lunes, 31 de agosto de 2009

Elimina mañana la UE del mercado focos de más de 100 watts

Redacción
La Crónica de Hoy/31 de agosto de 2009

La Unión Europea retirará del mercado, a partir del próximo martes, los focos incandescentes de más de 100 watts y la meta es que en 2012 se eliminen por completo las lámparas incandescentes y de bajo rendimiento.

Para ello se tiene previsto que en septiembre de 2010 sean eliminados focos de más de 75 watts y, un año después, se retirarán los que superen los 60 watts para, finalmente, eliminar todos los tipos en 2012, tal y como se aprobó el pasado diciembre.

A partir de esa fecha los consumidores podrán elegir entre las bombillas fluorescentes compactas de larga duración, que ahorran 75%, o las halógenas, equivalentes a las incandescentes en la calidad de iluminación y que ahorran entre 25 y 50%.

Según los datos de la Comisión Europea, las bombillas incandescentes gastan entre cuatro y cinco veces más energía que las de nueva generación y ello no ayuda al medio ambiente. Por ello, la sustitución permitirá un ahorro anual de hasta 50 euros por hogar, lo que equivale a un total de entre 5 mil y 10 mil millones de euros en toda la UE.

La diferencia de precio es importante, ya que una bombilla tradicional cuesta unos 60 céntimos de euro, mientras que las eficientes cuestan entre 2 y 10 euros, aunque permiten ahorrar más energía y tienen una mayor vida útil y es por ello que representan una mejor inversión.

El último Kennedy

Gabriel Guerra Castellanos
El Universal/31 de agosto de 2009

Con Edward Kennedy se fue una época de la política estadounidense. El León del Senado, como se conocía al que pasó 47 años en sus pasillos, lo fue no sólo por su melena primero rubia y luego gris, sino por la manera en que luchó, confrontó y dominó buena parte del debate parlamentario de su país, ganando unas veces, perdiendo otras, pero siempre en los temas que para él resultaban centrales.
Kennedy fue el último gran liberal de la política norteamericana, basadas sus ideas y principios en el New Deal de Roosevelt, ese nuevo pacto que se planteó a una nación malherida por la crisis de 1929, como la fórmula para proteger a los más pobres y desamparados y demostrar que la solución a los problemas que enfrentaba EU pasaban necesariamente por un mayor activismo e intervención gubernamental.
A lo largo de casi medio siglo el senador por Massachusetts adquirió una presencia icónica en la vida pública. Si bien en un principio fue su apellido el que lo llevó de la mano, poco a poco el más joven y menos agraciado de los cuatro varones Kennedy comenzó a sobresalir por méritos propios. Todavía en 1969, a poco del asesinato de su hermano Robert, Ted Kennedy era visto como el más probable y viable candidato a la Presidencia por el Partido Demócrata, y las encuestas le vaticinaban una fácil victoria sobre Richard Nixon. En ese momento, los hados de la política parecían hablarle al oído al benjamín de la dinastía, le susurraban que el mundo era suyo con sólo desearlo, que el legado de su familia y el suyo estaban garantizados, que sólo tenía que hacer un pequeño esfuerzo para llegar a la ansiada meta.
Fue entonces que por primera vez aparecieron los fantasmas que lo perseguirían por siempre. En una noche veraniega en 1969, en la bucólica isla de Chappaquiddick, una bella joven también le sonrió, minutos antes de que cayera al agua el automóvil que Kennedy conducía alcoholizado y del que solamente él salió vivo. La muchacha, Mary Jo Kopechne, se ahogó en el vehículo y con ella murieron también las ilusiones políticas de su acompañante. Las múltiples omisiones y mentiras fallidas del joven senador cortaron para siempre sus aspiraciones. A partir de ahí su vida personal se volvió más desordenada y el joven Kennedy se hizo pronto fama de borracho y mujeriego. Un hábil, carismático e inteligente senador, pero borracho y mujeriego. Un liberal de cepa, pero borracho y mujeriego. No hubo adjetivo que no viniera acompañado, casi siempre al final y con cierto pesar, por esas dos palabras.
La tragedia y el infortunio no fueron nunca ajenas a los Kennedy, cuyo padre Joseph fue un exitoso e influyente banquero y empresario que le apostó —en una paradoja que lo pinta de cuerpo completo— a la campaña del liberalísimo Roosevelt, a quien ayudó a ganar la Presidencia y quien a su vez le retribuyó al nombrarlo como director de la entonces recién creada SEC, o Comisión Bancaria y de Valores, y tiempo después embajador de EU ante el Reino Unido. Kennedy fue un converso tardío a la causa del liberalismo, y lo que no pudo hacer en persona lo vio realizarse en la figura de sus hijos John, Robert y Edward.
En 1980 Edward se lanzó de nuevo al vacío, al desafiar al presidente Jimmy Carter (quien buscaba reelegirse) por la candidatura presidencial demócrata. Kennedy tenía escasas posibilidades por la leyenda negra de Chappaquiddick y porque Carter era presidente en funciones y era virtualmente imposible arrebatarle la nominación. Kennedy llevó las cosas hasta la Convención del partido, en la que pronunció uno de sus más famosos discursos, y si bien no ganó sí debilitó a Carter, quien después perdería frente a Ronald Reagan, enemigo feroz del New Deal rooseveltiano y de la intervención gubernamental. Inconscientemente, Kennedy entregó la Presidencia de EU a los más conservadores del Partido Republicano.
Tras hacer y pasar por todo eso, las cosas estaban como para que Kennedy se retirara de la vida pública, pero algo le pasó que hizo que el enfant terrible de la izquierda estadounidense entrara en sus cabales y se asumiera como un cruzado a favor de los derechos de las minorías, de los desprotegidos, de los pobres, de los indocumentados, de los excluidos del sistema de seguridad social, de todos los que necesitan de la mano del gobierno para no quedar fuera de la agujerada red de protección social estadounidense.
A partir de entonces, Edward Kennedy comenzó a escribir la verdadera historia de su vida, aquella que perdurará más allá de sus incontables fallas personales y errores públicos. Un hombre que podía perfectamente haberse retirado a la vida privada, pues contaba con los recursos y las tentaciones para hacerlo, decidió en cambio reinventarse y dedicar sus esfuerzos a las causas en las que siempre creyó.
Pocos como él llegaron a dominar el arte de la política parlamentaria en EU. Su eficacia legislativa y su enorme capacidad para hacer a un lado las ideologías con tal de llegar a buenos acuerdos son el sello del León con el que la familia Kennedy siempre soñó. Su liberalismo nunca dejó lugar a dudas de que su mente y su corazón estaban del lado izquierdo, pero fue capaz de forjar buenas relaciones, incluso amistades, con dos presidentes republicanos, Ronald Reagan y George W. Bush, con los que tuvo más acuerdos sustantivos que desavenencias retóricas.
Al ver sus funerales —de Estado, por supuesto— y las reacciones que provocó entre izquierdas y derechas en EU, no pude dejar de preguntarme con un dejo de envidia lo que sería de México si tuviéramos hombres y mujeres como ésos.

