o trabajar temporalmente o porque desean volver con sus familias. La entrada de migrantes a Gran Bretaña desde esa región ha caído bruscamente, 17% el año pasado. Danny Sriskandarajah, del IPPR, concluye: “después de uno de los periodos más intensos de migración tenía que haber un final natural. Las fichas de dominó comienzan a caer”.

Sriskandarajah cree que lo que ocurre en Gran Bretaña quizá también suceda en casi toda Europa continental. En parte, los factores en Europa son similares a los de EU: mayor hostilidad ante migrantes, vigilancia más estricta y declive económico en muchos países receptores.

La hostilidad viene en varias formas. Como sucede con el muro fronterizo de EU, las operaciones fronterizas de la Unión Europea, conocidas como Frontex, se jactan de su éxito en deportar (o al menos desplazar) flujos de supuestos indocumentados de África del Norte. Nicolas Sarkozy, el mandatario francés, propone mayor cooperación paneuropea para disuadir la migración irregular: en julio, cuando Francia asuma la presidencia de la UE, Sarkozy insistirá en una colaboración más estrecha en este tema; por ejemplo, compartir información sobre migrantes.

Las iniciativas nacionales hacen la vida más difícil a los inmigrantes. En Inglaterra, los funcionarios que cazan trabajadores indocumentados han aumentado las redadas en fábricas, granjas, restaurantes y otros lugares de trabajo. Los nombres de los que administran empresas que emplean a esos inmigrantes serán publicados ahora en sitios web oficiales, para “avergonzar” a los involucrados en la práctica. En Italia, Silvio Berlusconi regresó al poder en alianza con la antimigrante Liga del Norte y la promesa de tomar medidas enérgicas contra la migración clandestina. La primera reunión de su nuevo gabinete, el 21 de mayo, aprobó una serie de medidas que criminalizan la entrada no autorizada a Italia, aplican sentencias discriminatorias a extranjeros indocumentados e imponen penas draconianas a los italianos que proporcionen alojamiento a migrantes sin papeles. El paquete de leyes facilita también la expulsión de ciudadanos de la UE, medida dirigida contra los casi 50 mil gitanos rumanos a quienes de manera constante y no pocas veces injusta se culpa de parte grande de los crímenes en Italia. Reglas similares se han impuesto en otros países europeos.

Zlotys y libras

A medida que las economías se desaceleran, su atractivo para los migrantes también. Irlanda y España son en especial vulnerables a un descenso doloroso: en ambos países el empleo en la construcción y el sector representaba 13% de todos los empleos del sector privado a finales del año pasado. Como en EU, estos sectores han sufrido una depresión y emplean a gran número de migrantes. En España, de enero a mayo, alrededor de 100 mil migrantes fueron despedidos: los migrantes representaron la mitad de quienes se agregaron al registro del desempleo español durante ese tiempo. Aunque el país no haya vivido ninguna xenofobia estilo italiano, el gobierno trata de convencer a cerca de 20 mil migrantes de regresar a casa durante al menos tres años, ofreciéndoles adelantos de prestaciones por desempleo. Los españoles buscan también la manera de restringir el número de parientes de migrantes que llegan al país.

Más allá de la zona del euro hay también preocupaciones monetarias. En Gran Bretaña la economía se desacelera, y la repentina caída de la libra ha reducido el atractivo del país para los trabajadores extranjeros. Cada libra que un polaco envió a casa en mayo de 2004 le representó siete zlotys polacos; hoy serían poco más de cuatro. De manera similar, a medida que el valor del dólar desciende, la atracción de trasladarse a EU para trabajar ha disminuido.

Algunos se preocupan de una nueva oleada de migrantes, una vez que Rumania y Bulgaria se conviertan en socios de pleno derecho, con libertad de acceso en toda la UE. Pero de hecho, miles de personas de esos países ya han trabajado en el extranjero. Demetrios Papademetriou, director del Instituto de Política Migratoria (por sus siglas en inglés), en Washington, y observador cercano del movimiento poblacional en Europa, concluye: “la mayor parte de lo que podría pasar ya ha pasado. No veremos otros grandes movimientos. El impacto de la migración ha terminado”.

No se trata sólo de migrantes indocumentados o poco capacitados. Por ejemplo, para los de estudios avanzados, el atractivo de trabajar en Gran Bretaña puede disminuir ante la fuga de extranjeros que impulsan la emigración. En 2006, 35% de los graduados de la UE provenientes de universidades británicas hallaron empleo en el extranjero; sólo 25% se quedaron en Gran Bretaña a trabajar. El año pasado, tres cuartas partes de todos los doctores que cancelaron su registro en Gran Bretaña eran nacidos en el extranjero.

