jueves, 28 de abril de 2011

Wael Ghonim y la revolución 2.0

Arturo Loría

Como cada año, la revista Time elige a las que, a su consideración, son las 100 personas más influyentes del mundo. Artistas, políticos, activistas, deportistas, investigadores, académicos, científicos o empresarios, son algunos de los personajes que figuran en la lista de este año.

Si se revisa la lista, el primero en aparecer en ella es Wael Ghonim, alguien poco conocido (en comparación con personajes como Oprah Winfrey o Michelle Obama), particularmente para aquellos que no estén familiarizados con la reciente revolución egipcia.

Nacido en Cairo, Egipto, en el seno de una familia de clase media, Ghonim se licenció en ingeniería informática en la Universidad del Cairo, obteniendo después una maestría en mercadotecnia y finanzas, de la que saldría con honores, por parte de la Universidad Americana del Cairo.

Desde antes de comenzar a estudiar, Ghonim ya estaba ayudando a lanzar uno de los sitios más visitados del mundo árabe: http://www.islamway.com. Durante los siguientes años, colaboraría con distintas empresas informáticas hasta que, en noviembre de 2008 entrara a trabajar a Google, como gerente de marketing del área destinada a medio oriente y norte de África, con oficinas en Google Egipto.

En 2011 abrió los espacios “Mi nombre es Khaled Said” y Todos somos Khaled Said”, hechos tras la muerte de un joven partícipe de las manifestaciones egipcias y que promovían la que es, tal vez, la principal ideología de Ghonim: la gente que murió por la revolución egipcia no eran terroristas ni enemigos de la nación, por el contrario, la gente involucrada con la revolución egipcia son personas que aman a su país.

Los espacios dedicados a Khaled Said fueron más allá del tributo y sirvieron como vehículo para las movilizaciones del pasado 25 de enero. Y fueron precisamente éstos, los causantes de la desaparición de Ghonim el 27 de enero.

Establecido ya en Dubai, Ghonim había pedido permiso en Google para ir a Egipto pues tenía “un problema personal” muy grave que tenía que atender de forma inmediata. El problema era la revolución en curso y vaya que era personal para el ciberactivista.

Su nivel de compromiso con la revolución egipcia quedó claro en la entrevista que Ghonim ofreció al canal de televisión Dream TV el siete de febrero pasado, día en que fue liberado.

Tras 48 horas sin dormir y sin haber comido, Ghonim se quebró frente a la presentadora Mona El-Shazly en una entrevista que, bajo otras circunstancias, hubiera parecido montaje televisivo. Pero las lágrimas de Ghonim no podían ser más auténticas.

Durante poco menos de 20 minutos, el activista narró lo que le había ocurrido y reiteraba desesperadamente dos cosas: “No somos traidores” y “Los héroes están afuera, son toda la gente que está marchando, que está haciendo algo, yo sólo estaba sentado detrás de un teclado escribiendo nombres”.

Lo más interesante de las declaraciones de Ghonim fue el hecho de que, su mayor tortura, fue la incomunicación. Según declaró a El-Shazly, la gente en prisión lo trató muy bien (“gente inteligente” los denominó el informático) y que en ningún momento lo torturaron o le hicieron algo, simplemente, lo mantuvieron incomunicado de su gente y de todo lo que estaba ocurriendo.

En ese momento Ghonim tal vez no se dio cuenta, pero expuso la que había sido su mayor tortura: la incomunicación, la falta de información.

Y es que si algo puede aprenderse del caso de Wael Ghonim es que la revolución en el siglo XXI se hace con y a través de la información. Él asegura que no hizo nada, comparado con el trabajo de la gente en las calles, sin embargo, sus espacios en las redes sociales ayudaron a que mucha de esa gente llegara a la calle.

El punto más crítico, tal vez, en la entrevista con Mona El-Shazly fue cuando, tras la catársis de Ghonim, comenzaron a aparecer en pantalla las imágenes de algunos de los jóvenes que habían muerto en las manifestaciones: era como si de repente, toda la información que el gobierno le había escondido a Ghonim apareciera en imágenes, una tras otra. Y entonces se quebró.

Su llanto, lleno de honestidad, se mantenía a la par de las imágenes proyectadas. Finalmente, Ghonim no pudo más: “Tengo que irme”, dijo con la voz entrecortada, y dejó el set.

La entrevista dio la vuelta al mundo y conmovió a muchos, pues el llanto de Ghonim representaba el de toda una nación que le enseñaba al mundo cómo se hace la revolución en el siglo XXI, con qué medios y de qué manera.

Si alguien se preguntaba cómo se hacían las revoluciones hoy en día, basta ver las declaraciones de Ghonim: “No es tiempo de dividir el pastel, no es momento de ideologías…”. Y más aún, como declaró en el programa 60 minutos: “Nuestra revolución es como Wikipedia (…), todo mundo contribuye al contenido, [pero] tú no conoces los nombres de quienes están contribuyendo. Esto es justo lo que pasó. La revolución 2.0 en Egipto fue justo de esta manera. Todos contribuyendo con pequeños pedazos y piezas. Hicimos este cuadro completo de la revolución. Y nadie es un héroe en esta imagen”.

Bienvenidos, pues, a la era de las Revoluciones 2.0.

Tomado de: http://homozapping.com.mx/


Lecciones de las TIC

Alejandro Canales*

En el año 2000, cuando se abría el horizonte del nuevo siglo y las transiciones en México todavía eran una promesa, parecía probable mejorar el sistema educativo. En ese entonces, el gobierno mexicano depósito en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) las esperanzas para impulsar los servicios públicos —el educativo incluido— y el bienestar de la población. Hoy, una década después, a las TIC ya no se les llama “nuevas” (antes se decía NTIC), pero en el ámbito educativo, tras ensayos costosos e inútiles, todavía no sabemos bien a bien qué hacer o cómo utilizar las TIC en los salones de clase. Tal vez, como sugiere un estudio del BID que se publicará próximamente, convendría no descuidar lo esencial: el papel del maestro.

La idea de llevar las TIC a los salones de clase, a gran escala, comenzó en la administración anterior. Por medio de Enciclomedia, un programa que arrancó en 2004, se buscó equipar a 20 mil aulas de quinto y sexto grados de primaria con una computadora, un proyector y un pizarrón interactivo. El contenido digitalizado de los libros de texto de esos grados era proyectado en pantalla y los niños podían revisar y/o enlazar el contenido con información más amplia (fotos, películas, visitas virtuales, etcétera). La idea subyacente era que tal experiencia generaría un aprendizaje más constructivo en los niños.
Las autoridades educativas, hacia el final del sexenio anterior, consideraron que Enciclomedia era el programa ideal y sin mayor debate dispusieron su expansión a todas las aulas de quinto y sexto grados de primaria del país y a la educación secundaria. Miles de aulas, cientos de miles de equipos y miles de millones de pesos involucrados.