No tiene la culpa el Diablo…

Carlos Monsiváis
El Universal/30 de agosto de 2009

Pape Satan Pape. Satan aleppeDante Alighieri
Me doy tregua y no abordo el tema omnipresente: el desmoronamiento del país. Y prefiero un tema que sobrevive porque no sólo han de fracasar las fuerzas del bien.
* * *
—En mi tradición teológica el Diablo nunca jugó papel alguno. De niño lo asociaba con estampas de cuentos, reproducciones de Posada, delirios de monaguillos. A ninguno de mis compañeros les oí jamás hablar del demonio, que por lo visto desde hace mucho no forma parte de la cultura urbana. Lo que sí, el adjetivo diabólico calificaba con frecuencia crímenes o, muy de vez en cuando, inteligencias y comportamientos.
—El Diablo como obsesión teológica fue engullido por el cine. No sólo pienso en El exorcista o la interminable serie de La profecía (The omen), en la que el demonio, el Anticristo y la niñez inteligente son una y la misma cosa. Hollywood, desde Intolerancia de Griffith, y el cine europeo con La brujería a través de las edades representan el demonio en forma tan carnavalesca que obstaculizan su influencia sobre la gente. El cine banalizó primero y trituró después a Satán.
—Lo más perdurable del demonio es la leyenda fáustica. Los más incrédulos en algún momento se sienten Fausto, y quieren cambiar su alma por la juventud. Si el demonio no tentó a Jesús, sí tienta y con energía a los millones de Faustos, insatisfechos con la edad y con la falta de una pasión arrebatadora.
—A cambio del demonio, que se extingue en el humor masivo con llamas y tridente y colas y cuernos, el mal se impone como realidad en el siglo XX. Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot son sus emanaciones, y al mal no lo desgastan ni el cine ni la novela, ni El silencio de los inocentes. El mal está en la tortura, en la nota roja, en los asesinatos. Lo demoniaco es el museo del mal.
—El Satán que tienta a Job es más un fiscal que valora el alcance de la virtud humana que un ser malo empeñado en destruirlo. Sin embargo, la rebelión de los ángeles, tan bellamente descrita en la pintura de los siglos XVI y XVII, y tan admirablemente grabada por Doré, es uno de los momentos portentosos de la mitología, tanto que es complicado creer en su contenido alegórico. Si esto no sucedió, el mal se empequeñece. ¿Cómo prescindir del sueño de la existencia real de Belcebú, el señor de las moscas? Exclama Darío en Los motivos del lobo: “¿Te ha infundido acaso su rencor eterno Luzbel o Belial?”
—La muerte de Cristo garantiza la victoria final del bien sobre el mal. ¿Pero qué pasa mientras? ¿Tenemos que esperar al fin de los tiempos, a la victoria de la angelología? Recuerdo versículos 8-11:
“Otra vez le pasa el Diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria.
“Y dícele: todo esto te daré si postrado me adorares.
“Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás y al Él sólo servirás’.
“El Diablo entonces le dejó, y he aquí los ángeles llegaron y le servían”.
Pero, arguye el ser humano, eso lo hace Jesús porque es Dios, ¿y yo por qué tendría que rechazar la oferta? Y aquí se instala la mercadotecnia de Satán.
—Satán en hebreo es oponerse. La Septuaquinta traduce Satán por diábolos y da origen a la voz diablo. Es el tentador, el impostor, el memorioso, el aspirante original a la inmoralidad. En la tradición judía forma parte de la atmósfera interior. En la cristiana radica en el infierno, el lugar bajo la tierra. Dice el Salmo 109, vers. 6: “Pon sobre él al impío, y Satán está a tu diestra”. Son lo imperdonable, según segunda de Pedro 2:4: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio”. Y en la epístola universal de San Judas Apóstol capítulo 1 (y único) versículo 9 se afirma: “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a usar de juicio de maldición contra él, sino que dijo: ‘El Señor te reprenda’”. Y un poco antes San Judas señala las penas carcelarias asignadas a los rebeldes: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad mas dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día”.
Y Apocalipsis 12 del 7 al 9:
“Y fue hecha una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón, y lidiaban el dragón y sus ángeles. Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, sin serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.
—Según el Corán, el pecado del Demonio fue no inclinarse ante Adán. Para otros, el pecado del Demonio es su transparencia: es una fábula que disimula la existencia del mal, es un lenguaje cifrado de grupos judíos, es una manera antigua de nombrar males neurológicos (en el caso de la posesión).
—Cada vez más, el Demonio es un recurso de las series de terror, más infinitas que el pecado. Es de hecho un género fílmico, algo devaluado por previsible, lo que quizá explique por qué la película de Alberto Isaac, titulada originalmente Viejas jijas del demonio, se llamó al final El rincón de las vírgenes (sobre el cuento “Anacleto Morones” de Juan Rulfo). Pero el salto “dialéctico” se ha dado en la cultura popular y el Demonio, en vez de tentar conciencias, se dedica a sembrar el pánico en butacas y sofás. Si, como reconoció el Vaticano brevemente, el Infierno es en rigor la ausencia de Dios, el Demonio es ya la ausencia de atributos en verdad temibles.
—El genocidio le quitó al Demonio la titularidad del horror y ya nunca más la ha recuperado. Y el sicoanálisis despojó a Mefistófeles de la arrogancia de suponerse el dueño secreto y público de la conciencia. Por un lado, las realidades de la destrucción de lo humano, y por otro, la certeza de que no hay fuerzas del Averno superiores a los desequilibrios y desastres anímicos.
Escritor