Y la oferta, también

La oferta global de migrantes no es escasa. Aunque la mano de obra de los países ricos no esté hoy en su mayor registro (en Europa declinará en un futuro previsible), la mano de obra mundial sigue creciendo muy rápido; la reserva actual de 200 millones de migrantes puede llegar con facilidad a 300 millones en unas décadas. Pero los grandes flujos migratorios se dan, sobre todo, entre países cercanos.

Para EU hay pocas perspectivas de que la oferta de trabajadores al sur de la frontera se agote; América Latina sigue siendo relativamente pobre y joven. En contraste, para Europa occidental la oferta de personas del este con estudios avanzados podría declinar a medida que los vecinos inmediatos se convierten en países de ingresos medios y de población relativamente vieja que tienen que importar trabajadores, no exportarlos.

Durante 2004, y de ahí en delante, las tasas de emigración hacia Occidente de los nuevos miembros de la UE han excedido por mucho las expectativas de la mayoría de expertos y funcionarios. Pero podrían no continuar, e incluso revertirse. Las economías de Europa oriental se han acelerado durante los años recientes, su fuerza laboral se contrae con rapidez (en parte por la migración, en parte debido a poblaciones envejecidas) y el desempleo se redujo a la mitad la década pasada. Todo esto hace más tentador quedarse en casa o volver a ella.

Es posible que el declive migratorio afecte a los más pobres del mundo. A principios de junio, un informe del Banco Mundial reportó que durante 2007 fluyó un billón de dólares a países pobres, pero predijo que, a consecuencia de la desaceleración económica en los países ricos, la cifra podría reducirse a alrededor de 800 mil mdd en 2009.

Parte de la reducción se explica por la disminución de las remesas. Para algunos países, en especial de Asia del sur, donde tales fondos representan gran parte de la renta nacional (16% del PIB en Nepal en 2007, 9% en Bangladesh), la caída será en verdad dolorosa cuando se combine con combustibles y productos alimenticios más caros. Más personas caerán de nuevo en la pobreza.

Fuente EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya

Una historia para meditar

René Drucker Colín
La Jornada, 8 de julio de 2008

Desde hace 37-38 años se creó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), organismo supuestamente destinado a impulsar, desarrollar y financiar el destino de la ciencia mexicana. Su creación fue, desde luego, una excelente idea y era la respuesta del Estado mexicano a una necesidad evidente. Sin duda, de ese inicio a la fecha la ciencia mexicana ha sido impulsada y, a consecuencia de ello, ha crecido. Se han generado en diferentes épocas una serie de estrategias que han sido benéficas para esta actividad fundamental. Enumeraré las que creo más importantes:

1. Se destinaron fondos para apoyar financiamiento a proyectos de investigación.

2. Se fundó el Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

3. Se instituyeron becas para estudiantes de posgrado.

4. Se generó un programa de repatriación de científicos mexicanos que estaban en el extranjero.

5. Se crearon los Centros SEP-Conacyt, ahora llamados Centros Públicos de Investigación.

6. Se impulsaron unas leyes de ciencia y tecnología.

7. Se establecieron los fondos mixtos y sectoriales para apoyar proyectos científicos.

Éstas y algunas otras iniciativas lograron en estos treinta y tantos años crear un sistema científico respetado y respetable, que en general es de muy buena factura. Sin embargo, este sistema tiene dos problemas graves: es demasiado pequeño para el tamaño del país y está sumamente desvinculado del sector productivo y de la sociedad que lo cobija. Ojo, no quiero decir que la vinculación esté en ceros, sólo quiero decir que es pobre siendo que se podría hacer muchísimo más.

Para sustentar lo que aquí escribo, sólo quiero señalar, por ejemplo, que de 10 años para acá la inversión que ha destinado el gobierno federal a la ciencia prácticamente no ha variado y, si lo ha hecho, ha sido para disminuir la inversión, como ha sido de 2003 a la fecha.

El presupuesto del Conacyt prácticamente no ha variado en los últimos 10 años y en consecuencia no tiene con qué apoyar bien a la ciencia que existe y hacerla crecer. De los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), estamos en último lugar en inversión en ciencia. De 17 años para acá, el número de personas graduadas con doctorado ha crecido 10 veces, gracias seguramente al programa de becas del Conacyt, ya que pasó de 200 graduados en 1990 a 2085 en 2006. Sin embargo, analizando los países que podrían compararse con el nuestro, otra vez andamos pobres: Brasil doctoró a 9 mil 366, España a 8 mil 250, Corea a 9 mil 254, y ya no se diga Estados Unidos: 44 mil 436 en el año 2006.