Sin embargo, a la par del crecimiento de la iniciativa comenzaron a aflorar los problemas: la distribución del equipo, los proveedores beneficiados, la capacitación para manejar el programa, los procesos de licitación, el mantenimiento del equipo, la licencia del uso de software y, sobre todo, el impacto del programa en el aprendizaje de los niños.

Los cuestionamientos a Enciclomedia fueron en aumento. No obstante, el programa continuó su operación, dada la firma de contratos multianuales que comprometieron recursos y extendieron su vigencia hasta el actual sexenio. En 2008, con ciertas vacilaciones para determinar qué hacer con todo el equipo de Enciclomedia que está en las aulas y qué camino seguir para llevar las TIC a los salones de clase, las autoridades educativas anunciaron que habría una transición hacia un nuevo programa: Habilidades Digitales para Todos (HDT).

El nuevo programa, con ciertas ambigüedades sobre el modelo a seguir, también se propone contribuir a mejorar el aprendizaje de los estudiantes de educación básica mediante la utilización de las TIC en los salones de clase.

Según el tercer informe de gobierno, en el ciclo escolar 2008-2009 inició una fase experimental del Proyecto Aula Telemática (salones de uso exclusivo con computadoras o salones de clase equipados con computadoras) en una muestra de 200 escuelas secundarias, también se capacitó a mil 400 docentes y se distribuyeron 779 millones de pesos “para apoyar el desarrollo de los 32 Programas Estatales de Habilidades Digitales para Todos” (p. 476).

En el más reciente informe de gobierno, el de septiembre del año pasado, se advierte que se entregaron 345 millones de pesos a las entidades federativas para integrar HDT, equipar y conectar mil 325 aulas de secundarias generales —las cuales se sumarán a las 2 mil 775 ya existentes— y tienen previsto capacitar y certificar en el uso didáctico de las TIC a poco más de medio millón de profesores de educación básica entre este y el siguiente año (p. 455).

Es decir, el actual programa escala en sus dimensiones y nuevamente están involucrados cientos de miles de equipos y miles de millones de pesos. La experiencia con Enciclomedia, aparte de la necesaria transparencia en los procesos de licitación, debiera ser suficiente para mostrarnos que equipar aulas o alumnos no garantiza una mejora en el aprendizaje si no se acompaña de otros elementos. De hecho, sigue siendo materia de debate el efecto de las TIC en el ámbito de la educación.

El próximo mes, el BID publicará un estudio (Development connections. Unveiling the impact of new information technologies) en el cual presenta los resultados del empleo de las TIC en seis diferentes áreas sociales en América Latina y el Caribe, entre ellas la educación. Uno de sus principales hallazgos es que del total de proyectos educativos valorados, una proporción relativamente pequeña (14 por ciento) realmente se ha beneficiado del uso de las TIC. Y una de sus principales conclusiones es que habrá resultados escasos si no se atiende la capacitación de los profesores y el uso del software. Parece obvio: los dispositivos tecnológicos por sí mismos son insuficientes para mejorar la calidad educativa. ¿Es tan difícil de entender?

* UNAM-IISUE/SES.
canalesa@servidor.unam.mx






martes, 26 de abril de 2011

Última semana legislativa



Miguel Ángel Granados Chapa
Reforma/26 de abril de 2011

Ésta es la última semana del periodo de sesiones ordinarias de primavera de la LXI legislatura. Si mucho me apuran, podría aventurar que es también el tramo postrero de la legislatura misma. Es verdad que sólo en julio del año próximo se elegirá a los senadores y diputados de la LXII legislatura, que asumirá sus funciones el primero de septiembre de 2012. Por ello, a los actuales miembros del Congreso les restan dos periodos de sesiones ordinarias, el del otoño próximo, del primero de septiembre al 15 de diciembre, y el formalmente final, de primavera, del 1º de febrero al 30 de abril de 2012.

Pero cuando se reúnan de nuevo los legisladores, en septiembre próximo, su atención, energía y tiempo estarán concentrados en los procesos de elección de candidatos presidenciales. Esa circunstancia, y los intereses desatados en torno de ese suceso, dejarán en un segundo plano el trabajo legislativo propiamente dicho. Con un añadido más: Dos de los precandidatos presidenciales actúan ahora en las Cámaras, y en septiembre acaso habrán pedido licencia para contender por la postulación de sus partidos. Es el caso de la diputada Josefina Vázquez Mota y del senador Manlio Fabio Beltrones.

Si ganan la candidatura, habrán dejado atrás su presencia en el Congreso. Si no la obtienen y se reintegran a sus asientos, ya no serán lo que son hoy, y su capacidad de influir y de negociar habrá mermado considerablemente. Y si a estas alturas ha sido ardua labor lograr consensos para avanzar en materias que importan si no a los ciudadanos por lo menos a los grupos de poder y a las fracciones parlamentarias, entonces el grado de dificultad para ese propósito, en tales condiciones, habrá crecido de manera notoria. También cabe la posibilidad, sin embargo, de que en sentido opuesto al razonamiento anterior, las condiciones de la acción legislativa mejoren porque hayan sido removidos obstáculos como los que hoy se perciben, como el enfrentamiento o la escasa coordinación entre las dos bancadas del PRI en el Congreso.

Sea de ello lo que fuere, en estos días los diputados y senadores deberán desahogar una abundante agenda, donde hay pendientes de toda suerte. Sobresale por su relevancia, y porque en tratándose de enmiendas constitucionales se reclaman mayorías calificadas y la intervención de las legislaturas locales, la sólo por rutina llamada reforma política, que no lo es en sentido estricto, porque no forma un conjunto coherente dirigido a un cierto objetivo, sino sólo un agrupamiento de modificaciones para dar satisfacción, o aparentar que eso se hace, a los factores que intervienen en el proceso político respectivo.