Jóvenes por los derechos de los animales

Gustavo Larios Velasco
El Universal/30 de agosto de 2009

Cuando era niño mi padre me llevó a una “becerrada” en un lienzo charro; la experiencia me dejó sensaciones de impotencia e injusticia que nunca pude olvidar. Yo ignoraba, al momento del traumático evento, que tales sensaciones eran compartidas por otros pequeños que, al igual que yo, y en formas diversas, estaban siendo presionados por sus padres para ver tales masacres.
Desde temprana edad me lastimaba el sufrimiento de los demás: niños de la calle, ancianos con rudos trabajos, perros famélicos o confinados a infames azoteas, burros cargados hasta casi no verse sus cuerpos, cadáveres amontonados de pollos, cerdos o reses en las carnicerías… la tristeza en la mirada de los animales de los circos, de los zoológicos o de las perreras. Llegué a pensar que únicamente yo sufría ante esas imágenes de abuso y que posiblemente algo andaba mal en mi mente, pues el resto de la gente pasaba ante ello como si nada, e incluso era capaz de reír y aplaudir ante el linchamiento de un becerrito.
Siendo adulto me enteré de que la patología estaba del otro lado: en la indiferencia o, más aún, en el gusto por el sufrimiento ajeno, y no en la capacidad de compadecer. Fui conociendo a mucha gente sensible y a expertos en la psique humana y en el razonamiento lógico, al tiempo que descubría literatura seria sobre el maltrato a los animales y el ambiente, la salud, la ética y la criminalidad, todo lo cual me reveló que mi preocupación por el sufrimiento de los animales era natural e incluso era prueba de salud mental. Aprendí también que la peligrosidad de un sujeto que tortura a humanos o no humanos es similar, aunque las legislaciones primitivas no lo contemplen así. Me di cuenta de que las nuevas generaciones tienden a rechazar a la crueldad, incluso teniendo a ascendientes taurinos o aficionados a la cacería, a palenques o a otras formas de abuso.
De hecho, la decadencia de la tauromaquia y de los circos con animales obedece en mucho a esa mutación generacional y, claro está, a las mayores posibilidades de comunicación que existen gracias a la tecnología y a la nueva apertura de los medios, lo que ha sacado a la luz la vergonzosa realidad de esos espectáculos.
Empresarios y viejos aficionados ya no pueden convencer a los jóvenes y niños de que clavar lanzas, arpones, espadas y dagas a un bovino, o destripar a un equino en una plaza donde se consumen incontables litros de alcohol, es algo artístico, y menos aún, de que eso deba continuar por simple inercia, como si fuera obligatorio que una sociedad se mantenga aturdida o enajenada.
En mi activismo a favor de los derechos de los animales por más de 15 años he conocido niveles inimaginables de maldad humana, pero al mismo tiempo se ha acrecentado mi esperanza en una sociedad más justa, pues la mayoría no está de acuerdo con la crueldad, sólo que muchos no saben qué hacer o desconfían de las autoridades para denunciar o para proponer cambios en legislación o en políticas públicas.
Hoy, cuando alguien pretende convencer a un estudiante de que “el toro no siente” o de que los humanos somos seres superiores y tenemos derecho de hacer lo que nos plazca con los demás animales, el fracaso suele ser rotundo. En los debates en los que he participado es recurrente la respuesta de los jóvenes: toreros y picadores deberían ser tratados igual que el toro para que entiendan lo que se siente. Aunque no se trata de lastimar a los torturadores, sino de evitar que éstos sigan haciendo daño, es claro que la respuesta de las nuevas generaciones alude en forma sencilla y lógica a la regla de oro de la ética: “No le hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti.”
Algunos aficionados a la tauromaquia intentan convencer de que hay una diferencia entre su “fiesta” y las “pamplonadas” u otros eventos de abuso animal, tratando de atribuir a la primera ciertas virtudes “estéticas” o de “rito”, pero la verdad es que más allá de sus extrañas vanidades, las nuevas generaciones conciben a todo maltrato animal como un primitivismo a superar y piensan que sólo modificando nuestra actitud podremos garantizar la supervivencia del planeta.
Trabajando con niños en talleres en los que se les motiva a desarrollar su empatía con los seres vivos, o en foros con jóvenes, notamos la facilidad con que comprenden los derechos de los animales. Con frecuencia, estudiantes de diferentes carreras solicitan asesoría para sus trabajos escolares y a aun para la elaboración de tesis con el tema del abuso a los animales y sus derechos.
Un ejemplo de este fenómeno de la generación sensible es la realización del documental Bravo, de egresados de la Universidad Iberoamericana, campus Puebla, que decidieron crear un testimonio gráfico del salvajismo real de los “festejos” callejeros en Huamantla, Tlaxcala, donde imitando a las fiestas españolas de San Fermín, pero en una modalidad aún más cobarde, se tortura, agota y asesina a varios bovinos. En la “huamantlada” se rentan azoteas para que los visitantes observen cómo decenas de individuos envalentonados por el alcohol torturan animales, mientras algunos noticiarios de tv preparan alegres y superficiales notas sobre el número de lesionados que “heroicamente” enfrentaron a los “fieros toros”.
En Bravo las imágenes van más a fondo, pero además se integran testimonios que muestran la mentalidad de quienes forman parte de la masacre y de quienes, apoyándonos en la ciencia y en la ética, proponemos conciencia y dignidad en gobernantes y gobernados. Leyes y burócratas deberían ser instrumentos sociales para poner límites a la conducta criminal, pero no es así. Muchas autoridades son la primera causa del problema, pero en contrapeso, la nueva generación sigue empujando para bien, documentando, invitando a pensar, presionando hacia un México civilizado y no discriminador por especie.
Quizá las catástrofes en el planeta (inundaciones, maremotos, huracanes, sequías, desgajamientos de cerros), provocadas por los impactos ambientales antropogénicos, están obligando a nuestra especie a plantearse modelos distintos de desarrollo. Quienes han causado la destrucción podrán o no reflexionar, pero aquellos a quienes corresponderá vivir el nuevo y frágil escenario no tienen más que ver a la Tierra y a sus integrantes desde otra perspectiva, con menos egoísmo y prepotencia. Pero, más allá de lo que esté provocando en los jóvenes ese cambio de mentalidad, tal mutación es evidente y… esperanzadora.
Presidente y fundador de Amedea

La palabra y el país

Sara Sefchovich
El Universal/30 de agosto de 2009

El lector Ernesto Partida me mandó un correo electrónico para darme a conocer una carta que le escribió al publicista Carlos Alazraki, en la cual le comunica su desacuerdo con la forma como conduce su programa de televisión.
La razón de su molestia y el centro de su reclamo es “que todos tus invitados se la pasen hablando del México jodido”. Dice: “Todo lo que sale de nuestra boca o de nuestra pluma es un acto de creación, si hablamos de la jodidez de México, es algo que estamos creando y si esto lo mencionas en un programa de televisión, es algo que estás transmitiendo a miles o a millones de personas en todo el país”. Y le sugiere “hablar de cómo crear la riqueza en México”: “Ya no hagas preguntas que sólo estimulan el pesimismo. Mejor haz preguntas que estimulen el optimismo”.
Lo que dice esta persona forma parte de una tendencia a culpar de los males del país a quienes hablan de ellos, como si las palabras no recogieran la realidad sino que la crearan.
Se trata de una idea que está presente en muchas culturas de la humanidad y que se expresó con gran fuerza en la Edad Media, cuando los cabalistas sostenían que dado que el mundo fue creado por una palabra, entonces la palabra es creadora de realidad. Y lo contrario: si no se habla de algo, ese algo no existe.
Por eso hoy el mantra de quienes defienden el pensamiento “positivo” consiste en que nada más se debe hablar de lo “bueno”. Esto se puede ver en los libros de autoayuda y en una película que ha tenido gran éxito, llamada El secreto, según la cual cada persona puede invocar la riqueza y el bienestar si se esfuerza en pensarlo y ponerlo en palabras y, sobre todo, si evita pensar en y hablar de “lo malo”.
Sin embargo, también existe una perspectiva que supone exactamente lo contrario: que si se dice lo malo, se le saca, se le exorciza, se le hace perder su fuerza.
Es también un modo de pensar presente en muchas culturas en las que se le recitan las penas a santos, árboles o muñequitos, que se quedan con ellas liberando así al portador de las mismas. Es la base de la confesión religiosa y el sustento del sicoanálisis freudiano, según el cual la palabra tiene poder curativo. Y hoy, en esos cursos para aprender a perdonar y a ser feliz que tanto se han puesto de moda, se pide a las personas que escriban una carta o griten sus agravios a alguien que actúa como el agraviador y de esa manera se los sacan de adentro y una vez afuera dejan de hacerles daño.
Cualquiera que sea el camino que se decida creer, lo que queda claro es que le asignamos enorme peso a la palabra. Pero lo que sigue sin resolverse es la cuestión de la realidad.
Para algunos, ese concepto se refiere a aquello que existe independientemente de quien lo mira o escucha, “la cosa en sí misma” según Krieger, “una cualidad propia de los fenómenos que reconocemos como independiente de nuestra volición”, dicen Berger y Luckmann. Para otros, en cambio, ella no existe más que por la percepción que tenemos: “la cosa para nosotros”, según Lewis. Y algunos llegan más lejos hasta afirmar que, dado que dicha percepción necesariamente se realiza a través del lenguaje, filtro inevitable y única forma de captarla, resulta que la realidad termina siendo la palabra.
Así las cosas en el complejo mundo de las definiciones, no hallo respuesta y en cambio me queda la duda: si (siguiendo el primero de los caminos) no se dice lo mal que está México, ¿ya por eso no lo va a estar? Y al revés si (siguiendo el segundo de los caminos) se dice un millón de veces lo mal que está México, ¿ya por eso se va a componer? Y lo contrario también: si se dice que el país está de maravilla (lo dicen una y otra vez nuestros funcionarios), ¿ya por eso lo está? O al revés, si se dice que el país está muy mal (como hacemos una y otra vez muchos de nosotros), ¿ya por eso lo está?
Mi pregunta entonces es: ¿no hay acaso una realidad independiente de lo que decimos? ¿No están allí la pobreza, la inseguridad, la riqueza, las lluvias que no caen y todo lo que estamos viviendo, así lo digamos o no lo digamos?
Escritora e investigadora en la UNAM