Sin duda también el número de investigadores aumentó 10 veces desde que se inició el SNI, pues pasó de cerca de mil 400 en 1984 a 14 mil el día de hoy; no obstante, somos el país en la OCDE con menos investigadores (1.1) por cada mil de la población económicamente activa (PEA). Si bien es cierto también que ha habido un esfuerzo en descentralizar la ciencia, en 2006 la zona metropolitana tenía como 60 por ciento y los estados 40 por ciento de los miembros del SNI. Con esta distribución, varios estados de la República tienen muy, pero muy pocos científicos.

De entre los problemas más graves que tenemos está la falta de transferencia de tecnología, lo cual nos hace sumamente débiles en el uso de insumos del conocimiento. En 2004, las solicitudes de patentes por residentes mexicanos fue de 565, pero las concedidas sólo fueron 162. En el mismo periodo, Japón solicitó 358 mil 184, Estados Unidos 189 mil 536, Alemania 48 mil 448 y Brasil 3 mil 892. Esto hace que nuestro coeficiente de inventiva sea de 0.05 y la relación de dependencia de 22.35, mientras que para Japón es exactamente al revés, pues su coeficiente de inventiva es de 28.80 y su relación de dependencia de 0.14.

A todas luces México país requiere un cambio en política científica, pero no hay interés del gobierno. La gran pregunta que surge es ¿por qué? Pues me encontré en la Enciclopedia Británica algo a mi parecer interesante: de 1455 a 1955, o sea, en 500 años, la enciclopedia enlista los 56 principales inventos que considera que se han hecho y que van de la imprenta al transistor. Pues bien, de los 56 inventos, 24 fueron originados en Estados Unidos, 14 en Inglaterra, ocho en Francia, cinco en Alemania, tres en Holanda y dos en Italia. Seguro que hay más inventos, pero lo que resalta desde luego es que ninguno de los que reseña provienen de México, y menos del tercer mundo. ¿Será que la inventiva es propiedad europea y estadunidense? Sabemos que los mayas, los aztecas y los incas, así como los chinos y otras culturas, tuvieron inventos y desarrollos importantes también, pero no se reconocen en las memorias históricas de la ciencia, porque los países del llamado primer mundo se han apropiado del conocimiento, porque éste tiene un gran valor económico, mientras que nosotros lo hemos desdeñado.

Nuestra clase política parece coincidir con la idea de que la ciencia es cosa de los países desarrollados y no ha comprendido que nosotros mismos podemos generar conocimiento nuevo y aprovecharlo y que ésta sería la manera más efectiva para poder crecer económica y socialmente.

Mientras esto no les entre en la cabeza, seguiremos teniendo una comunidad científica buena, pero pequeña, que continuará siendo incapaz de generar los grandes beneficios que podría aportar a la nación, si le permitieran crecer y simultáneamente se impulsaran los caminos que tendieran a disminuir la relación de dependencia.

Vacaciones en la Unison


En la Universidad de Sonora, ya estamos de vacaciones, académicos y personal administrativo, junto con los alumnos, que éstos últimos, ya andaban con los libros cerrados desde mediados de junio. Volveremos a la actividad normal, grillas de por medio, hasta el 6 de agosto. Desde aquí, quienes hacemos UN MUNDO RARO, les deseamos felices vacaciones y un feliz regreso en agosto. Por aquí andaremos, posteando unas cuantas notas, para hacer menos estressante el periodo de reflujo intelectual !!

miércoles, 2 de julio de 2008

El chivo expiatorio y los orígenes de la cultura

por Ramón Cota Meza

LETRAS LIBRES/JULIO DE 2008

El filósofo y antropólogo francés René Girard ha analizado la violencia en las sociedades primitivas y su relación con lo sagrado. Ramón Cota Meza hace una lectura minuciosa de este pensador, centrada en el análisis de una de sus aportaciones más importantes: la figura del chivo expiatorio.