Tal es el caso, prototípicamente de las candidaturas independientes. Las propuso, en el ya remoto diciembre de 2009 el presidente Calderón como parte de un paquete al que también se intentó motejar como reforma política. Carente de enhebramiento (casi como el atado de medidas en trance de aprobación ahora), en sus eslabones podía sin embargo percibirse una intención, la de cortejar a “los ciudadanos”, cuyo rechazo a los partidos quedaba abonado con ese conjunto de propuestas: iniciativa ciudadana, referéndum constitucional, etc.).

El Estado mexicano está obligado, adicionalmente, a legislar para establecer las candidaturas ciudadanas. Jorge G. Castañeda obtuvo en tal sentido un fallo de la Corte interamericana de justicia. Mas, como ocurre con otras sentencias de ese tribunal, las autoridades mexicanas proceden con doblez, pretendiendo que cumplen al mismo tiempo que mantienen las cosas como están. El acuerdo hasta este lunes, entre las bancadas que pueden reunir la mayoría es que la reforma constitucional respectiva entre en vigor en 2015, lo que impide que se practique en la sucesión presidencial del año próximo. Aunque el PAN se empeñaba a última hora en persuadir al PRI de establecer la nueva norma cuanto antes, de todas maneras se requiere que la legislación secundaria en efecto permita la participación directa de los ciudadanos al margen de los partidos. Pero ello supondría una remodelación completa del andamiaje institucional electoral, que descansa en el primordial papel de los partidos en el sistema de elecciones. Y los partidos no aceptarán suicidarse, perdiendo la exclusividad de la presentación de candidaturas.

Otra materia pendiente, que tiene implicaciones muy delicadas, es la ley de seguridad nacional. Respecto de ella ha habido disensos interiores en el PRI, principalmente porque el intento de legitimar la actuación militar en seguridad pública conlleva no sólo mantener privilegios como el fuero de guerra sino la creación de otros espacios de militarización inconvenientes. Algo peor que esa pretensión está perfilándose, si hemos de creer en la información obtenida por la reportera Jesusa Cervantes, que atribuye un súbito allanamiento ante las pretensiones castrenses a la amenaza de publicar expedientes negros de gobernadores que para impedirlo recomiendan a sus diputados avenirse. El amago habría procedido del Ejecutivo mismo como medida extrema para sacar avante una legislación que el Congreso ha mirado con renuencia. (Proceso, 24 de abril)

No se precisa enunciar cuán peligroso es que se consiga de ese modo la obsecuencia parlamentaria. Toda presión para legislar, más allá de la legítima persuasión política pone en riesgo la convivencia institucional, como también lo hace premiar con impunidad a presuntos delincuentes que los que en vez de tratar como interlocutores deberían ser castigados.

lunes, 25 de abril de 2011

Tuirán en la UNAM

Humberto Muñoz García*

El simpoisum “Adolescentes y juventud: de hoy al mañana” se llevó a cabo la semana pasada en la UNAM. El encuentro fue organizado por la Facultad de Psicología y por la Coordinación de la Investigación Científica. Durante dos días se examinaron los problemas de los jóvenes, que hoy aparecen intensamente en todo el orbe.

En África y América Latina, los jóvenes padecen un alto desempleo que, en efecto, no es privativo de estas dos zonas del mundo. Lo que es específico, tal vez, sea la vulnerabilidad en la cual se encuentran, lo cual vale la pena conocer y debatir para resolver problemas como éste.

Porque en muchos países de estas dos regiones, incluido el nuestro, no es difícil ligar la falta de oportunidades con hechos de violencia que afectan a los jóvenes.
En México, a los jóvenes los matan o los expulsan del territorio, y la intensidad del fenómeno es de tal magnitud que ha comenzado a surgir un movimiento en la sociedad civil, una vez más, cuya consigna es que se detenga la violencia en el país.

Para quienes creen que el problema radica en que los jóvenes son jóvenes, es prudente decirles que el problema no son ellos, sino la condición en la cual la sociedad los ha puesto.

En este marco tan complicado, los asistentes al Simposium tuvimos la oportunidad de escuchar la conferencia magistral dictada por el doctor Rodolfo Tuirán Gutiérrez, titulada “Los jóvenes mexicanos: Situación actual y desafíos futuros”. Por su importancia y por el carácter académico que le imprimió el subsecretario a su presentación (él es investigador), resaltaré algunas de las ideas y resultados que me llamaron la atención, los cuales valen la pena comentar y difundir a un público más amplio.

Respecto de la dinámica demográfica, mostró el cambio en la estructura de la población, que ha pasado de tener una forma piramidal a una morfología más abultada en el tramo de edad (12 a 29 años) que abarca a los jóvenes, lo cual se ha llamado el bono demográfico.

Entre 1980 y 2010, los jóvenes pasaron de 23.8 a 35.8 millones. Este dato es ilustrativo de la presión que el cambio demográfico le ha hecho a la estructura de oportunidades en la sociedad. “Nunca ha habido tantos jóvenes como ahora”, remarcó el ponente, y nunca ha habido tan pocas oportunidades para ellos.

El número de jóvenes empezará a caer en 2015. Por ello, en los próximos cuatro años, el país necesitará resolver muchos problemas educativos y de empleo para que los jóvenes, y con ellos la nación, puedan ir adelante. Arreglar el país para el cambio generacional será el principal desafío del próximo gobierno.

La situación de México no deja lugar a dudas sobre las desigualdades a las cuales se enfrentan los jóvenes. A la universidad asisten sólo 19 por ciento de jóvenes provenientes de los cuatro deciles de menor ingreso, comparado con 37 por ciento (casi el doble) de los que provienen de los dos deciles con más alto ingreso. Y sólo tres de cada diez jóvenes de la edad correspondiente están matriculados en una institución de educación superior.

Así pues, aquí hay un problema de distribución de la escolaridad que el subsecretario dejó claro en su conferencia. El otro, es que los jóvenes que trabajan (45 por ciento) reciben muy bajos salarios (menos de dos salarios mínimos).

Hace años, cuando el doctor Tuirán fue secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Población (Conapo), le leí un texto en el cual llamaba la atención sobre la magnitud tan grande que habían adquirido los jóvenes que no estudian ni trabajan.

Recientemente, el rector de la Universidad Nacional, el doctor José Narro Robles, fue quien, con todo el respaldo académico del Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM, enfocó y advirtió la delicadeza del asunto de los ninis. No pasó por alto que, en los editoriales de Campus, se han publicado resultados de investigación acerca de este grupo. En uno de ellos, por ejemplo, se registró que los ninis son, en su mayoría, mujeres.

