sábado, 30 de mayo de 2009

Steus decide hoy levantar o continuar con la huelga

Hoy sábado 30 de mayo en la tarde se podrá saber si la mayoría de los trabajadores del STEUS deciden levantar su movimiento de huelga, o continuar con el mismo. En estos momentos se está votando mediante urnas la decisión en cuestión. Habrá que estar atentos a los resultados.

viernes, 29 de mayo de 2009

Urnofobia

Una foto para el pasar un rato de humor...

Lecciones de la huelga en la Unison/ II

Seguimos con algunos apuntes en relación al movimiento de huelga del STEUS, que este viernes 29 de mayo cumple 57 días:
5. Se ha hecho más evidente una situación que tiene que ver con los estudiantes: su falta de organización, la marginal participación que tienen en la toma de decisiones al interior de la institución. Además, una mayoría de ellos atrapados entre el desencanto generacional, la apatía por involucrarse en asuntos de interés colectivo y social, y la incertidumbre de un futuro laboral y profesional que se alimenta todos los días por la recesión económica y la falta de empleos estables y bien remunerados. ¿Estudiar una carrera, para qué ?, pareciera ser la gran duda que se recicla diariamente en el proyecto de vida de los jóvenes universitarios.
6. La revisión contractual del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS), al desplegar una estrategia de estar acordando prorrogar la fecha de su posible estallamiento de huelga, ha podido avanzar en obtener mayores beneficios para sus agremiados. Pese a los intentos de reventar esa estrategia por parte de grupos de académicos bien identificados con las posiciones de la rectoría, y de las flagrantes violaciones a la ley laboral acordadas por la Junta de Conciliación y Arbirtraje, al mandar archivar el expediente de la revisión contractual, la lucha del STAUS sigue firme con la interposición de un amparo ante un juez federal, además de que la mayoría de los académicos han respaldado las acciones mediante votación directa en Asambleas Generales realizadas por el sindicato, la última de ellas la del pasado jueves 28 de mayo.
Siguen algunos puntos pendientes en la negociación, los cuales se seguirán impulsando en el marco del espacio que se abre con la nueva fecha acordada para el posible estallamiento de la huelga, que quedó fijada para el 15 de junio, último día de la administración del rector Pedro Oretga.
7. Un rotundo fracaso ha sido la guerra mediática diseñada e impulsada (y en muchos casos financiada con los recursos "etiquetados" de la institución) por la autoridad universitaria, y cuyo objetivo ha sido atacar y denostar al movimiento de huelga del STEUS y de paso la revisión contractual de los académicos. Una imagen clara de ese fracaso fue la graciosa huída del rector Pedro Ortega, quien seguido por un reporte de Televisa Noticias de Hermosillo, se negó a dar la entrevista e informar sobre el resultado de una reunión que había sostenido minutos antes con un grupo de estudiantes en conocido hotel de la ciudad. El rector ha tenido que pagar entrevistas a modo en algunos medios, comprar tiempos para dirigir mensajes a la sociedad sonorense y comunidad universitaria, pero nunca ha citado a ruedas de prensa con los reporteros de la fuente educativa, evitando con ello cualquier pregunta incómoda que pudiera hacérsele directamente.
Más lecciones en una próxima reflexión...