Ignorada en los claustros académicos por muchos años, la teoría antropológica de René Girard (Aviñón, 1923) empieza a ser considerada la única explicación convincente sobre los orígenes de la cultura. Michel Serres llama a Girard “el Darwin de las ciencias humanas” porque “propone una dinámica, pone de manifiesto una evolución y suministra una explicación universal”. El concepto central de su teoría es el “deseo mimético”, motor de todo lo malo y todo lo bueno en la cultura, cuya consecuencia directa es el chivo expiatorio o el sacrificio humano como salida a la escalada de violencia desatada por la rivalidad mimética. No es sino hasta los Evangelios y el cristianismo cuando la especie empieza a tomar conciencia de que esa rivalidad es la causa de la violencia homicida, y el sacrificio humano empieza a ser sustituido por rituales incruentos.
Rivalidad mimética es la propensión extrema de los seres humanos a entrar en conflicto con el prójimo al que se toma como modelo, y surge del deseo de apropiarse de sus bienes, pareja o fortuna. Deseo mimético no es sinónimo de apetito fisiológico o sexual. Para que surja tiene que haber un modelo al que se quiere imitar. La violencia consecuente es disparada por la frustración del deseo no consumado; su contexto generalmente es una crisis en la comunidad a causa de hambrunas, catástrofes naturales, epidemias, etc. Esta dinámica empieza con la mutua observación de dos grupos; en cuanto uno de ellos desea apropiarse de un objeto, el otro lo imita. Muy pronto se hallan en presencia de dos deseos en vez de uno, deseos que rivalizan, pues se dirigen al mismo objeto, el cual pasa a un plano secundario en cuanto la violencia aumenta.
La escalada de violencia sólo es frenada por la unánime elección de un chivo expiatorio al que se considera la causa del desorden. El sacrificio del chivo expiatorio pone fin a la crisis por el hecho de que su elección es unánime. Ahora bien, si las rivalidades vuelven a empezar después de cada conclusión sacrificial es porque siempre aparecen nuevos objetos que suscitan nuevos deseos, los cuales provocan a su vez nuevas rivalidades que son calmadas a través de nuevos sacrificios, práctica que puede permanecer indecisa durante mucho tiempo, pero que siempre acaba inclinando la balanza a favor de los dioses.
Cuando el deseo mimético se vuelve oportunista, es decir, cuando pasa a proyectarse sobre cualquier otra cosa que encuentra, las personas a las que atormenta se enfocan paradójicamente sobre modelos y adversarios sustitutivos. La era de los escándalos en la que vivimos constituye justamente un desplazamiento de este tipo. Pero hay que diferenciar a las sociedades actuales de las primitivas. El mundo moderno puede definirse como una serie de crisis miméticas cada vez más intensas, pero no susceptibles de resolución mediante el mecanismo cruento del chivo expiatorio. Sin embargo, cuanto más indiferenciadas se vuelven las personas, más fácil es decidir que cualquiera de ellas es culpable.
El proceso de hominización es darwiniano en el sentido de que la teoría de Darwin presenta a la naturaleza como una máquina hipersacrificial donde la muerte pesa más que la adaptación. Si el hombre es una especie, experimentará pulsiones miméticas y reaccionará a la violencia y a las crisis más o menos de la misma forma que otras especies. En su lenta evolución, el hombre encuentra en el mecanismo victimario un instrumento eficaz para controlar la escalada mimética, que podría expandir la violencia hasta el paroxismo. Canalizar la violencia colectiva y enfocarla en un solo individuo considerado responsable de una determinada crisis social permite a la comunidad reducir el caos al que periódicamente se ve arrastrada. De la ritualización de este “protoacontecimiento” surgirán todos los mecanismos de estructuración social: tabúes, normas e instituciones. Sin el descubrimiento accidental de este mecanismo, los grupos sociales primitivos, dominados por estallidos de múltiples rivalidades miméticas, habrían corrido un grave peligro de autodestrucción.
La desviación de la agresividad en los animales es un primer paso en esta evolución, una especie de infrarritual del chivo expiatorio, como lo hacen las ocas estudiadas por Konrad Lorenz. Cuando dos ocas inician una aproximación de mutua hostilidad, la mayoría de las veces su agresión se desvía hacia un tercer objeto, germen del mecanismo del chivo expiatorio. El proceso es complejo, pero no cabe duda de que el grupo animal, la manada y la jauría constituyen una fase previa absolutamente necesaria para el desarrollo total del mecanismo, el cual ha funcionado como un modo de presión evolutiva, un factor de selección natural.
El nacimiento de la cultura suele ser considerado como un punto que se desvanece en el horizonte al pretender alcanzarlo, pero la postura de Girard es que en el origen hay un asesinato colectivo en el que la comunidad entera da muerte a una víctima inocente. La cuestión es cómo se desarrolla la cultura, y la respuesta es que lo hace a través del ritual. Para intentar impedir los episodios imprevisibles y frecuentes de violencia mimética, las culturas organizan momentos de violencia planificada, controlada, ritualizada. Repitiendo sin cesar el mecanismo del chivo expiatorio, el ritual se convirtió en una forma de aprendizaje. Las instituciones han sido creadas con los ladrillos proporcionados por las reconstrucciones ritualizadas del crimen original.