En la ponencia que presentó el doctor Tuirán se develan más rasgos de los ninis. En Chiapas, Michoacán y Tabasco, el peso de estos jóvenes en el total alcanza a 1 de cada 4, aproximadamente. La mayoría de este grupo en la república (6/10) ha tenido alguna experiencia laboral previa. Sólo una fracción (14 por ciento) de quienes han o no trabajado, declararon estar disponibles para entrar a una ocupación, y en 60 por ciento de los casos los ninis son personas pobres.

La conferencia fue abundante en ideas e información, y de ella se deriva que entre los ninis hay una población, los más vulnerables, que merece ser atendida por las políticas públicas. Es importante para la sociedad y el gobierno que la UNAM, en voz de su rector, hiciera referencia al problema.

En la parte final de su exposición, el doctor Tuirán hizo una serie de señalamientos. Uno de ellos fue acerca de la necesidad de ampliar la cobertura de educación superior, para lo cual manejó cuatro escenarios y los costos que cada uno de ellos implicaría. Pero, finalmente, hay un acuerdo entre lo dicho por el subsecretario y lo que hemos señalado los universitarios, encabezados por el doctor Narro, para que en México se haga un esfuerzo extraordinario, de tal forma que la meta en 2019-2020 sea llegar a una cobertura de 50 por ciento.

Me parece, a título personal, que hay coincidencias claras entre lo dicho por el doctor Tuirán en su ponencia y algunos lineamientos declarados por el rector Narro Robles: hacer una política de Estado para la educación superior, y dar financiamiento adecuado a las necesidades de las instituciones educativas (que, según entiendo, la UNAM y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, ANUIES, han sugerido sea multianual).

Lo más interesante fue que el subsecretario llamó a establecer un nuevo contrato educacional. Es deseable que todos los rectores y las fuerzas que actúan en la educación superior prestaran atención a lo señalado, para que entre todos empujemos la idea. La presencia del subsecretario en la UNAM cobraría un mayor sentido para el porvenir inmediato de los jóvenes.

* UNAM. Seminario de Educación Superior, IIS. Profesor FCPS.
recillas@servidor.unam
Tomado de: http://www.campusmilenio.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=224:tuiran-en-la-unam&catid=39:opinion&Itemid=142

miércoles, 9 de marzo de 2011

De Tila Tequila a las Revueltas por las Redes Sociales en Medio Oriente y Wikileaks

Jenaro Villamil*

Apenas en octubre de 2007, hace menos de cuatro años, el personaje más conocido en las redes sociales era una perfecta desconocida con 1 millón 779 mil amigos en MySpace: Tila Tequila, mejor conocida como la “Madonna de My Space”. A sus 26 años y sin ningún atributo extraordinario más que su gran capacidad para hacerse de “amigos” en la red social, Tila Tequila ya era una celebridad de las redes sociales en Estados Unidos. En mayo de 2008, Tila Tequila superó los 3 millones de contactos.

En esa misma época, el fenómeno de la celebridad efímera de Tila Tequila era paralelo a la sensación generada por Second Life, un exitoso escaparate donde cada usuario podía quedarse una “vida paralela” de forma virtual: una nueva identidad generalmente gratificante, y una idea más estimulante de la sociedad de consumo o de la llamada “sociedad líquida”, teorizada por Zigmunt Bauman.

La sociedad líquida es una muestra de la posmodernidad: conexiones que son “relaciones virtuales”, a diferencia de las “verdaderas relaciones”, que son de fácil acceso y de fácil salida. Parecen sensatas, higiénicas, no reclaman más compromiso que el de “conectarse” a una red social.

Ese era el encanto de las nacientes “redes sociales” o Web 2.0. Para la misma época, un genio informático, antisocial y profundamente incapaz de entablar relaciones de afecto duradero, creó Facebook como una red de contactos que creció exponencialmente hasta llegar a sus 500 millones de usuarios actuales.

En paralelo, un hacker australiano, amigo del misterio y enemigo de los secretos a los que él no podía acceder, Julian Assange, creó junto con otros colegas el sitio de filtraciones informativas Wikileaks. De hacker, Assange se transformó rápidamente en activista de la sociedad de la información hasta generar el auténtico tsunami que vivimos desde finales de 2010 hasta estos meses.

También surgió una nueva red social, el Twitter, que en menos de un lustro de vida ha llegado a tener 200 millones de usuarios creando una auténtica sensación en el mundo occidental. Según el banco JPMorgan, Twitter, empresa creada por tres expertos en informática, vale ahora 3 mil 200 millones de euros.

En otras palabras, del mundo hegemónico del infoentretenimiento y de la sociedad del espectáculo, las redes sociales han pasado paulatinamente a formar parte de la sociedad de la información, hasta constituirse en plataformas que amenazan seriamente las relaciones tradicionales de control entre el poder político y la prensa y los medios electrónicos, especialmente las grandes cadenas televisivas.

Tres Reflexiones.

1.-La transformación de las redes sociales en medios de vivencias y emociones aparentes y banales a medios que inciden con mayor fuerza en las nuevas insurgencias sociales constituyen un fenómeno de crecimiento de audiencias deliberativas, típicas del tránsito del modelo analógico al modelo digital.

No significa que Facebook, Twitter, Youtube o Google dejen de estar dominado por la agenda de la sociedad del espectáculo, sino que precisamente por estar insertas en esta dinámica del escándalo, del alto impacto, han logrado crear también nuevas insurgencias donde nadie se lo esperaba.

Esta transformación no se ha hecho en el vacío. Sin la reverberancia y el impacto que los contenidos de las redes sociales han tenido en los medios tradicionales de la era de Guttemberg (la prensa) y de McLuhan (los medios electrónicos) no se podría explicar el crecimiento exponencial de su influencia.

2.-En Egipto y en Túnez y en menor medida en Libia y lo que se avecina en los países colindantes del mundo árabe, se ha dicho que el verdadero “ministro de la información” del movimiento de insurgencia es Facebook.

Antes de esto, Wikileaks y el Cablegate que develó una parte de la hipocresía del Departamento de Estado norteamericano frente a los regímenes autoritarios y cleptocráticos del mundo árabe, demostró que en la medida que surge información no controlada ni gestionada de la manera tradicional por el poder político y económico, se generan reacciones inesperadas.