Nuevas universidades

José Sarukhán
El Universal/29 de mayo de 2009

En mi entrega anterior, mencionaba que la presión por espacios en la educación media superior y superior sólo será atendida adecuada y honestamente por medio de la apertura de nuevas instituciones o el crecimiento de algunas ya existentes, que pueden hacerlo sin costos de gobernabilidad o de calidad académica.
El primer requisito para ello, desde luego, es tener una fuente de abastecimiento de planta académica bien preparada, para equipar humanamente a esas nuevas instituciones. Este es un requisito sine qua non. Las fallas y deficiencias en este rubro son muy costosas; las pagan primero los alumnos que reciben preparación deficiente; las paga la sociedad al recibir profesionistas medianamente (o peor que medianamente) preparados y, de entrada, representan un desperdicio de los escasos recursos dedicados al apoyo a la educación media superior y superior. Uso la palabra escasos para resaltar la diferencia entre lo que se invierte (que no es poco) y lo que se debería invertir en educación en estos niveles.
El otro aspecto que tocaba en mi anterior artículo hacía referencia al impulso que se debería dar a las áreas tecnológicas y a las ingenierías; pero, de nueva cuenta, la calidad de la planta académica es el factor número uno, si queremos hacer un cambio real en la preparación de muchos jóvenes que no encuentran espacio en las universidades actualmente.
Las nuevas “universidades tecnológicas” que se han abierto en buen número en el país en los últimos años son un ejemplo de una buena idea llevada a cabo con limitaciones académicas, que impactan en la formación de quienes estudian en esas instituciones.
Desde luego, una de las limitaciones más serias que son externas al sistema educativo es la inexistencia de una política de desarrollo industrial nacional. ¿En qué áreas (dos, tres o cuatro, no pueden ser más) de producción quiere México realmente no sólo sobresalir, sino ser un líder?
Definir esto, que parece de elemental sentido común, permitiría alinear una buena parte del sistema de educación media superior, para ofrecer a los jóvenes un entrenamiento que les aumentaría la probabilidad de ser contratados en el sector productivo e iniciar una carrera de desarrollo profesional en el desempeño de su trabajo, por medio de educación continuada, ofrecida en conjunto con la industria.
La definición de una política de desarrollo industrial tiene otro resultado potencial de suma importancia: la real vinculación de una parte de la actividad científica y tecnológica a las prioridades definidas.
La falta de esa política ha sido uno de los principales factores que ha limitado e incluso impedido una interacción efectiva y creciente entre las instituciones de investigación y la industria, particularmente la industria no transnacional. Acciones de este tipo son las que en la jerga industrial merecen el nombre de acciones de “ganar-ganar”. Solamente que en este caso el ganador más importante, aparte de los egresados y la industria, es el país.
Si esas nuevas instituciones de educación superior no están basadas en investigación y las ya existentes no reciben un mayor apoyo, no necesariamente sólo de recursos, sino más bien de visión de largo plazo en su importancia para el desarrollo del país, simplemente nos estaremos llenando de edificios con nombres de universidades, ocupados por una planta académica que pretende formar a los estudiantes y unos estudiantes que pretenden salir formados de esa institución.
jose.sarukhan@hotmail.com
Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM

Medidas de la SEP, ignorantes y burocráticas: especialistas

Karina Avilés
La Jornada/29 de mayo de 2009

Las decisiones tomadas en torno al calendario escolar evidencian que existe un desconocimiento del sistema educativo público en el nivel básico y que la “sabiduría de los maestros se ha impuesto a las medidas burocráticas de la Secretaría de Educación Pública (SEP)”, expresó la profesora-investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Etelvina Sandoval.
Le experta en educación señaló que las acciones que han tomado los docentes, como tener clases los días en que éstas se suspenden por la realización de los consejos técnicos “parecen más eficaces” que la de añadir, por ejemplo, cinco minutos más a los módulos de 50 minutos en secundaria, como lo ha establecido la dependencia educativa.
En entrevista, señaló que los docentes siempre han buscado la manera de reponer el tiempo y de atender los temas de los programas de estudio, por lo que las “disposiciones burocráticas” que no toman en cuenta la problemática pedagógica han llevado a la molestia, la oposición y la resistencia de los maestros.
Reiteró que las estrategias gubernamentales para recuperar el tiempo no repercuten en un mejor resultado educativo; en cambio, sí fomentan “la simulación”.
Por su parte, la profesora-investigadora de la UPN, Gabriela González, destacó que las medidas tomadas por la SEP no coinciden con la realidad del magisterio, lo que da lugar a prácticas de “simulación” y a que los maestros “terminen dando patadas de ahogado, haciendo lo que pueden”.
Dijo que no hay un ajuste real en relación a las actividades que se realizan y, por ello, “qué más da ampliar el tiempo si en términos de actividades no hay ninguna modificación”.
Enfatizó: “estamos acostumbrados a remachar problemas, no a solucionar problemas de fondo; si se pudiera hacer una revisión de cómo ajustar las actividades, otra cosa sería”.
Sin embargo, la figura que termina como el responsable de las políticas que se toman desde arriba es el maestro, porque éste tiene que confrontar las demandas de los padres, de las autoridades y de la sociedad, prosiguió.
Para empezar, añadió, es necesario hacer una revisión del número de días del calendario escolar que se ve interferido por el festival del 10 de mayo, los festejos de día del niño, del maestro, la aplicación de pruebas como Enlace, y otras cuestiones más.
De tal suerte que la ampliación del calendario y del tiempo de trabajo en el aula como lo determinó la dependencia “no repercute directamente en el rendimiento académico, sólo se justifica que el tiempo se cubre”.
Lo anterior, finalizó, no hace más que generar desgaste físico y emocional para los maestros y sus alumnos, el cual impacta negativamente en el rendimiento de ambos sectores y, en términos pedagógicos, “no se resuelve el problema”.