El origen del conocimiento es el mismo que el del orden, es decir, que el de la clasificación simbólica. Para tener un símbolo hace falta una totalidad, la cual es suministrada por la religión; y la religión, como institución, emerge a través del mecanismo victimario. El primer símbolo, el chivo expiatorio, es la fuente de la totalidad que organiza las relaciones sociales de una forma nueva. Luego, gracias al ritual, el sistema se transforma en un proceso de aprendizaje. Obviamente, las sociedades primitivas no repiten los actos para aprender, sino para que no haya más violencia, pero a fin de cuentas viene a ser lo mismo. Se trata de un proceso de aprendizaje cuya raíz se encuentra en una determinada experiencia tomada como modelo.
El mecanismo sacrificial podría explicar también el nacimiento de la domesticación de animales y la agricultura. Contra la interpretación económica y funcional, es lógico que las primeras domesticaciones fueran obra de comunidades humanas que no podían saber a priori qué especies eran domesticables y ni siquiera podían imaginar que la domesticación era posible. Es razonable pensar que las primeras domesticaciones tuvieron fines sacrificiales. Por supuesto que los seres humanos tienen que comer, igual que los animales, pero lo que los hace humanos no es la necesidad, sino la dimensión religiosa. ¿Qué cosa es más esencial que la agricultura? Cabe pensar que cuando los hombres empezaron a enterrar semillas, como lo hacían ya con los cadáveres de sus deudos a la espera de la resurrección, semejante acción se reveló eficaz, ya que se vio que el grano renacía a la vida más tarde.
En algunos lugares en los que no había animales domésticos, como en el México precolombino, tenían lugar matanzas rituales masivas de seres humanos. La sustitución de éstos por los animales es algo que nunca llegó a darse ahí, como lo ha demostrado Davíd Carrasco en City of Sacrifice: The Aztec Empire and the Role of Violence in Civilization. Respecto del carácter ambivalente del sacrificio ritual, Roberto Calasso observa que la palabra náhuatl quechcotona significa cortar la cabeza a alguien y, a la vez, arrancar una espiga con la mano (La ruina de Kash).
Girard insiste en la rivalidad y conflicto asociados a la mimesis porque descubrió el tema analizando tragedias griegas, novelas y el teatro de Shakespeare, donde lo esencial es la representación de las relaciones conflictivas. Sin embargo, aclara, en las relaciones humanas predomina la mimesis “buena”. Sin ella no habría conocimiento, educación, transmisión cultural ni relaciones pacíficas. La imitación lleva al conflicto, pero también es el fundamento de toda transmisión cultural. El otro es a la vez modelo y rival. El chivo expiatorio es lo inmundo y lo puro a la vez, el mal que hay que expulsar y, al mismo tiempo, el elemento trascendente, ya que el equilibrio social únicamente se recupera a través de su muerte, que viene seguida de su divinización, como ocurre en el panteón prehispánico, pletórico de divinidades descuartizadas y degolladas.
Para la evolución cultural de la humanidad, el cristianismo representa lo mismo que representó la cultura para el proceso de selección natural, cuando el hombre dejó de ser víctima del mecanismo selectivo ciego y empezó a liberarse de él. La secuencia histórica del nacimiento del cristianismo a partir de los Evangelios representa el proceso en que el ser humano se libera de la necesidad de recurrir a la inmolación de chivos expiatorios para cerrar los conflictos y crisis de las comunidades, el momento en que el hombre se hace consciente de la inocencia de las víctimas. “No desearás nada de cuanto pertenece a tu prójimo. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás falso testimonio” (Éxodo 20, 13-16). Así, la noción de deseo mimético es claramente sugerida en el Antiguo Testamento.
El Dios del monoteísmo está totalmente “desvictimizado”, mientras que el del politeísmo es resultado del hecho de existir muchas fundaciones victimarias, a partir de las cuales se revelan más y más dioses inexistentes, divinidades falsas pero también protectoras a pesar de todo y en razón del orden cuyo respeto sacrificial imponen. El judaísmo es el rechazo absoluto de la máquina de fabricar dioses porque en él Dios deja definitivamente de ser víctima y las víctimas ya no se divinizan. Esto es lo que llamamos Revelación.
Antes del judaísmo y el cristianismo, el mecanismo del chivo expiatorio era legitimado porque no se era consciente de él. Lo que hace el cristianismo, en la figura de Jesús, es denunciar tal mecanismo, dejando al descubierto lo que realmente es: un simple asesinato de una víctima inocente. Jesús nos recomienda imitarle a él más que al prójimo para protegernos de las rivalidades miméticas. Los textos más importantes de cara a la comprensión del mecanismo mimético son justamente los Evangelios. Esto no tiene nada que ver con el carácter redentor de la muerte de Cristo o el dogma de la Santísima Trinidad. “Son los resultados de mi trabajo de investigación [...] los que me han orientado hacia el cristianismo y me han convencido de su verdad. No pienso como pienso por ser cristiano, sino que me he hecho cristiano porque mis investigaciones me han llevado a pensar las cosas que ahora pienso.”
Respecto del mecanismo victimario, Girard no hace sino repetir lo que dijo Nietzsche, pero con una actitud muy distinta. Nietzsche tomó partido por los perseguidores de Jesús, creyendo que así se oponía a la masa. No se da cuenta de que la unanimidad dionisíaca es justamente la voz de la masa. No hay más que seguir la letra de los Evangelios para ver que Cristo no tenía de su parte más que a una docena de apóstoles y que hasta éstos vacilaban.
La obra de Girard es vasta pero toda ella se concentra en desarrollar el argumento que hemos intentado presentar en esta síntesis. Su libro más completo es Los orígenes de la cultura / Conversaciones con Pierpaolo Antonello y Joao Cezar de Castro Rocha (Trotta, 2006) porque las preguntas apuntan hacia el núcleo de su teoría de acuerdo con un orden y emplazan al entrevistado a responder a sus críticos. ~