En Túnez, la repercusión de los cables de Wikileaks fue tremenda. Uno de ellos confirmó que Estados Unidos sabía la corrupción de Leila Trabelsi, la esposa del presidente Ben Alí, mejor conocida como la Regenta de Cartago, un símbolo de los altos niveles de corrupción en ese país. Sus familiares, sus hijos, sus yernos se convirtieron en los reyes del tráfico ilegal y del crimen organizado, una especie de Marta Sahagún y de Raúl Salinas de Gortari juntos en un mismo personaje.

Lo mismo sucedió con la corrupción rampante de Hosni Mubarak, el dictador de los últimos 30 años de Egipto que se encubrió bajo el velo de “aliado funcional” de Estados Unidos y de Israel. Los egipcios sabían perfectamente los niveles de corrupción, pero no habían visto que este tema se ventilara en los medios que no estaban controlados por el régimen.

Los “juguetes” de la sociedad líquida occidental jugaron una travesura en las sociedades árabes. Fueron más allá de la evasión y la banalidad para transformarse en instrumentos de comunicación y rebelión.

3.-Frente a lo que está sucediendo en estos países y en otros de regímenes cerrados –como China o Cuba- ¿ha terminado la era de la televisión y de la sociedad del espectáculo? ¿En México podría suceder algo similar a lo que se vive en los países árabes?

Es muy pronto para cantar la victoria de los medios bidireccionales frente a la hegemonía de los medios unidireccionales. Sin embargo, es claro que transitamos de las sociedades petroleras, analógicas y patriarcales, a las sociedades digitales, convergentes y de audiencias deliberativas. Los ejércitos y los controles tradicionales del Big Brother podrán funcionar en países altamente monopolizados por la televisión como en México, pero van de salida y difícilmente exista reversa.

Estamos transitando de la era del Homo Viddens, tal como la teorizó Giovanni Sartori, a la era del Homo Zapping, de la búsqueda incesante de contenidos y a la generación de los contenidos mismos por aquellos que antes eran audiencias pasivas de la sociedad del espectáculo.

Podrán inventarnos nuevas Tilas Tequilas o escándalos distractores, pero el efecto de la pérdida de control tradicional de los candados de la información –la principal demostración de Wikileaks- generará nuevas formas y fórmulas de las redes sociales.

Esta historia apenas inicia.

* Texto de la conferencia ofrecida este lunes 7 de marzo en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM.
Tomado de: http://homozapping.com.mx/2011/03/de-tila-tequila-a-las-revueltas-por-las-redes-sociales-en-medio-oriente-y-wikileaks/

Educación y desigualdad social, el ángulo político

Humberto Muñoz García*
recillas@servidor.unam.mx

En este artículo comento el decreto formulado por el presidente de la república el Día del Amor y la Amistad, mediante el cual se puede deducir del impuesto el pago de las colegiaturas en las escuelas privadas. Este decreto ha sido discutido por mis colegas en este suplemento y por periodistas de los medios electrónicos y de la prensa. Hay quienes han apoyado la medida, pero la mayor parte ha hablado de sus efectos negativos sobre el sistema educativo y sobre la sociedad en su conjunto. Aquí, lo que pretendo hacer es dar algunos argumentos más desde la perspectiva de la desigualdad social a la que, desde mi punto de vista, contribuye la medida presidencial.

La educación es una tarea de Estado: entrega habilidades y valores para la vida y para el ejercicio de la ciudadanía. Por ello, quién educa y cómo educa es esencial para la conducción de un país. La educación y quién la posee representan un factor de primer orden para impulsar el desarrollo y la transformación productiva con equidad. Obtener educación permite la movilidad social, el logro de un trabajo mejor remunerado y la realización en el mismo.

Por ello, quien no tiene acceso a la educación queda al margen, excluido de la dinámica social. Por ello, en los malos tiempos, cuando todo se achica y se restringen las posibilidades de vida, la educación se instala en el imaginario social como la tabla de salvación, particularmente para las generaciones que siguen. En los momentos de crisis, los sectores populares ven en el logro educativo una de sus pocas posibilidades para que los hijos salgan adelante.

En México, en el siglo XX, la disputa por la nación tuvo como centro la querella educativa. La querella contra la educación que imparte el Estado, contra los libros de texto gratuitos y por la obtención de títulos universitarios, fue planteada por los sectores de derecha en el país y por las clases medias, ansiosas de mantener su estatus social y sus privilegios. Pero también por sectores de derecha de la clase política, toda vez que la educación superior pública en México formó durante mucho tiempo a la élite del poder revolucionario, hasta que la tecnocracia se instaló en el poder del Estado e hizo cosas que favorecieron el triunfo del foxismo.

El gobierno decidió dejar de recibir una enorme cantidad de recursos económicos que quedarán en los bolsillos de quienes tienen más condiciones de pagar por su educación. Son el presidente y sus secretarios quienes están promoviendo la distinción en el seno de la sociedad.

Pero el punto va más allá. La medida presidencial va a generar que el sector privado de la educación abra primarias patito para que la clase media de bajo nivel mande a sus hijos a escuelas particulares en la idea de que son mejores que las públicas. El chiste es ampliar la oferta educativa, deprimir la educación pública, que el capital se reproduzca en el sector educativo y que se instale la idea en la sociedad de que la educación y el conocimiento se compran y se venden. Lo ideológico de la medida no es una ganancia marginal, es una cuestión central para el debate sobre el futuro del país. La educación es en esencia una cuestión política.

La medida del presidente Calderón fue tomada en la cultura del descontón político: el que pega primero pega dos veces. Es una medida que favorece electoralmente a su partido y amarra la protesta de los otros partidos, porque en su sano juicio ninguno va a reclamar para echarse encima a la clase media beneficiada con la medida; clase que está bien representada en el Estado de México donde habrá elecciones en julio.

La medida llega en un momento histórico en el que el futuro de los jóvenes mexicanos resulta preocupante porque, entre los 14 y los 18 años más de la mitad abandona sus estudios; porque entre los 15 y los 29 años hay millones que están rezagados en su escolaridad, que se enfrentan a un mercado de creciente credencialización y segmentación, donde tres de cada diez jóvenes no encuentran trabajo, entre otras cosas porque no han tenido oportunidades de estudio, donde la gran mayoría de los jóvenes restantes tienen muy malos empleos.

La medida del presidente favorece a quienes tienen la posibilidad de gastar en la educación de sus hijos, a los sectores sociales de más altos ingresos, que son quienes mayormente pagan escuelas privadas y alcanzan los más altos niveles de escolaridad. Los datos sobre las desigualdades educativas nos hablan de que las diferencias de escolaridad por deciles de ingreso se abrieron de manera considerable hasta 2002, cuando entre los más pobres el promedio de años de estudio llegó a 3.6 años, mientras que entre los más ricos fue de nivel universitario (13.3 años).