Universidades estables evitarán la descomposición social: rectores

Karina Avilés
La Jornada/29 de mayo de 2009

Rectores de diversas universidades públicas del país advirtieron al titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Alonso Lujambio, que la estabilidad de esa instituciones es un factor de gobernabilidad en el país, por lo que si la aportación que éstas realizan no se corresponde con el financiamiento, se corre el riesgo de la descomposición social.
Durante la primera reunión de trabajo con el nuevo titular de la dependencia, directivos de 37 instituciones como las universidades Nacional Autónoma de México y Autónoma Metropolitana, así como el Politécnico Nacional exigieron fortalecer y respetar la autonomía de éstas, ya que existen casos ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que se deben resolver.
De acuerdo con la SEP, los rectores pidieron apoyo para lograr el incremento de sus presupuestos, mediante la suma de esfuerzos de manera corresponsable con los gobiernos de los estados para ampliar la cobertura educativa; una academia con pertinencia y equidad; garantizar la autonomía de las instituciones, además de mayor inversión para ciencia y tecnología.
Luego de una comida en la sede de la dependencia, trascendió que los representantes de las instituciones expresaron que si bien existe un escenario económico difícil, se requieren grandes decisiones para apoyar a la educación superior pública.
Según los asistentes consultados, tanto José Narro, de la UNAM, como Enrique Villa Rivera, del Poli, manifestaron a Lujambio que aún en situaciones económicas complejas se levantaron grandes proyectos educativos. En los años 50, habría señalado el primero, en 700 hectáreas se tomó la decisión de realizar 250 mil metros de construcción para crear lo que hoy es la Ciudad Universitaria, mientras que en 1936, habría añadido Villa Rivera, el presidente Lázaro Cárdenas puso en marcha el IPN, pese a la crisis de entonces.
Tras la reunión, Narro manifestó que tanto el titular de la SEP como los rectores coincidieron en afirmar que México necesita mejorar la cobertura, incrementar el gasto público y fortalecer el sistema de educación superior y de investigación científica.
Informó que el compromiso de Lujambio fue “buscar la manera de hacer las gestiones necesarias frente a las instancias financieras hacendarias. Por su parte, la SEP señaló que el secretario se comprometió a fortalecer también la interlocución con la Cámara de Diputados para incrementar el financiamiento de dichas instituciones.
Algunos de los rectores consultados informaron que en el encuentro se estableció claramente que la estabilidad de las universidades es un factor de gobernabilidad, el cual se corresponde con el presupuesto. De tal suerte que si no se valora la aportación de estas instituciones se corre el riesgo de que sobrevenga descomposición social.
Señalaron que si bien es cierto que hay un escenario de crisis económica y no podemos ser ilusos en las propuestas para el funcionamiento de las instituciones, sí pueden aspirar a que el Estado cumpla con su responsabilidad en materia de financiamiento.
Se requiere, dijo uno de los rectores de la región centro del país, de una decisión que se atreva a apostar por la educación superior como se hizo en la primera mitad del siglo pasado, pese a las dificultades financieras.
Otra de las preocupaciones expresadas a Lujambio fue el tema de la autonomía universitaria. Esto, porque hay instituciones en estados como Jalisco, Michoacán y Oaxaca que han enfrentado problemáticas sobre su capacidad de decidir de manera autónoma.
Por su parte, el secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, Rafael López Castañares, señaló que pidieron al secretario sumarse a las preocupaciones de los rectores sobre los casos de las universidades que han enfrentado problemas en materia de autonomía y que la SCJN los tiene, por lo que nosotros hemos allegado la información correspondiente a los magistrados, para que cuando tomen la decisión sea con todos los elementos posibles.
En relación con la reiterada demanda de contar con presupuestos multianuales para evitar las caídas presupuestales, subrayó que esta medida permitiría no estar retrocediendo cada año.
Otros asistentes fueron los rectores de las universidades Autónoma de Chiapas, Ángel René Estrada; de la Autónoma de Chihuahua, Raúl Chávez Espinoza; Autónoma de Ciudad Juárez, Jorge Mario Quintana; Autónoma de Coahuila, Mario Alberto Ochoa; Autónoma de Hidalgo, Luis Gil Borja. De la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Silvia María Concepción Figueroa Zamudio.