Científicos tramposos

Un informe de EE UU admite centenares de casos de engaño

ALICIA RIVERA/ 02/07/2008/ El País

La investigación científica tiene prestigio por su exactitud y certeza, y su credibilidad reside en que los descubrimientos se demuestran con experimentos y las afirmaciones se comprueban. ¿Siempre? ¿Puede hacer trampas la ciencia? Tal vez, teniendo en cuenta que en el mundo hay muchos miles de científicos, sea más correcto preguntarse: ¿Hay tramposos entre los científicos?

La respuesta, con datos en la mano, es que sí. El más reciente estudio, hecho en EE UU sobre el área de biomedicina y publicado en la revista Nature, admite más de 2.300 casos de posibles malas prácticas científicas cada año entre el colectivo de referencia (unos 155.000 investigadores de esa área). El informe está hecho a partir de 2.200 entrevistas. Y las malas prácticas van del plagio a la falsificación, las chapuzas en el laboratorio o el descubrimiento inventado. El caso del surcoreano Hwang Woo Suk y sus falsas células madre, o la controvertida apropiación del virus del sida del francés Luc Montagnier por parte del estadounidense ex codescubridor del VIH, Robert Gallo, son dos escándalos famosos.

Pero la comunidad científica es un universo peculiar y aquí las mentiras -al menos las más gordas y significativas- salen a la luz más pronto que tarde, y son desveladas por el mismo colectivo en que surgen. Además, se intenta medir cuántas mentiras o trampas hay. Y aquí el tramposo no tiene la gracia del pícaro, sino que sufrirá el rechazo y la exclusión de la propia comunidad científica.

Las instituciones federales de EE UU consideran que es obligación de los investigadores denunciar los casos de malas prácticas y tiene organismos oficiales encargados de vigilar estos problemas -además de los comités específicos de cada institución o universidad-, como la Oficina de Integridad de la Investigación (ORI, de los institutos nacionales de Salud), autora del último informe. Además, hay una normativa sancionadora: quien hace trampas corre el riesgo de que se le cierre el acceso a la financiación federal para sus proyectos, lo que fácilmente significa el fin de la carrera científica.

Para que no haya dudas, la Fundación Nacional para la Ciencia (EE UU) aplica la siguiente definición de malas prácticas (research misconduct, en inglés): "Mentiras, falsificaciones o plagios en la propuesta, realización o revisión de una investigación, o en el informe de resultados de investigación".

En España no existe un código similar ni un seguimiento estadístico del problema, pero una institución como el CSIC es consciente de la necesidad de poner manos a la obra cuanto antes. "Se va a crear una comisión de ética cuyo primer objetivo es elaborar un código de buenas prácticas científicas", dice Juán José Damborenea, vicepresidente adjunto del CSIC. Hasta ahora, las quejas deben ir a la dirección de dicho organismo y no hay estadísticas respecto a su incidencia.

La situación es similar en el plan nacional de I+D: "Actualmente no existe una normativa de malas prácticas, ya que el ministerio financia a los investigadores a través de sus instituciones, que los avalan. Por tanto, la responsable ante el ministerio es la propia entidad peticionaria", dice un portavoz del Ministerio de Ciencia e Innovación. "Sin embargo, la Secretaría de Estado de Investigación tiene la firme intención de incorporar una normativa de malas prácticas que regule la participación competitiva de financiación de proyectos dentro de las medidas de mejora de la gestión, la evaluación y el seguimiento de las actividades de I+D e innovación".

En cuanto a la UE, "no hay un control específico por parte de la Comisión Europea y, por tanto, no hay un conjunto de sanciones bajo un epígrafe de malas prácticas científicas", informa la Comisión. "Sin embargo, se pueden aplicar sanciones en el ámbito de las investigaciones financiadas por el Programa Marco si se trata de un caso de fraude financiero o violación de principios éticos fundamentales". Sin estadísticas sobre malas prácticas, la Comisión asegura que ha abordado el asunto con un grupo de expertos.