En 2006, entre los cinco y los 14 años asistía a la escuela 92.6 por ciento de los niños más pobres y 99.3 por ciento de los ubicados en las familias más ricas. Pero entre los 18 y los 29 años, iban a la escuela 5.8 por ciento de los más pobres y 35.4 por ciento de los más ricos.

Dijo el gobierno que deducir los pagos por colegiatura significaría dejar de recaudar 13 mil millones de pesos que se van a repartir entre las clases medias acomodadas y los más ricos. Pues bien habló el rector de la UNAM al referirse a que con la mitad de ese dinero se hubiera podido ampliar la cobertura de educación superior en el sector público, y que con la mitad de esos recursos se hubiera podido eliminar el analfabetismo en cuatro años.

No. Los intereses de las mayorías no están representados por los políticos que nos gobiernan. No les importa la educación ni, por tanto, el país.

El presidente Calderón, quien desea que no regrese el PRI a los Pinos, tomó una medida que la da a la oposición una bandera espléndida para movilizar al sector popular y a los jóvenes que luchan para que no les mutilen su futuro. Una desigualdad social tan profunda, con masas en condiciones de pobreza y jóvenes sin expectativas de progreso es una fórmula políticamente explosiva. Allá él. La querella por la educación continúa, pero ahora desde el otro lado.

* UNAM: Seminario de Educación Superior, IIS. Profesor de la FCPS.
Tomado de: http://www.campusmilenio.com.mx/404/textos/opinion_humberto_munoz.html

viernes, 21 de enero de 2011

Un peligro para México

Epigmenio Carlos Ibarra
Milenio/21 de enero de 2011


Se presentó como el hombre que podía conjurarlo y en realidad lo atrajo. Sembró Felipe Calderón Hinojosa el miedo y la discordia, anunciándolo como inminente para acceder al poder y hoy, cuando su mandato agoniza, ese peligro del que pretendía “salvar al país”, más que un lema propagandístico, un instrumento de la guerra sucia electoral, es una realidad multiforme y fuera de control que pone en entredicho a la, ya de por sí, maltrecha democracia mexicana.

Balas, trampas desde el poder y de los distintos actores políticos, aparición de nuevos e indeseados protagonistas, injerencia indebida y creciente de los poderes fácticos se ciernen sobre los próximos comicios en los estados, enturbiándolos y marcan, desde ya, lo que se anuncia como un complicado proceso de sucesión presidencial.

Nada más sagrado que la paz y nada más precario e inestable. No ha dado la democracia resultados, lo que la vuelve sólida y rentable para los pueblos y, además, desde 2006, hasta como coartada parece haber desaparecido para muchos millones de mexicanos.

¿Cuánta tensión más aguanta la cuerda? ¿Cuánto desencanto acumulado, cuántos agravios, cuántas traiciones de una clase política que ha crecido dando la espalda a la gente puede resistir el país? ¿Hasta cuándo mantener la democracia, esa democracia que de poco ha servido, en lugar de irse por el camino —aparentemente efectivo— del autoritarismo, de la mano dura?

Ya se jugó con fuego en 1988 y después en 2006 y entonces la violencia aún no se salía de madre en el país. Hoy sobran los hombres armados por todos lados y campean el miedo y la zozobra. Nuevos poderes, el del fusil criminal por un lado, el de los jefes de los miles de soldados desplegados a lo largo y ancho del país por el otro, se aprestan a reclamar su participación en las elecciones.

Impone el narco, con atentados, masacres y bloqueos, su poder de veto sobre candidatos y partidos. Con plata penetra donde puede. Con plomo donde se le resisten. Vota con balas, determina el comportamiento de los electores por el terror. Es la muerte ejemplar su forma de proselitismo.

Tampoco puede ignorarse que, desplegado casi en su totalidad, factor esencial de la lucha contra el crimen y de la precaria estabilidad del Estado mexicano el Ejército, que por tantos años se mantuvo fuera de la política activa, adquiere hoy un protagonismo que la virulencia de la acción criminal y los desaciertos gubernamentales no han hecho sino acrecentar.

Ninguna democracia latinoamericana sale bien librada cuando en su camino se cruzan los generales. Menos todavía si esta democracia y ese Ejército son tan cercanos y dependientes de Washington y representan, hasta cierto punto, la primera línea de defensa del país más poderoso de la tierra.

País que, por cierto y a pesar de que desde ahí nos llegan los dólares y las armas y es ahí donde va la droga que tanta sangre produce en México, no habrá de quedarse con los brazos cruzados ante los comicios presidenciales. Lo del “Estado fallido” y los deslices de Hillary es apenas el comienzo. Votaran los estadunidenses en nuestro país con sus dólares, el Plan Mérida y también, claro, con los asuntos migratorios.

Malas noticias para la democracia que las elecciones se celebren en una situación tan inestable y explosiva. Peores que al protagonismo de los actores del conflicto armado en los procesos democráticos se sume, desmandada, la de los poderes fácticos que se aprestan a pasar la factura a un gobierno que se debe a su apoyo.

Envalentonada la alta jerarquía eclesiástica viene por sus fueros. Nada la contiene; ni la Constitución, ni los medios, ni la clase política, menos todavía el gobierno federal, su deudor y para el que el laicismo es el indeseable lastre ideológico de los liberales.

La virulencia de su discurso, el descaro de los prelados no hace sino crecer en la medida en que se acerca la contienda decisiva. Curas, obispos y cardenales hacen su juego; satanizan a sus enemigos ideológicos con los viejos argumentos de la cruzada anticomunista, incitan al linchamiento de sus adversarios y caen continuamente en la tentación de convocar a una nueva Cristiada.

Y si la Iglesia actúa impunemente peor hacen los barones del dinero y los dueños de los grandes medios electrónicos. Acreedores se saben de un gobernante que solo gracias a ellos llegó al poder y sólo gracias a ellos se mantiene en él. Hoy pasan también la factura a Calderón y al PAN al tiempo que hacen sus apuestas propias.

Y como a río revuelto ganancia de acreedores, también Elba Esther y su sindicato se presentan a cobrar los favores de 2006. En las escuelas los maestros del Panal, sin contención como la Iglesia, hacen campaña. Otros sectores habrá que, rotos los diques legales y con el mismo descaro, comiencen muy pronto a moverse.