El retorno de los brujos

José Antonio Crespo
Excélsior/31 de agosto de 2009

La elección de Francisco Rojas como coordinador de la bancada priista vuelve a sugerir lo que de tiempo atrás se viene especulando; que la influencia de Carlos Salinas de Gortari dentro del PRI sigue fuerte, y que está operando para alcanzar la nominación tersa de su gallo, Enrique Peña Nieto, como candidato presidencial. Hay varios elementos que pueden inferirse del nombramiento de Rojas. Cabe pensar que la indecisión que Beatriz Paredes mostró durante semanas no respondía (o no exclusivamente) a un dilema estrictamente personal para elegir entre ser coordinadora de la diputación tricolor o concluir su ciclo como lideresa del PRI. Más bien parece que estuvo sondeando entre la cúpula priista si contaría con la mayoría de los votos legislativos. La decisión última no radicaba en Paredes, sino en sus pares, es decir, los diputados. Puede colegirse que Paredes no tuvo el respaldo necesario, precisamente porque hay alguien con más poder, e interesado en mover sus fichas para amarrar su propia candidatura: el gobernador mexiquense. Y ese personaje cuenta con el respaldo y los buenos oficios para operar ese propósito dentro del PRI: Salinas de Gortari. Por ello se le vio a éste en Oaxaca, negociando con Ulises Ruiz a nombre de Peña Nieto, la designación del también mexiquense Rojas, pues el candidato del oaxaqueño era César Augusto Santiago. Para inferir que Rojas es aún un salinista en activo (lo cual no es una “acusación”, sino una descripción) no basta con ubicarlo como director de Pemex en ese gobierno, sino por un suceso más reciente; Rojas fue un emisario de Salinas en la casa de Miguel de la Madrid para obtener de éste su propia descalificación como una persona senil, cuyas declaraciones no habrían de tomarse en serio.
Hasta ahora, no he oído o leído a ningún analista negar que el nombramiento de Rojas refleje un paso más en la operación de Salinas en favor de Peña Nieto. En donde hay divergencia es en la forma de valorar que detrás de Peña Nieto esté Salinas (y muchos otros poderosos actores políticos y económicos). Muchos hacen un balance negativo del gobierno de Salinas, por las múltiples razones que lo llevaron a ser considerado como el “villano favorito” en estos años. Otros, en cambio muchos de ellos salinistas que salen de su madriguera o se quitan la capucha recuerdan y revaloran los logros y avances reales o ficticios alcanzados durante su gobierno. Tiendo a coincidir con los primeros más que con los segundos. Pero tanto la propaganda priista en general, como la salinista en particular, tendrán como telón de fondo el fiasco político y económico que representaron los gobiernos del PAN.
Que haya amplio acuerdo entre los analistas de que un eventual triunfo de Peña Nieto implicaría un retorno de Salinas, tiene un elemento positivo; en la medida en que se divulgue que detrás del mexiquense está el padrinazgo y respaldo de Salinas, por lo menos los electores no se llamarán a engaño en 2012. Eso no necesariamente es un obstáculo insuperable para el PRI. Baste recordar que los mexicanos del siglo XIX llevaron a la Presidencia a Antonio López de Santa Anna 11 veces. Por eso tan controvertido personaje es un espejo de lo que era México en esa centuria, aunque no nos guste reconocerlo. Y un eventual retorno del PRI al poder con o sin Peña Nieto como candidato, con o sin Salinas como sombra protectora reflejará también lo que somos los mexicanos del siglo XX y principios del XXI. Se dirá quizá que la comparación no vale por las enormes diferencias políticas y sociales que distinguen al siglo XIX mexicano del México de hoy. Pero justo por eso el regreso de Salinas no sería directo ni total, sino parcial y transversal. El sistema político no es el mismo, desde luego, pero no estoy seguro de que nuestra cultura política sea radicalmente diferente hoy que hace dos siglos.
Muchos ciudadanos todavía son muy proclives a decidir su voto a partir de criterios frívolos, como puede ser un físico atractivo o un romance de telenovela. Es cierto que eso es propio de los segmentos políticamente más desinformados de la población. Sí, pero son la mayoría. Y otros ciudadanos suficientemente informados han decidido devolver su voto al PRI por razones más sofisticadas: la falta de opciones eficaces en los partidos que enarbolaron la bandera democrática para dejarla caer apenas llegados al poder estatal o federal. ¿Cómo responder a quien ahora se inclina por el PRI cuando pregunta qué se ganó con los gobiernos del PAN, o qué se puede esperar de una izquierda fracturada? En su más reciente encuesta, el Gabinete de Comunicación Estratégica no sólo arroja una intención de voto superior para el PRI, sino que el tricolor es también la segunda preferencia de los simpatizantes panistas.
Se dirá que falta mucho para la elección presidencial como para dar un hecho, tanto la candidatura de Peña Nieto como su eventual triunfo en la elección constitucional. Es cierto. Pero los vientos soplan claramente a favor del mexiquense. Bastarán algunas encuestas más que confirmen la enorme distancia entre Peña Nieto y sus rivales internos, para que las fuerzas vivas del priismo se inclinen por el nuevo adalid. Ante lo cual, probablemente los propios rivales del gobernador terminen por pactar, para dar lugar a una nominación tersa, que eleve las probabilidades del retorno del PRI. En la misma lógica, otros actores y personajes no priistas pero sí gobiernistas, que no es lo mismo, harán lo propio elevando en esa medida las probabilidades de amarrar esa candidatura. Y más allá de los apoyos priistas y gobiernistas que logre congregar Peña Nieto, está el hecho de que no se ve a nadie que se le ponga enfrente, ni en el desgastado y desprestigiado PAN ni en la fragmentada y rijosa izquierda. Por lo que, para que tal ominoso suceso (el retorno de los brujos) no se concrete, tendría que ocurrir algo extraordinario. Algo que hoy no se vislumbra en el horizonte.
Muchos ciudadanos todavía son muy proclives a decidir su voto a partir de criterios frívolos, como un físico atractivo o un romance de telenovela.