jueves, 28 de mayo de 2009

La escuela de la tele

Manuel Gil Antón
El Universal/28 de mayo de 2009

Durante años, el programa que tuvo más audiencia en la televisión fue —y quizá lo seguiría siendo— aquel en que durante media hora se recreaba (¿?) lo que pasa en una escuela. ¿Su título? La Escuelita, así, para empezar, en diminutivo.
¿Ingredientes? Una profesora obesa que lleva por peinado la versión exagerada de pastel de cumpleaños y su compañero de tarima, el profesor, al que el traje de cuadros le queda corto. Ambos, más, mucho más que emplear gis y borrador, esgrimen sin cesar una regla con la forma de las que usan los payasos en el circo: doble, para hacer notorio el ruido del golpe al momento de aporrear con ella a algún alumno.
Del otro lado del salón, la ensalada es previsible. Un estudiante homosexual blanco de continuas mofas; la condiscípula guapa, que para evitar que su atribuida condición de tonta y niña perpetua aflore (inmadurez manifiesta en una paleta, parte imprescindible de su atuendo), no escatima ocasión para mostrar su cuerpo como única posibilidad de ser tomada en cuenta; el estudiante aplicado y al que se le margina e insulta por su condición de lambiscón irredento. Otra alumna, muy gorda, que intenta ser vista sin que la obesidad le ocasione ser objeto de escarnio; el muchacho “tonto”, que siempre responde de manera equivocada pero chusca y, no podía faltar, el más “simpático” de todos, el actor central, el que coordina la discriminación como director de orquesta.
Con los personajes en escena —estereotipos arraigados y previsibles—, la acción tiene ejes infaltables: golpes y preguntas insulsas por parte de los maestros para dar pie a la mofa, a la agresión al otro, al predominio del gandaya que se pasa la clase jugando balero. La guapa ofrece lo que en los medios se llama atractivo visual y sus respuestas erróneas son absueltas dado lo que muestra. El grupo, profesores incluidos, atacan al homosexual, ridiculizan al que funge como tonto, se burlan de la muchacha con sobrepeso que no para de comer, cada que el estudiante aplicado ofrece una respuesta correcta el clamor es unánime por parte de sus compañeros: ya cállate, presumido. El actor central lanza los misiles, y todos, sin falta, reciben como proceso educativo golpes y gritos desesperados por parte de los mentores.
Esa es la imagen de la escuela y lo que ocurre en ella. Dicen mis mayores que era parte de los entremeses en los antiguos espectáculos de las carpas. Viene de lejos. Caldo de cultivo que consagra, reproduce o invita a ejercer como cosa natural la homofobia, la misoginia, el abuso, el rechazo al otro por distinto, el salón de clases como sistema social en el que el que es listo lo es por la velocidad con que ofende y se aprovecha de los demás (roba tortas, acusa sin pruebas, descalifica) y una escuela signada por la violencia, el autoritarismo ramplón y el vacío. Y ese programa unía a la gran familia mexicana como ningún otro durante años. Hoy se debate sobre un caso de discriminación en la televisión. ¿Cuándo lo haremos sobre los programas que muestran como natural, por ejemplo, una escuela llena de prejuicios y arbitrariedad?
Dos asuntos importantes están en juego. ¿Esa imagen de la educación escolar que divierte a millones retrata una realidad cotidiana en los salones de clase del país? ¿Contribuye a generarla? ¿La justifica dado el poder de los medios, pues lo que ahí ocurre es lo real y deseable o, al menos, normal? ¿La experiencia escolar es contraria a lo representado, al ser la escuela una institución donde los valores de la tolerancia y el respeto son centrales? ¿Aporta elementos para consolidar, en las relaciones diarias con los otros, la discriminación, al provenir de la misma escuela, esa experiencia que hoy vive, de manera directa, un tercio de la población: 33 millones desde el preescolar al posgrado?
Y por otro lado: ¿es ese enfrentamiento con el otro, el pastelazo simbólico o efectivo, el daño al de junto, la mofa y el descrédito la raíz del humor que predomina? El humor es cosa seria, es asunto de inteligencia, no de tonterías que reafirman lo peor de nosotros: el placer obsceno de aplastar al diferente. El humor con base en el ingenio, en la ruptura de la lógica esperada y la alegre sorpresa es muy difícil de lograr. Pero Andrés Bustamante, el Güirigüiri, lo conseguía en nuestros tiempos. Es posible y se le extraña.
Si la tele muestra una escuela llena de discriminación y basada en la pedagogía de la burla y el golpe, si lo que ahí ocurre no es sólo otro ladrillo en la pared, sino un muro que obstaculiza la modernización de nuestra convivencia, si el humor se aplasta con la risa derivada del ridículo más grosero, entonces puede esperarse un nivel de tolerancia a la intolerancia en la sociedad muy grande. Una de las raíces del complejo problema de la discriminación reside, a mi juicio, ahí. Si no recuerdo mal, hubo una temporada que la escuelita estuvo integrada por personajes muy conocidos. Se le llamo La Escuelita VIP. Faltaba más: hasta los más famosos son así. Hay miga, creo, en este tema.