Lo cierto, pues, es que en este ambiente enrarecido, sin árbitros, ni instituciones sólidas, México y su democracia navegan a la deriva. Ya está aquí ese peligro que Felipe Calderón anunciaba; con él llegó pero, desgraciadamente, no habrá de desaparecer con él cuando se vaya.

http://elcancerberodeulises.blogspot.com

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jueves, 11 de noviembre de 2010

La juventud y la Revolución Mexicana

María Herlinda Suárez Zozaya*
herlinda@servidor.unam.mx

EN los albores de la Revolución Mexicana, en un tiempo y contexto donde el único territorio reservado para la existencia juvenil eran los centros de estudio, la recién creada Universidad Nacional de México, junto con otros centros de educación superior, albergaban a los jóvenes privilegiados que contaban con los recursos para formar parte de la juventud mexicana que se estaba gestando. Los estudiantes universitarios aparecían frente a quienes entonces se adscribían a la identidad de revolucionarios bajo la representación de aristócratas y conservadores, simpatizantes con los valores del porfirismo. Pero esto, siguiendo lo expuesto por Soledad Loaeza en su libro Clases medias y política en México, no necesariamente era cierto.

Ciertamente, la mayoría de los primeros estudiantes universitarios mexicanos del siglo XX provenía de las filas de la clase media. En ese entonces esta clase social podía considerarse como la más progresista, revolucionaria y nacionalista. Claro está que entre ella había conservadores, pero la “nueva clase” más bien tenía como referencia ideológica central la tradición liberal y tenía más de un motivo para estar descontenta con el porfirismo. Entre 1900 y 1910 su nivel de vida había disminuido significativamente debido a la inflación y a que el gobierno introdujo una elevación general de impuestos. Cierto es también que los fraccionamientos característicos de la clase media se manifestaron entre la juventud naciente y que no puede hablarse de que frente a la Revolución los jóvenes mexicanos hayan tenido una reacción en bloque; de hecho, ni siquiera entre los ateneístas hubo una única postura.

Acerca del significado que tuvo el pensamiento y la actividad de los ateneístas para la Revolución Mexicana, existe polémica. En ella participaron intelectuales mexicanos de la más alta talla. Los pensamientos de Octavio Paz y Leopoldo Zea, por ejemplo, sostienen que los ateneístas fueron precursores ideológicos de la Revolución Mexicana. En oposición, Alfonso Reyes desplegó la tesis de que fueron un grupo cultural ajeno a la política. Incluso, escribió Reyes, que la Revolución Mexicana, a diferencia de las de Francia o Rusia, brotó de impulsos más que de ideas. La discusión sobre este asunto no ha acabado y en la actualidad todavía persiste. No es de ninguna manera banal y debe darse de manera seria, puesto que contribuye a crear representaciones y significaciones sobre uno de los movimientos sociales más importantes de la historia de México.

No es mi intención entrar en el debate sobre si la juventud ateneísta jugó un papel o no en la Revolución. Lo que a mí me interesa destacar aquí es que la llegada de la juventud al país, como concepto y anhelo de cambio que incorporaba ideas de progreso material y social y renovación moral, ligadas al desarrollo de la educación superior, contribuyó a dar fuerza a las tensiones que desencadenaron en el movimiento armado. Dicho de otra manera, las demandas por el paso de una generación a otra que era impedido por una gerontocracia fue uno más de los ingredientes detonantes del movimiento revolucionario. Justo antes de que estallara la Revolución se registraba en el país un proceso de creciente oligarquización que amenazaba con clausurar todos los canales de movilidad social. Además, las condiciones económicas del periodo dificultaban el acceso a un ámbito laboral que asegurara independencia económica. Si no había posibilidades de movilidad social ni de independencia económica, entonces ¿para que servía la educación superior y para qué iba a servir la recién creada universidad?

En los jóvenes nacidos a finales del siglo XIX, que para cuando dio inicio la Revolución Mexicana eran estudiantes de preparatoria, de otros centros de educación superior y de la recién creada universidad, o que aspiraban a serlo, la identificación con la idea de formar parte de la naciente juventud mexicana había generado expectativas respecto de su posición socioeconómica y su función política. Había propiciado en ellos, también, aversión contra un poder corrupto, patriarcal, autoritario y caduco que en vez de abrirles opciones, se las cerraba. Así que las frustraciones y aversiones de estos entonces jóvenes, seguramente, nutrieron los conflictos sociales y políticos del periodo.

Terminado el movimiento armado, los cambios se dieron y la juventud mexicana se llenó de esperanza. El hecho de que la educación de los jóvenes se haya convertido en un compromiso social incorporado al acervo de símbolos y de lealtades colectivos, es muestra de que para la juventud mexicana el movimiento social trajo ganancias. Pero ahora, que ya han pasado 100 años, encontramos que los (as) jóvenes, universitarios(as) y no, que nacieron a fines del siglo XX, se encuentran con escasas expectativas respecto del futuro que el país les ofrece y con aversión frente a los gobernantes y sus políticas que no respetan, entre muchas otras cosas, el compromiso educativo que tienen con la juventud.

La experiencia descubre la importancia de atender las frustraciones y desconfianzas de los jóvenes universitarios, y de la juventud en general, en contextos de crisis económicas y de anuncios de cambio de época. Pero lo que parece es que los poderosos de hoy desconocen la historia.

* Investigadora del CRIM, profesora de la FCPS, miembro del Seminario de Educación Superior y del Seminario de Juventud de la UNAM.

Movimiento Nacional a favor de la Desmilitarización


“Movimiento Nacional a favor de la Desmilitarización”

Ciudad Juárez Chih., a 9 de noviembre de 2010

A l@s estudiantes
A l@s trabajad@s
A las organizaciones sociales
A tod@s los mexican@s hartos de tanta injusticia e impunidad

La Asociación Estudiantil Juarense, asamblea que surge como respuesta al intento de asesinato del compañero estudiante de Sociología Darío Álvarez (quien recibió un disparo por la espalda por parte de la Policía Federal dentro de nuestro campus universitario), en el afán de difundir lo que realmente sucedió, mantener nuestra exigencia de justicia, repudiar la presencia de PF y del ejército en las calles, así como para poder acabar con el cerco mediático en que nos encontramos, convocamos al inicio del “Movimiento Nacional a favor de la Desmilitarización” teniendo como fecha de partida el 20 de Noviembre del año en curso.
Compañer@s, los exhortamos, en la medida de sus posibilidades, a sincronizar nuestras acciones, a difundir lo sucedido el 29 de octubre y que nos respalden en nuestra de manda por el retiro de la PF de nuestra ciudad y por el regreso de los militares a sus cuarteles. Sabemos que muchas de ustedes dentro de sus agendas ya tienen movilizaciones previstas, por lo que les pedimos incorporen, de ser posible, nuestras demandas. Nuestras razones las podrán encontrar próximamente en http://aej2010.wordpress.com/