Es para ponerse a llorar

Pascal Beltrán del Río
Excélsior/30 de agosto de 2009

SINGAPUR.- Con esa frase, un lector respondió por correo electrónico la pregunta con que rematé la Bitácora de la semana pasada.
Ahí hice una invitación a reflexionar sobre la relación entre la buena marcha de la economía de Corea del Sur (que cerrará el año con 2.3% de crecimiento de su PIB, el mejor desempeño en la OCDE) y la apuesta exitosa de ese país por la educación de sus jóvenes.
“Es para ponerse a pensar, ¿o no?”, escribí.
Hoy, después de pasar unos días en esta ciudad-isla-país —cuyo territorio equivale a la mitad del Distrito Federal—, atestiguar su progreso económico y conocer los planes de desarrollo que tiene para los próximos 20 años, no queda sino concluir, como el lector, que el actual estado de cosas en nuestro querido México es para ponerse a llorar.
Vivimos en un peligroso estado de atrofia. La recesión internacional está llena de peligros, pero también de oportunidades, y la inmovilidad a la que México parece condenado —por la inoperancia de su régimen político, las inercias conformistas de las que está plagado, el avance de la criminalidad y la avaricia de sus hombres poderosos— hacen imposible sortear los riesgos y aprovechar las ventajas que aún tenemos.
Mientras Corea del Sur lanzó la semana pasada su primer cohete espacial y Singapur trabaja para convertirse en una potencia del conocimiento y la innovación, México está instalado en la improvisación, el cálculo político y el chascarrillo.
Igual que lo hice la semana pasada, pido una disculpa a quienes pudieran sentirse ofendidos por las comparaciones que resultan desfavorables para nuestro país. Sin embargo, no se trata de opiniones sino de hechos.
Mientras Singapur desarrolla tecnología para detectar con eficacia y rapidez los casos de gripe aviar —en un moderno complejo científico, donde trabajan investigadores de 60 países—, un gobernador mexicano devela la estatua de un niño que se contagió de influenza A H1N1.
Mientras Corea del Sur se asegura de que sus alumnos de secundaria tengan conocimientos suficientemente sólidos sobre ciencia para estar entre los primeros lugares de la prueba PISA que aplica la OCDE, en México la líder del sindicato magisterial hace un derroche de ignorancia en público al confundir la influenza con la influencia.
Mientras Singapur está pensando en qué características deberá tener en 2030 su ya eficiente sistema de transporte público, en la Ciudad de México las autoridades locales salen con el chiste de que los automovilistas pueden convivir con los ciclistas con sólo disminuir su velocidad.
En efecto: es para ponerse a llorar.
Otro lector me recordaba que, hace medio siglo, Corea del Sur estaba sacudida por la guerra y la inestabilidad política. Por esas fechas, Singapur era un puerto de pescadores a punto de ser expulsado de la Federación Malaya, y cuyos habitantes vivían, en su mayoría, en barriadas insalubres.
En el arranque del camino que las llevó a lograr los elevados niveles de bienestar que goza la mayoría de sus habitantes, ninguna de esas dos naciones asiáticas tuvo, como México, un largo período de desarrollo sostenido, una posición geográfica envidiable y una superabundancia de recursos naturales.
Ambas, Singapur y Corea del Sur, tuvieron que salir adelante mediante una planeación de largo plazo que exploró las oportunidades que cada una de ellas podía asir y las llevó a convertirse en potencias exportadoras pese a sus limitaciones naturales.
México, en cambio, hace tiempo que se durmió en los laureles de su bonanza petrolera. Es sólo hoy, cuando la producción de crudo está en franco declive, que una parte de la clase política enciende los focos rojos del desastre fiscal (la otra parte hace como que no existe) y, ya que no hay liderazgo para conducir una reingeniería real de las finanzas públicas, emprende a tijeretazos contra el magro presupuesto.
Podría escribir largo sobre el doloroso contraste entre México y Singapur. Por ejemplo, en este país, donde el laissez faire económico es casi una religión y las ideas de izquierda están proscritas, 85% de sus habitantes vive en casa propia, gracias a un programa de vivienda financiado por el Estado. En cambio, en México, que mitifica los logros de su Revolución al tiempo que desmantela muchas de sus redes de protección social, la mitad de sus habitantes no gana lo suficiente para comer.
Sin embargo, me quedo con un solo dato: el de una nación que planea a largo plazo. Me lo ofrece Joshua Woo, vocero de la Agencia para la Ciencia, la Tecnología y la Investigación del gobierno singapurense:
“En sus inicios, este país dependía casi exclusivamente de su mano de obra. Luego pasó a ser un polo de atracción de capitales. Hoy en día, su desarrollo descansa en la alta tecnología. Pero no nos detendremos ahí, porque el mundo sigue cambiando: En el futuro próximo queremos que nuestra economía esté basada en el conocimiento y la innovación”.
Y para eso se han edificado dos centros de investigación, con suficientes terrenos para ampliarse cuando haga falta. Entre 1991 y el año pasado, el presupuesto en la materia ha crecido de dos mil millones de dólares a 13 mil millones de dólares. La mitad de los 882 investigadores que trabajan en esos centros son extranjeros, pero el país quiere generar mil nuevos especialistas con doctorado en el próximo lustro.
Hasta ahora los resultados han sido modestos: un aparato para la detección de la gripe aviar, un recubrimiento para vidrios que hace innecesario limpiar las ventanas (con lo que los rascacielos ahorrarán mucho dinero), un sistema robótico para ayudar a devolver la movilidad a las personas paralizadas, pero evidentemente hay más proyectos en curso.
Por eso, cuando uno atestigua las discusiones en el Congreso mexicano, las grillas baratas que no benefician a los ciudadanos ni tienen que ver con una visión de país a futuro… pues sí, dan ganas de llorar.
El problema es que ese es un lujo que no podemos concedernos.

viernes, 28 de agosto de 2009

STAUS: ¿totalmente dorados?


Avanzan los días preelectorales, y al interior del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS) empiezan a calentarse los ánimos democráticos y participativos.

Al interior del grupo en poder de la dirección del sindicato, genéricamente llamados los dorados, las reuniones se han venido dando aceleradamente en las últimas dos semanas. La discusión se ha centrado en definir un programa de accción, un procedimiento de elección de los integrantes de la planilla que eventualmente estaría compitiendo en la elección de fines de septiembre, así como el trabajo político que también se ha empujado para aglutinar a todos los académicos comprometidos con un sindicato independiente y plural, con un sindicalismo honesto y orientado en razón de resultados (conquistas laborales) que beneficien a todos los sectores del STAUS.

Una cuestión que ha generado cierta discusión es el relacionado al punto de la reelección del actual dirigente Sergio Barraza Félix. Por un lado, un sector de académicos del departamento de economía ya ha planteado el rechazo a la reelección de Barraza, y ha dicho que ningún miembro del actual Comité Ejecutivo debe aparecer en la planilla dorada. Digamos que es la posición dura de los dorados y que se arropa en un discurso "democrático" de la NO REELECCIÓN.

Por otro lado, existe la postura contraria: la continuidad del proyecto sindical dorado depende de que Sergio Barraza encabeze de nuevo la planilla, y de los demás miembros del actual comité se tendría que revisar y evaluar lo hecho en cada secretaría, y en función de eso valorar la pertinencia de la postulación de otros miembros del comité que estarían deseosos de seguir en sus cargos sindicales, además de que se tendría que abrir una convocatoria para que otros sindicalistas pudieran postularse para ocupar alguna cartera en particular.

Tal punto es central en estos días de definiciones, y de que además la convocatoria de la elección será publicada el primer día de septiembre por la Comisión Electoral nombrada por el Consejo General de Delegados el pasado jueves 20 de agosto (por cierto, violentando una vez más los estatutos del propio STAUS)...