De Kafka y otros cuentos

José Darío Arredondo López

Las notas periodísticas abundan en elementos que nos hacen recordar a Franz Kafka y pensar que, probablemente, un funcionario universitario de la actualidad hubiera sido un buen personaje de alguna de sus obras, lo que aplica también para algunos maestros. Lo anterior tiene por fundamento lo siguiente:
Arturo Ojeda de la Cruz, secretario general administrativo, dijo que la universidad realizó gestiones con otras instituciones para dar clases fuera de la institución, lo que no trastoca el estado actual de huelga puesto que el STEUS tiene suspendidas sus labores y los docentes reciben y mantienen su sueldo y prestaciones.
Eusebio Pillado, director del sistema Cobach de Sonora, accede a prestar algunas aulas en “solidaridad” con la Unison.
Manuel Tapia Fonllem, presidente de la Comisión de Derechos Universitarios (organismo de la administración), ha emprendido una campaña en los medios de comunicación en apoyo a la posición expresada por la administración universitaria, en el sentido de que la impartición de clases fuera del campus universitario no afecta el derecho de huelga.
Alfredo Padilla Barba, médico jubilado del Seguro Social, da clases de cardiología en la iglesia “Resurrección” de la colonia Las Quintas, por apoyar a los estudiantes para que no pierdan el semestre, aunque reconoce que no se cuenta con el equipo necesario.
Francisco Obregón, coordinador del programa de comunicación del departamento de Psicología y Ciencias de la Comunicación, se comunica por correo con los maestros del área y les pide que reporten avances y necesidades de espacios físicos para gestionarlos.
Por el otro lado, subrayo estos ejemplos:
Docentes de la unidad sur de la Unison, con sede en Navojoa, comenzarán a impartir clases en las banquetas frente al campus universitario, luego que fue rechazada la posibilidad de dar clases extramuros, “ya que se estaría violando el contrato de trabajo”. Los maestros solicitan a los alumnos presentarse frente a las instalaciones de la Unison, así como llevar silla y agua.
Sergio Barraza, secretario general del STAUS, declara que: Resulta ilegal que los docentes impartan clases por fuera de la Universidad de Sonora, cuando la institución tiene estallamiento de huelga por parte del Steus, y reiteró el llamado a sus agremiados para que no den clases extramuros. La administración debe resolver el problema de fondo.
Carlos Miguel Luna Zavala, estudiante de Ingeniería Electrónica, señala que los alumnos no cuentan con la infraestructura, equipo, materiales y talleres que se encuentran en la Universidad de Sonora, donde deben asistir a clases. Señala que “las clases extramuros son una ofensa para los estudiantes, dar clases en una preparatoria que no tiene la infraestructura de la Universidad es sacarle la vuelta al problema”.
La maestra Lilia Encinas, responde el correo de Francisco Obregón y le dice: “… Creo que nuestra postura ante el legítimo movimiento de huelga debe ser de respeto por la instancia más enérgica capaz de ejercer presión, como lo es la suspensión de labores. Entiendo y comparto su preocupación por la afectación que esto implica para nuestros estudiantes ante el riesgo de perder el semestre, pero la responsabilidad de que esto no suceda así, no se encuentra en sus manos ni en las nuestras como profesores. En todo caso, creo que es momento de tomar una postura como sindicalistas que somos y exigir con mayor energía la pronta solución a este movimiento. No creo que terminar abruptamente este semestre, por la vía que sea, constituya la alternativa más eficaz. En todo caso, nuestro compromiso deberá ser que una vez solucionado el conflicto, el calendario escolar sea ajustado para recuperar el tiempo perdido. Por último, no debemos olvidar que con nuestra conducta damos un ejemplo a nuestros estudiantes, motivo por el cual le recuerdo la consigna muchas veces expresada en nuestras marchas: “EL MAESTRO LUCHANDO, TAMBIÉN ESTÁ ENSEÑANDO”