En ciudad Juárez iniciaremos este 20 de Noviembre con la marcha “A favor de la Desmilitarización: Por una vida sin miedo; una Revolución sin armas” recorreremos La Av. De las Torres, Iniciando en Plaza Las Torres y terminando en el Monumento a Francisco Villa. La concentración será en Plaza Las Torres a la 1:30 PM. Se propone finalizar el acto con un mitin a micrófono abierto para emitir posicionamientos por organización, célula o instituto educativo. sabemos que muchas de ustedes dentro de sus agendas ya tienen movilizaciones previstas, por lo que les pedimos incorporen de ser posible nuestras demandas.
En la medida de las posibilidades difundir la información de las movilizaciones en foros, universidades y demás espacios. Difundir las fechas de sus acciones y las relatorías de sus encuentros.

Si nos dan a un@, nos dan a tod@s!!

Asociación Estudiantil Juarense



Foro internacional contra la militarizaciòn y la Violencia
29 , 30 y 31 Octubre 2010

www.jzmov.com/porunaculturadiferente


A 42 años de la matanza de estudiantes por parte del gobierno,
2 de octubre no se olvida!!!
Juárez no es cuartel fuera ejército de él!!!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sobre abogados

Sergio Aguayo Quezada
Reforma/10 de noviembre de 2010

Al quebranto ético hay que añadir el creciente cinismo de quienes nos gobiernan. Urgen soluciones y las busco en el mundo de la abogacía.
El futuro de los pensionados está en riesgo. Mientras bancos e instituciones financieras se dan un festín con el cobro de comisiones de las Afores, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) están al borde de la bancarrota. Felipe Calderón y Manlio Fabio Beltrones ya se enzarzaron en una competencia discursiva sin reparar en que ambos permiten el cuotismo y el saqueo del ISSSTE
y del IMSS.
En su primer día como Presidente, Vicente Fox entregó el ISSSTE al grupo político de Elba Esther Gordillo, y Calderón le refrendó la "posición". El Partido Verde Ecologista de México nunca aparece en las luchas ambientales pero es una lumbrera para hacer negocios; en alianza con el PRI y con Nueva Alianza aprobaron la llamada "Ley Simi", una reforma a la Ley del Seguro Social según la cual el IMSS entregará vales para adquirir las medicinas en farmacias
privadas; eso beneficia a los negocios de la familia controladora del Verde (Sara Cantera, Reforma, 5 de noviembre de 2010).
¿Cómo enfrentar la desvergüenza institucionalizada? Comprendiendo los engranajes y resortes que la hacen posible. Todos conocimos al joven idealista que vibraba de indignación ante las injusticias y que terminó chapoteando en la corrupción y el cinismo. Es una historia que se ha seguido reproduciendo durante la alternancia.
Luis Fernando Pérez Hurtado escribió un libro sobre los estudiantes de derecho
(La futura generación de abogados mexicanos, México, UNAM/CEEAD, 2009). Es un trabajo importante porque de los licenciados depende la existencia de un Estado de derecho y porque ésa es la profesión que profesa un importante número de políticos. Según una investigación de Esteban David Rodríguez, de los 432 diputados federales con licenciatura ¡149 son abogados! y 42 senadores con esa profesión de 128.
La abogacía sigue siendo atractiva para los jóvenes; la cursa 9% de todos los estudiantes de educación superior. De acuerdo con Pérez Hurtado esto se debe a que es relativamente fácil impartir la carrera en México porque basta con el reconocimiento oficial, unos cuantos salones, una biblioteca modesta y una planta docente generalmente mal pagada.
Pérez Hurtado entrevistó a 21 mil 798 estudiantes de 45 instituciones educativas y encontró que uno de cada cinco (17.5%) se interesaron por el derecho porque les hervía la sangre ante la injusticia, la corrupción y la impunidad. A uno de ellos le mataron al papá y como "no hubojusticia contra los asesinos" pensó en estudiar leyes, mientras que otros lo hicieron al ver la
"discriminación contra los indígenas". Convencidos de la urgencia de que México tenga "abogados preparados y honestos" entraron a las escuelas de leyes para "ayudar", para ser parte de la solución.
Su entusiasmo e idealismo iniciales los fueron perdiendo mientras cursaban la carrera. Tomo algunas frases particularmente reveladoras: "[estudié derecho] para ayudar a las personas que lo necesiten y para llevar a cabo la justicia, aunque creo que me equivoqué, porque no es como creía"; "creí encontrar la solución de algunos problemas, hoy me doy cuenta que me equivoqué"; "tenía la idea de justicia, ahora no".
¿Qué experiencias tuvieron en las aulas para terminar tan desencantados? Tropezaron con un sistema jurídico, burocrático y político -dentro y fuera de las aulas- que los fue doblegando, cuadriculando y forzando a adaptarse al orden establecido. Se rindieron y capitularon cuando se dieron cuenta lo poco que podían hacer. Dejaron de ser agentes de cambio y se transformaron en
reproductores de los antivalores del cinismo y la impunidad que hacen posibles la "Ley Televisa", la "Ley Simi", el saqueo de las pensiones, etcétera.
Aun así, es igualmente notable el número de jóvenes que egresa con su compromiso intacto, que lo mantiene porque hay instituciones oficiales, privadas y sociales auténticamentecomprometidas con el cambio. Me consta que hay muchos abogados íntegros; trabajo con ellos todo el tiempo. También hay programas que mencionaré en otra columna.
La norma es el quebranto ético de una profesión desprestigiada que requiere renovarse a fondo. Cualquier reforma en los planes de estudios requiere de una cruzada contra la corrupción y un reajuste al entramado jurídico que ahora permite el florecimiento de esas turbas de cínicos que nos asfixian.

La Miscelánea

Los diputados pueden corregir en estos días la escasez de presupuestos que padece el Archivo General de la Nación (AGN). En 2007 el AGN recibía una sexta parte de lo que Chile dedica a sus archivos nacionales. Una vergüenza nacional que eso suceda.