La democracia hechizada

Jesús Silva-Herzog Márquez
La entrada de México a la democracia fue el ingreso a un mundo encantado. Al cruzar la puerta entramos a un territorio de hadas, a una casa gobernada por espíritus: un universo de prohibiciones, de palabras impronunciables, de efigies intocables, de tabúes. Nuestra transición estuvo tal vez en el fondo de un armario, en la espalda de un espejo, en el retorno a un tiempo muy antiguo. El pluralismo hechizó nuestro mundo, lo fosilizó repentinamente. La aldea de nuestra democracia es de piedra: sólido, pesado, invariable. Y al mismo tiempo, las rocas parecen tener alma: actuar sobre ellas es lastimarlas y deshonrar el mundo. Todo nos ha sido legado con la encomienda de preservarlo tal y como nos fue heredado por los ancestros. Nuestra misión es cuidarlo para los siglos por venir. Las órdenes de este mundo son claras: no debemos tocar los árboles santos, no debemos acercarnos a la montaña sagrada, no debemos pronunciar una larga lista de nombres malditos. Nuestro deber es honrar y preservar las piedras que son los intereses, las instituciones, las costumbres. Las amenazas son terribles: si tocamos la hoja del árbol se secará la vida; si subimos la colina el pueblo se cubrirá de plagas; si mentamos al innombrable caerá la maldición eterna. Temerosos de nuestra iniciativa, debemos caminar sin levantar polvo. Se nos enseña a adorar lo que tenemos y a mantenernos limpios de la perversa tentación de la voluntad.
Nos arrullan con el cuento de que el equilibrio del mundo es delicadísimo. Si algo se altera, si permitimos que sople el viento, si nos atrevemos a mover una piedra caerá una terrible condena sobre nosotros, sobre nuestros hijos, sobre los hijos de nuestros hijos. ¡Ay de nosotros si alguien se atreve alterar lo imperturbable! Debemos reverenciar al mundo y cuidarlo frente a la amenaza del cambio. Vivimos por la gracia del río, por la generosidad de las grutas, por la simpatía de los cerros. A ellos les debemos la tranquilidad del suelo. Quien pretenda alborotar las aguas es un agente ingrato y peligroso: un desagradecido que olvida nuestra vulnerabilidad. El cuento nos dice que el soberbio que pretende algún cambio no se percata de su impotencia: quiere reacomodar la arena sin darse cuenta de que tarde o temprano regresará a su verdadera casa. El papel del hombre en el cuento es idéntico al del monte o el pasto. Acata su naturaleza, ocupa su sitio y se calla. No tiene por qué trastornar el orden encantado.
Los votos en México no han abierto su mundo: lo han cerrado. Han conducido a la alternancia, es cierto. Que los votos castigan y premian también es verdad. Pero debajo de ese flujo de recompensas y escarmientos, se solidifica un extensísimo territorio inmutable. Bajo la sociedad abierta de los votos, la sociedad cerrada de los intereses petrificados. La democratización mexicana no ha ensanchado las posibilidades de la política, las ha encogido sustancialmente hasta eliminar el nervio mismo de la voluntad. La democracia, en ese sentido, ha reencantado a México. Por todos lados podemos escuchar a los brujos que nos amenazan: si pretendes modificar este arreglo, caerá la catástrofe; si combates tal poder la plaga nos destruirá. El hechizo se origina en el nudo esencial de nuestro cambio político: una presidencia (panista) sin poder y un poder (priista) sin responsabilidad. Esta tensión se ha ido apretando poco a poco hasta cancelar la opción de actuar.
Es entendible que la ruta de la decisión bajo el pluralismo sea más trabajosa, más lenta, más resbaladiza de lo que es bajo el dictado unipersonal. No denuncio este hechizo de lo intocable pensando que puede encontrarse una varita de mago. Pero no hablamos en el caso de México de un ajuste realista de la política a su circunstancia. Lo que contemplamos es la consagración de la superchería y la consecuente abdicación de la política. El tabú se ha vuelto el domicilio de la democracia mexicana. Que no seamos ingenuos nos piden los brujos. Nos advierten que es imposible adelantar la salida del sol y absurdo querer colorear la luna de rojo. Por eso nos llaman a respetar lo sagrado: la vaca del petróleo; los pactos ancestrales; la coraza del ejército; los intereses monopólicos. Las reglas de nuestra convivencia han quedado bajo el hechizo de lo intocable. Cuidado, nos advierten, si buscamos un nuevo camino todo se desmoronará.

Reforma educacional en Venezuela y Ecuador: ¿hacia dónde se dirigen?

José Joaquín Brunner

La revista The Economist, en su último número, trae dos artículos que comentan las reformas educacionales de Venezuela y Ecuador; la primera centrada en torno al eje del control del sistema (su gestión y currículo) y, la segunda, en torno al eje de la profesión docente, sus estándares y evaluación. Cabe anotar que en Ecuador mismo, hay quienes piensan que la reforma del Presidente Correa, si bien inspirada en un correcto diagnóstico, podría apuntar eventualmente también al control del sistema... sólo que por un camino distinto.
Ambas reformas han levantado intensos debates y movilización de actores sociales, aunque con muy distintos actores y dinámicas.
Ver más abajo los dos artículos del Economist.
Artículo anterior del Economist sobre la reforma de la educación venezolana aquí
Otros postings sobre lan reforma educacional del presidnete Chavez en este Blog


Para ir a la liga directa al blog de José Joaquín Brunner, dar click aquí

La autonomía universitaria en la LOE venezolana

Roberto Rodríguez Gómez*

Uno de los temas de mayor polémica a raíz de la reciente promulgación en Venezuela de la Ley Orgánica de Educación se refiere a las limitaciones que pude sufrir el régimen autonómico universitario por las atribuciones que la LOE otorga a diversas instancias del Estado para supervisar e incluso intervenir en varios aspectos de la organización y el desempeño de estas instituciones.
En Venezuela el marco legal de la autonomía universitaria procede, en primer lugar, de la Ley de Universidades aprobada en 1970 y aún vigente. Esta norma otorga a las universidades autónomas cuatro derechos fundamentales: la autonomía organizativa, “en virtud de la cual podrán dictar sus normas internas”; la autonomía académica, “para planificar, organizar y realizar los programas de investigación, docentes y de extensión que fuere necesario para el cumplimiento de sus fines”; la autonomía administrativa, “para elegir y nombrar sus autoridades y designar su personal docente, de investigación y administrativo”; y la autonomía económica y financiera, para organizar y administrar su patrimonio”. Se trata, como puede verse, del modelo tradicional de autonomía universitaria que deja en manos de las instituciones facultades de autorregulación en los órdenes de gobierno, administración y régimen académico.
Estos principios fueron, posteriormente, elevados a rango constitucional y protegidos en ese nivel. En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada por la Asamblea Nacional en diciembre de 1999, se indica que “El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, estudiantas (sic), egresados y egresadas de la comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión. Se establece la inviolabilidad del recinto universitario. Las universidades nacionales experimentales alcanzarán su autonomía de conformidad con la ley.” (artículo 109).
Nótese que en el mandato constitucional el único acotamiento sobre la operación de las universidades autónomas procede de la atribución que se concede al gobierno de controlar y vigilar la “administración eficiente” de su patrimonio. En la LOE se precisa esta atribución y se añaden otras competencias.
Para comenzar, en el rubro que en la ley define las “competencias del Estado Docente” (LOE, artículo 6), se especifican atribuciones de diverso alcance. En materia de regulación, supervisión y control del desempeño universitario se reitera la atribución gubernamental de vigilar “el funcionamiento del subsistema de educación universitaria en cuanto a la administración eficiente de su patrimonio y recursos financieros asignados según la Ley de Presupuesto para el Ejercicio Fiscal y sus normas de gobierno de acuerdo con el principio de la democracia participativa y protagónica, como derecho político de quienes integran la comunidad universitaria, sin menoscabo del ejercicio de la autonomía universitaria (…)”.
“Sin menoscabo de la autonomía universitaria”, subrayamos. Sin embargo, el artículo 32, que anuncia los principios de una futura ley reglamentaria (la ley del subsistema de educación universitaria), anticipa que esa norma sustanciará un forma particular de régimen de gobierno universitario al sancionar la forma de “elegir y nombrar sus autoridades (las de la universidad) con base en la democracia participativa, protagónica y de mandato revocable, para el ejercicio pleno y en igualdad de condiciones de los derechos políticos de los y las integrantes de la comunidad universitaria, profesores y profesoras, estudiantes, personal administrativo, personal obrero y, los egresados y las egresadas de acuerdo al Reglamento. Se elegirá un consejo contralor conformado por los y las integrantes de la comunidad universitaria” (inciso 3).
De hacer valer una disposición reglamentaria en el sentido anotado, una vez que se legisle, las autoridades de las universidades autónomas sería electas mediante los mecanismos de la “democracia participativa-protagónica”, con participación de todos los sectores, y con el condicionamiento del “mandato revocable”. No es una cuestión menor. La LOE, en este punto, no precisa excepción para las universidades que gozan de régimen autonómico, por lo cual la disposición ha causado considerable inquietud entre las actuales autoridades universitarias.
Por ejemplo, en la Universidad Central de Venezuela, sin duda la más importante universidad pública en ese país, la movilización crítica frente a la nueva LOE ha hecho coincidir a estudiantes, académicos, funcionarios y autoridades en torno a la demanda de una revisión, y posible modificación, de los preceptos legales que pueden afectar la gestión autonómica. En ese contexto, aún entre sectores generalmente afines al gobierno la demanda de revisión ha encontrado eco.
Como es de esperarse, la oficialidad del Estado, además de subrayar evidentes ventajas de la LOE como la gratuidad de la educación pública hasta el pregrado, el enfoque multicultural de la norma, y la atención a la equidad de género, entre otras, ha insistido en que el debate sobre las reglas universitarias se presente y discuta en el momento y el contexto en que el reglamento universitario anunciado tenga lugar.
Esta respuesta ha sido considerada insuficiente y la protesta continúa.
* UNAM. Instituto de Investigaciones Sociales.
Seminario de Educación Superior.