Como usted pudo ver, los derechos de los trabajadores (y las disposiciones contenidas en la ley federal del trabajo) parece una materia sujeta a la conveniencia de una administración que finge funcionar, y que aprovecha la situación para restregarles a los maestros que siguen recibiendo su pago. Si hubiera tiendas de raya como en el porfiriano, seguramente la obligación de pagar a los trabajadores aun en estado de suspensión de actividades docentes se consideraría, desde esta óptica, como una graciosa dádiva que puede esgrimirse como reproche, chantaje y elemento de presión. Parece que olvidan que existen los contratos, el respeto bilateral a las condiciones de trabajo, la obligación de la administración de seguir pagando sueldos porque los maestros no son responsables de la suspensión de las actividades institucionales. No es válido argumentar que se pueden separar, en estado de huelga, las funciones sustantivas de las adjetivas. La institución está en huelga. Es un hecho legal y factual.
Parecen olvidar que huelga se define como la interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar una protesta. En este sentido, la huelga no se ejerce de a poquito, parcialmente, ciertas actividades sí y otras no. Si la universidad está en huelga, deja de funcionar, sustantiva y adjetivamente, hasta que se allanan las diferencias entre sindicato y administración.
Si, por otra parte, se reconoce que la impartición de clases fuera de la institución viola el derecho de huelga, quizá haya que aclarar que “extramuros” significa fuera de los recintos universitarios y, evidentemente, la banqueta frente a las instalaciones ya está extramuros, fuera del perímetro universitario por más que sea la banqueta de enfrente. Con más razón si esto se hace en una iglesia, en aulas de las preparatorias del sistema Cobach, o en plazas o parques.
¿Usted cree que se rescata el semestre dando clases en medio de la improvisación de espacios? ¿Qué clase de farsa se perpetra dando clases de cardiología a un grupo de medicina, en las instalaciones de una iglesia, con estudiantes hechos bola, apoyados en reclinatorios o sentados en sillas de sacristía? ¿Qué corazón es el que estudian? ¿El sagrado corazón de Jesús?
En serio, ¿usted cree que así se aprovecha el tiempo y se puede sacar el semestre, fuera de las instalaciones y sin los equipos necesarios que existen en el campus universitario? ¿No le huele a engaño? ¿Se pondría en manos de un médico que estudió en algún rincón de sacristía, de puras oídas, sin los medios adecuados para su aprendizaje?
Ha trascendido que en algunas carreras se les pide a los profesores que ya reporten calificaciones, para “terminar el semestre” a tiempo. Se de buena fuente que en Artes está ocurriendo algo así. ¿Se cumplen los programas en condiciones apropiadas o, simplemente, se finge que se cumplen? ¿De qué tamaño es la calificación que merecen y qué tan confiables son los resultados de las evaluaciones hechas sobre las rodillas?
En suma: ¿importa realmente no perder el semestre, la calidad de la educación impartida, o simplemente se aparenta, se engaña al lector de periódico, al que escucha los chismes en la radio? Puedo decirle que la mejor forma de perder el semestre es tomando clases ficticias en planteles que no son los universitarios. Es evidentemente un engaño que solamente obedece a la consigna de la administración, en su ridícula pretensión de ponerse por encima de la academia, ignorando las condiciones específicas que la docencia requiere para funcionar sin que sea farsa.
Con las acciones mediáticas emprendidas por la administración, la universidad queda reducida a una entidad kafkiana, sumida en la irrealidad de una mente disfuncional, ajena a su propia naturaleza y omisa de su propia responsabilidad. El gobierno del Estado, por su parte, queda sumido en los avatares de una solidaridad prestamista de espacios en preparatorias, que resulta violatoria de derecho de los trabajadores porque se pone de parte de las autoridades y deja de ser un árbitro confiable. ¿Por qué no respetar el derecho a huelga y pugnar por un pronto arreglo entre las partes?
Correo electrónico: dalmx@yahoo.com
“notas sueltas”, en: http://jdarredondo.blogspot.com/