No todos los casos de fraude en investigación tienen que ser tan famosos como el de Hwang Woo Suk, que anunció en 2005 haber creado unas líneas de células madre embrionarias y se hizo célebre. Pero la gloria le duró poco: unos meses después se descubrió que había falsificado los resultados. La revista Science que había publicado el hallazgo hizo una larga rectificación y pasó un bochorno considerable.

Más duradero fue uno de los engaños más famosos de la historia de la ciencia: el Hombre de Piltdown. Era un cráneo presentado en 1912 por el británico Charles Dawson como eslabón perdido entre el mono y el hombre, la combinación óptima entre cráneo perfectamente humano y mandíbula simiesca. El Hombre de Piltdown conservó su respetabilidad cuatro décadas, hasta que, en 1953, se descubrió que era un montaje de un cráneo humano actual y una mandíbula de orangután.

Seguramente ahora no se sostendría mucho tiempo una mentira tan burda, con métodos precisos de análisis y con centenares o miles de científicos en cada especialidad dispuestos a comprobar con sus propios ojos cualquier hallazgo y, además, en un entorno muy competitivo. Uno de los caminos por el que se han descubierto algunos fraudes es la imposibilidad de repetir en otro laboratorio lo que un científico afirma haber logrado en el suyo. Cuando el hallazgo es importante, se suele hacer enseguida y, si las cosas no cuadran, saltan las alertas.

Saltaron, por ejemplo, con Jan Hendrik Schön, un físico joven, de nanoelectrónica, de los Laboratorios Bell (EE UU). Él anunció un número llamativo de descubrimientos, pero los resultados que presentaba fueron imposibles de reproducir por otros científicos y se constató que había inventado o manipulado los datos en numerosas ocasiones entre 1998 y 2001. Decenas de casos menos trascendentes que éstos se producen constantemente. Puede ser un científico que copia los datos a otro, o que se adjudica los hallazgos del vecino sin acreditar la autoría debidamente, o que juega sucio cuando está evaluando trabajos ajenos en procesos de adjudicación de fondos o de plazas. A veces el fraude es tan aparentemente tonto como manipular con un programa informático una gráfica para resaltar los resultados deseados. Muchos, la inmensa mayoría, de los que recoge la ORI, son casos oscuros y sin importancia desde el punto de vista del avance de la ciencia. Pero harán daño a alguien y perjudican a la investigación en tanto que corroen los cimientos mismos de la integridad de la actividad científica. Como tal, afectan a muchos miles de científicos honestos y escrupulosos de todo el mundo.

Las instituciones estadounidenses reguladoras de las malas prácticas piden a las instituciones "una cultura de tolerancia cero tanto para quien es responsable de malas prácticas como para quien cierra los ojos ante ellas", dice el informe del ORI.