El recorte presupuestal amaga a las universidades públicas

Carlos Reyes

Sin importar los pronunciamientos y las advertencias, el anunció llegó de sopetón. El recorte a las universidades públicas es casi un hecho. Al menos ya es oficial en boca de los funcionarios federales y sólo falta que las autoridades hacendarias lo hagan efectivo en su propuesta de gasto para 2010.
Será de casi 800 millones de pesos, cifra que representa el uno por ciento al gasto ejercido por las instituciones en este año, pero se trata de una cifra lo suficientemente fuerte para poner en jaque muchas áreas operativas y proyectos de las universidades.
Aunque el compromiso del actual secretario de Educación, Alonso Lujambio, a su llegada a la dependencia fue reiterado, la realidad económica y la falta de sincronía entre el dicho y el hecho dieron al traste con la promesa de no tocar un peso del sector educativo.
Las universidades públicas ya lo olfateaban días antes. Lo sentían en el aire y el viernes pasado se confirmó el temor que muchos rectores expresaban. Ni un peso atrás decían porque saben que un retroceso, por mínimo que éste sea, va a retrasar las metas planteadas y frena el desarrollo de su vida académica.
Y aunque apenas se hizo el anuncio, pero no se ha hecho oficial, la crisis económica y los ajustes que planea el Ejecutivo ya contemplan esa posibilidad. Las universidades públicas, en voz de sus rectores, se sienten ignoradas, con el desánimo a flor de piel y la preocupación a cuestas.
Se habla de que el recorte impacte sólo áreas administrativas sin atentar contra la parte educativa, de investigación y académica, pero los rectores saben que es dinero perdido y se va a resentir el efecto meses después.
Por ahora, las universidades esperan que la propuesta de disminución al gasto para la educación superior se haga efectiva para determinar qué acciones tomarán en los próximos días y cuál será el pronunciamiento oficial y de manera conjunta que emitirán ante los ajustes presupuestales.
Los acercamientos con los partidos son ahora una de las herramientas que le quedan a las universidades. Si algo puede hacerse aún es buscar eco en los futuros legisladores para que sean ellos quienes corrijan la plana y eviten que este anuncio se concrete.
El escenario para 2010 es ya de por sí para las universidades muy complejo. El recorte de casi 800 millones de pesos les pondría una piedra más en el camino y eso es algo que disgusta a las instituciones de educación superior.
Un error incuestionable
De acuerdo con el rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), José Lema Labadie, el inminente recorte al gasto de las instituciones de educación superior no va en la misma línea de considerar a este nivel como un patrimonio que debe cuidarse y fortalecerse.
Si en verdad se quiere ver a la universidad pública como un instrumento de ascenso social, inclusión y pluralidad, y una vía para el crecimiento efectivo, es irrefutable que el gasto para la educación superior debe ser salvaguardado por encima de cualquier circunstancia.
Dice que las universidades públicas del país no deben sufrir recortes, por el contrario, éstas deben de contar con un presupuesto amplio, con una visión de largo plazo, que permita consolidar proyectos científicos y académicos.
“Cualquier recorte sólo nos alejaría de los objetivos de satisfacer la demanda, calidad de investigación e innovación tecnológica del país, por muchos años más que el lapso de la crisis actual”, enfatiza.
Lema Labadie sostiene que el panorama económico de hoy ha llevado al país a tomar decisiones en el corto plazo, como lo es el recorte al gasto, sin considerar sus consecuencias históricas sobre el desarrollo de la sociedad y sus instituciones, en este caso las universidades.
“No son recortes presupuestales ni el resguardo de recursos, lo que necesita un país en franco desarrollo como el nuestro, experiencias anteriores han demostrado los daños causados por este tipo de medidas”, agrega.
Por ende, el rector de la UAM puntualiza que cualquier interrupción en el desarrollo universitario será un franco atraso, cuya recuperación será más costosa que cualquier beneficio inmediato.
Además, recuerda, las universidades públicas han sido objetos de recortes sin importar si existe una crisis económica, como ocurre en la actualidad, por lo que una inversión a corto plazo es una necesidad urgente.
“Se deben de garantizar los recursos para llevar a cabo los proyectos que, finalmente, son los que están construyendo el país, dándole oportunidad de crecimiento y competitividad: ciencia, tecnología y humanidades”, explica.
De ahí que Lema Labadie adelante que será al interior de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) donde se tomen las medidas pertinentes y la actitud a asumir frente al recorte anunciado en días pasados.
De concretarse el ajuste, en el caso de la UAM, esta institución, como lo expresa Lema Labadie sólo contaría con recursos para atender en una primera etapa la nueva unidad de esa casa de estudios en Lerma.
Y lo que es más preocupante, es que la UAM sólo tendría capacidad financiera para darle cabida a sólo 2 mil estudiantes y no a 15 mil, como se había proyectado al principio de la obra.
En ese sentido, enfatiza que ante el cierre de espacios en educación media superior y superior, así como los momentos de crisis que atraviesa nuestro país, los jóvenes, al no contar con un espacio para seguir su educación superior, son presas de otro tipo de conductas que en nada apoyan al crecimiento del país.
Por su parte, Enrique Villa Rivera, director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), comenta que ante los problemas financieros por los que están pasando los países del mundo, en México los rectores y directores de educación superior han insistido con respeto, pero con firmeza, al gobierno federal y a los legisladores que la única forma de poder salir del problema que hoy están viviendo todos los país del mundo es apostando a la formación de capital humano.
“Hemos señalado que la mejor política anticíclica para esta realidad es justamente invertir de manera creciente, aun en etapas de crisis financiera, en la formación de recursos humanos, que permita mejorar la competitividad de los países, de sus empresas, del desarrollo económico y con una distribución adecuada de los recursos al desarrollo social”, puntualiza.
Villa Rivera explica que frente a la crisis financiera, más allá de los recortes y ajustes al gasto a las universidades que puedan darse, se trata de consolidar un sistema de educación superior fuerte, con la formación de capital humano con calidad, con la ampliación de capacidades para que todos los jóvenes con competencias accedan a la educación media y superior.
“Eso significa tener decisiones responsables para apoyar decididamente a la educación superior y a las actividades científicas y tecnológicas. Así lo han hecho otros países del mundo: Singapur, China, India, Brasil, Irlanda y muchos más que han decidido que contar con el capital humano, les permitiría contar con fortalezas para el desarrollo económico y social”, puntualiza el director general del IPN.