miércoles, 27 de mayo de 2009

Lecciones de la huelga en la Unison

Tras haber cumplido 55 días la huelga que el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora (STEUS) mantiene en el alma mater sonorense, dada la persistente cerrazón e intransigencia de la rectoría, podemos ir anotando algunas lecciones:

1. Es evidente que no hay un interés del Gobierno del Estado por apoyar y defender la educación superior pública en Sonora. El argumento de la "autonomía universitaria" cae por su propio peso, ya que la misma ha sido vulnerada permanentemente desde que se le impuso a la universidad la Ley No. 4, en 1991.

2. Ha quedado más que demostrado que los trabajadores del STEUS han recuperado su organización gremial, han reactivado la participación democrática que les había sido secuestrada durante el largo cacicazgo del dirigente Francisco Moreno Calles. Con la huelga, los trabajadores han dado ejemplo de una lucha sindical digna y justa.

3. En los hechos se observa una descomposición del control político y administrativo que había mantenido el rector Pedro Ortega en los últimos 8 años, en la universidad hay actualmente un vacio de poder y una creciente crisis institucional que amenaza la misma gobernabilidad interna. El caso de las llamadas clases extramuros, "las escuelitas", es un signo claro de esa descomposición, la medida ha resultado un rotundo fracaso de romper la huelga del STEUS. Y la llegada del nuevo rector, Heriberto Grijalva, puede acelerar la ingobernabilidad universitaria, al representar el continuismo de las políticas instrumentadas por la administración ortegista.

4. Sigue la universidad viviendo la época de opacidad en el manejo de la información, el desplegado publicado por el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS) sobre el estado que guardan las finanzas universitarias, sembró más dudas sobre las maneras en que se aplican y usan los dineros por la administración. Una revisión de la nómina del personal de confianza, del manejo discrecional con el que se abren más y más plazas de ese tipo, de los sueldos que tienen los funcionarios de primer nivel, hace suponer que no hay órgano de autoridad que regule ese manejo (ni la Junta Universitaria, ni el Colegio Académico).

Seguiremos con otras lecciones en un próximo escrito....