Otra manera de vivir la fe y la ciencia


Por: Dr. Pablo Latapí Sarre
La Crónica de Hoy/2 de julio de 2008

Hace ocho días (Crónica, 25 de junio) intenté mostrar que el pensamiento científico actual, después de la revolución cuántica, está muy lejos de la antigua concepción mecánica del universo y de la epistemología que le era propia; y por ello la ciencia tiene una idea de sí misma mucho más problematizada que en la época del racionalismo triunfante. Es una paradoja que sean precisamente sus maravillosos descubrimientos los que la llevan a comprender los límites de su “razón científica”. Por lo mismo, la mayoría de los científicos contemporáneos no son arrogantes; no ven con lástima o condescendencia a los que aceptan la religión (“analfabetos científicos” en espera de ser salvados por la ciencia); muchos de ellos asumen una actitud de humildad, derivada del asombro.
Hoy me ocuparé del otro polo de la relación ciencia-fe: la fe religiosa. Si hace 50 años algunos científicos entusiastas proclamaban que la ciencia acabaría con la idea de Dios y con el ámbito de la experiencia religiosa, y si también algunos hombres religiosos recurrían a la razón para “probar” la existencia de Dios o construir una apologética de las verdades de su fe, hoy el escenario es muy distinto. Una mente reflexiva puede ver en la ciencia —dialogando con ella y asumiendo sus incertidumbres— una invitación a la aceptación del misterio, el misterio no como residuo que queda sin explicar por la triunfante ciencia, sino como realidad insondable que está presente en el fondo de lo que somos, y que nos invita a aceptar otro orden de la existencia: el religioso. Ciencia y religión pueden ir de la mano, en beneficio de ambas; religión y ciencia son dos caminos complementarios que se enriquecen recíprocamente en la indagación de nuestras preguntas últimas.
Las múltiples perplejidades por “lo que no sabemos” llevan a todo espíritu honrado a la actitud de admiración; a preguntarnos por “lo que hay detrás” y a intentar construir puentes hacia esas realidades misteriosas; eso no es aún fe religiosa, aunque puede prepararla. Fe es experiencia de Dios, en uno mismo y en lo que percibe, en lo que entiende y en lo que no entiende; experiencia vital, a veces respuesta, las más de las veces sólo silencio ante un infinito que nos sobrepasa. El enigma está ahí, no obstante la fe: “un enigma que no puede resolverse únicamente por los avances del conocimiento objetivo, porque lo que le otorga su carácter único es la raíz de la libertad de cada individuo” —en, Theobald, Christof, et al., L’univers n’est pas sourd. Pour un nouveau rapport sciences et foi, Bayard, París, 2006, p.358—.
Muchos científicos y muchos teólogos están replanteando la relación ciencia-fe. Han superado la antigua posición de “conflicto insuperable”, también la de “total independencia” entre ellas; y han entrado a un “diálogo constructivo” que las enriquezca a ambas. Un caso que en lo personal me resulta ilustrativo es el de John Polkinghorne, notable físico cuántico y matemático inglés que, en paralelo con su profesión científica, estudió teología y se ordenó de pastor en la iglesia anglicana; con buen conocimiento, tanto de la ciencia como de la teología, busca la conciliación entre ambas, indagando “una mutua inteligibilidad de doble dirección”. Su argumento central es la “verosimilitud” de la fundamentalidad creadora de Dios. En vez de citar sus libros, remito al magnífico ensayo de Javier Monserrat, “John Polkinghorne: Ciencia y religión desde la física teórica”, en, Pensamiento: Revista de Investigación e Información Filosófica, vol. 61, No. 231 (2005), pp. 363-393.
Para Polkinghorne Dios es una hipótesis de “fundamentalidad necesaria”, más verosímil y de mayor fuerza explicativa que la hipótesis atea de la autosuficiencia necesaria y absoluta del mundo físico, o de la posición que remite al azar cuanto no podemos explicar, o de la que sostiene la incomunicación total entre la ciencia y la religión. Llega a afirmar: “La búsqueda de comprensión que es natural al científico es, al fin de cuentas, la búsqueda de Dios; así es como la religión continuará floreciendo en esta Era de la Ciencia”.
Otros científicos que no se resignan al inmanentismo, recurren a explicaciones panteístas (Dios se identifica con el mundo) o panenteístas (Dios está presente en toda la creación); Polkinghorne va más allá: se adscribe al concepto bíblico de un Dios personal que se comunica con nosotros. Lo que me interesa destacar es que existe hoy un diálogo serio entre científicos y teólogos, que está replanteando la relación entre ciencia y fe en los términos que exige el presente. Un presupuesto necesario es aceptar la limitación y los condicionamientos de la razón científica.
Hay diversas formas de conocer, muchas aún muy poco exploradas. Reducir nuestro ámbito cognoscitivo a la razón científica sería lamentable, incluso para la ciencia misma. Me acerco a realidades inasibles para la razón cuando la música me traslada a otras dimensiones; no puedo negar el universo de Mahler o de Mozart por el hecho de que la razón científica sea incapaz de penetrar en él. Me acerco a realidades metacientíficas también cuando me envuelve la mirada de un retrato de Rembrandt, o me sumerjo en los versos de Piedra de Sol de Octavio Paz, o me enternece la sonrisa de un niño o la mirada amorosa de una madre. Somos más que razón; somos vivencias de amor, temor y esperanza, conciencia de nuestra vulnerabilidad, seres éticos, obligados a solidaridades con los demás; somos quizá símbolos o indicios de otra realidad. No nos reduzcan, por favor, a una ecuación de relaciones ni a un pequeño modelo de insumos y productos.
Todos los seres humanos tenemos más preguntas que respuestas; es ésta una asimetría existencial que nos persigue de la infancia a la vejez, como característica esencial de nuestra especie. Las preguntas fundamentales, las “de sentido” –¿qué soy, qué es mi vida, qué es mi muerte, qué puedo conocer, qué debo hacer, qué puedo esperar, hay Dios y es posible comunicarme con él?— están en pie. Ante ellas las ciencias tienen muy poco que decir; ante ellas, a veces, la experiencia de Dios puede iluminarnos, si se dan ciertas condiciones: silencio interior, humildad, desprendimiento de las cosas, aceptación de nuestros desamparos y apertura amorosa al prójimo. Esto es para mí la fe.
Todo lo dicho hasta aquí lo dijo de una manera más bonita y sencilla Einstein: “Hay dos maneras de vivir: una, como si nada fuese milagro; otra, como si todo fuese milagro”. Misterio es también por qué elegimos entre una y otra.


*Investigador Titular C en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, UNAM
*Investigador Nacional de Excelencia
y Emérito del SNI
*Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia (CCC)

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