Silencio inconveniente

José Darío Arredondo López

Mientras que todo mundo se siente obligado a opinar acerca del conflicto de moda, que es el de la huelga universitaria, el gobernador del estado permanece atrincherado en el respeto a la autonomía universitaria, mientras que el rector cuya fecha de caducidad se acerca, lo hace atendiendo la política de topes salariales de la entelequia llamada gobierno federal. En medio de este arco iris de evasión de competencias, están los trabajadores en huelga y los estudiantes y profesores que hacen ejercicios mentales acerca de cómo pudieran contribuir al desenlace esperado que, connotaciones más o menos distantes, se pudiera expresar como la reanudación oficial de las actividades.
El grito de “volver a clases” expresado en algunos espacios informativos como “Entre todos” y los contratados ex profeso por parte de los diversos organismos del empresariado sonorense, se volatiza en el aire con una facilidad pasmosa, toda vez que la supuesta defensa de los estudiantes cae por su propio peso si se ve de cerca: los organismos patronales no han demostrado que les interese mucho favorecer a los egresados de la UNISON o de cualquier institución pública por el simple detalle de que (mayormente desde el foxismo) prefieren egresados de las escuelas privadas.
El desgarre de vestiduras y las lágrimas de cocodrilo de los canacos y demás congéneres de la iniciativa privada de guarache, cuando no de botitas y sombrero tejano, resulta ser una triste parodia de un sentimiento de solidaridad que no tienen pero si usan para engañar y confundir. Lo cierto es que hay bastante apatía en la solución de los problemas laborales en el estado de Sonora, hay escasas garantías de que los trabajadores remonten el absurdo tope salarial que el gobierno de Calderón ha impuesto, siguiendo la mejor tradición de hacer que los trabajadores se aprieten el cinturón mientras que los empresarios siguen engordando, a pesar de su ya proverbial ineptitud, a pesar de que todos sabemos su indomable incapacidad para generar empleos, a pesar de ser los más favorecidos a la hora de otorgar dinero para “rescates” y la conversión de deuda privada en deuda pública.
Los trabajadores en huelga están poniendo en evidencia la falta de una política económica correcta y una distribución del producto justa, pero también están haciendo un llamado a la conciencia ciudadana para que, de la manera que sea posible, se apoyen sus demandas. Hoy es el caso de la UNISON, pero también está el de Cananea y, cabe aclararlo, no son los únicos.
Si se quieren dar pasos hacia una solución definitiva, lo primero que habría de hacerse es tomar conciencia de lo que cuesta mantener a una familia, y darse cuenta de que las “condiciones normales” han pasado a ser situaciones de crisis recurrentes y ampliación de la dependencia del país hacia agentes económicos externos, a ciencia y paciencia del gobierno, por no decir que con su diligente colaboración en favor del capital trasnacional. ¿Por qué no replantear el modelo económico y decidir a favor del financiamiento de la educación y del desarrollo de la ciencia y la tecnología nacionales?
Queda para constancia histórica que durante los gobiernos neoliberales, sobre todo los dos últimos panistas, la educación no ha merecido el apoyo presupuestal del gobierno, y no existe algo que pudiera llamarse inversión en ciencia y desarrollo, de manera que el interés por el futuro de los estudiantes universitarios de Sonora no suena ni sincero ni siquiera probable, a juzgar por los datos duros de la realidad educativa local y nacional.
Lo que se esconde tras la farsa de la defensa de los derechos estudiantiles por parte de despistados a modo y jilgueros de la patronal es, simplemente, un intento más de desvirtuar el sindicalismo y atacar sus principios y mecanismos de acción. El ofrecer espacios para que se “den clases” no es otra cosa más que el intento de manipular la desesperación, inducida o auténtica, de los estudiantes para romper la huelga, pasando por encima del derecho que les asiste. En el mismo sentido, la orejana idea de dar clases virtuales, incorporando al asalto a los derechos laborales la ilusión informatizada de una normalidad que no se va a dar mientras no se llegue a la mesa de las negociaciones con la voluntad de allanar los puntos en conflicto.
En suma, no ha habido voluntad para favorecer el avance educativo en Sonora y la mejor formación científica y tecnológica, a partir de que tenemos un gobierno federal inepto y dependiente del exterior, un modelo de política económica fracasado y carencia de voluntad para realizar los cambios urgentes y necesarios en la economía nacional que permitan nuestro desarrollo. La iniciativa privada permanece colgada de la brocha ideológica del neoliberalismo y resulta incompetente para generar empleo y bastante aplicada en producir pérdidas que son encubiertas por el gobierno y que se traducen en deuda pública. Los problemas sociales se agudizan porque lo hacen los de carácter económico en su dimensión personal y familiar, de manera que el empleo para los futuros profesionistas es una ficción más del neoliberalismo. Ningún egresado universitario, con o sin huelga, tiene seguro el empleo, de hecho, no lo tiene.
La huelga, en este contexto, es un fenómeno social y político que no se resuelve negándolo o atacándolo, sino analizando sus causas profundas y tomando las medidas que sean necesarias. El gobierno y la clase patronal no lo han hecho. No lo harán voluntariamente. Se necesita un fuerte movimiento ciudadano de apoyo a los trabajadores, que sea capaz de cambiar el rumbo de la política laboral mexicana. Podemos empezar con Cananea, con la Universidad de Sonora, por ejemplo.
Correo electrónico: dalmx@yahoo.com
“notas sueltas” en: http://jdarredondo.blogspot.com/