El impacto ya se analiza
Por lo pronto, mientras se oficializa el recorte anunciado, las universidades públicas ya comienzan a analizar alternativas para evitar que esos movimientos recaigan en la planeación y en los proyectos prioritarios que tiene cada una de éstas.
En el caso de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), esta institución descartó que una de las medidas a tomar para hacer frente al recorte presupuestal en los próximos meses pase por la disminución de su plantilla laboral tanto administrativa como académica.
El secretario académico de la UAQ, Guillermo Cabrera López, puntualiza que la institución no utilizará los recortes de personal como formula para hacer frente la crisis económica.
Por el contrario, pese a los ajustes, se buscará que las metas ya delineadas no sufran ninguna modificación de consideración, como es el caso de aumentar tanto la matrícula como los programas que ahí se imparten, a fin de atender a un mayor número de jóvenes.
“Seguimos buscando crear nuevos programas, incrementar la cobertura para tratar de cumplir con el compromiso de atender a un 30 por ciento para el año 2012”, explica Cabrera López.
Donde sí puede resentirse el ajuste en la contratación de personal, ya que tradicionalmente en el mes de abril o marzo la SEP anunciaba la apertura de nuevas plazas, sin embargo hasta el momento no han recibido dicha información ante una necesidad de abrir 100 nuevos sitios a académicos.
En el caso de la Universidad Autónoma del Carmen (UNACAR), el recorte de 800 millones de pesos por concepto de participaciones federales para Campeche va a impactar en el quehacer de la institución.
De acuerdo con el rector de la UNACAR, Sergio Augusto López Peña, la afectación va a incidir de manera directa en el desarrollo de actividades que fomentan la cultura y las artes, así como los gastos para publicidad.
Con este desajuste, agrega, la UNACAR se concentra en una disminución de gastos, por lo que se aplicará una reducción en rubros como el gasto en el uso de celulares, gasolina, energía eléctrica y viáticos.
Pese a todo, López Peña señala que durante los próximos meses se buscará minimizar los gastos sin dejar de fortalecer la tarea académica de la UNACAR basada en los siete ejes estratégicos.
Más al norte, en la Universidad de Sonora (UniSon), se suman a esta alternativa de optimizar los recursos de las instituciones de educación superior para evitar que el impacto del recorte al gasto vaya directamente a la operación de éstas.
Rosa Elena Trujillo Llanes, Secretaria General Administrativa de la UniSon, comenta que esa institución tiene la responsabilidad de optimizar los recursos económicos, financieros y humanos con el que trabaja en los cinco campus ante el posible recorte presupuestal anunciado por la federación para el sector educativo.
Sin embargo, explica que la UniSon no puede dejar de planear los programas estratégicos encaminados al fortalecimiento del trabajo educativo y para ello, las dependencias, los departamentos y direcciones tendrán que hacer un mejor uso de los recursos. “Como universidad estamos buscando mejorar nuestras fuentes de financiamiento externas, alternas al presupuesto ordinario federal y en ese sentido, la Universidad redoblará sus esfuerzos por tener una presencia muy fuerte en la convocatoria de recursos federales”, establece la funcionaria.
Trujillo Llanes añade que, en esa dirección, la tarea será gestionar el mayor número de recursos posibles y disponibles del Programa Integral de Fortalecimiento Institucional (PIFI), así como en los recursos como en los que se concursó para el proyecto de incremento de matrícula y de ampliación de oferta educativa.
Además, añadió, se buscará una reorientación decidida y fuerte de recursos con la generación de ingresos propios.
“Tenemos que buscar programas alternos, con estrategias para la captación de recursos, tanto a nivel de los programas y de los servicios que se ofrece a la comunidad que puede ayudar a las unidades académicas a resolver en buena medida este impacto presupuestal”, comenta. Sin embargo, adelante que la afectación importante se presentará en la gestión del presupuesto para el año 2010, ya que en este ciclo se realiza la gestión y cabildeo ante el Congreso de la Unión, situación que complica el panorama de las universidades públicas.
La falta de visión
En opinión de Raúl Arias Lovillo, rector de la Universidad Veracruzana (UV), de concretarse el recorte que la SEP anunciara a los encargados de las instituciones de educación superior, será un craso error de parte de las autoridades federales por no identificar las prioridades que debe tener el país.
“Es un absurdo lo de reducir el financiamiento, siempre lo he dicho no sólo como rector sino como representante de las universidades publicas, creo que es una falta de visión completa”, expresa.
Y aunque aún no es un hecho consumado, Arias Lovillo señala que el ajuste presupuestal va a impactar en el futuro de la comunidad universitaria porque va a incidir en programas que la UV viene trabajando en los últimos años.
“Hay que ver de qué proporción se va a descontar en el presupuesto de la universidad y sobre esa base vamos analizar en qué proyectos podríamos hacer ese ajuste y trataremos que se afecte lo menos posible a los proyectos más importantes de la institución”, apunta.
Por lo pronto, explica el rector de la UV, no queda más que esperar a que se haga oficial el anuncio y a partir de ahí determinar qué hacer en un escenario tan complejo y saber hasta dónde se puede revertir esa decisión.
“Lo que estamos esperando es que esa publicación que emitieron los medios de comunicación nos sea informada por las autoridades para saber que es oficial y sobre eso empezar a planear los ajustes que tendremos que hacer de manera obligatoria al contar con menos recursos para el próximo año”, señala.
Al respecto, Eduardo Gasca Pliego, rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), comenta que con el ajuste presupuestal que planea el gobierno federal, la institución hará un recorte presupuestal en rubros como gasolina, telefonía, eventos de carácter social, a fin de priorizar la educación, equipamiento de laboratorios y capacitación de profesores.
Enfatizo que “es muy desatinado” que se recorte a la educación y a salud porque esto va a repercutir en muchos aspectos, aunque por otro lado, como universidades publicas, se tienen que eficientar los recursos.
“Eficientar más con los recursos que tenemos para ser muy estratégicos y poder lograr muchas cosas, tecnologías económicas al respecto para poder salir adelante, entonces esto es un buen reto”, apunta.
En el caso de la UAEM, Gasca Pliego señala que la afectación recaerá en toda la infraestructura, ya que actualmente se requiere de 240 millones de pesos para ampliar la cobertura en algunas aulas de algunas licenciaturas.
“En Economía tenemos una licenciatura que esta parada porque no tenemos espacio para que puedan cursarla, necesitamos laboratorios, necesitamos salas de computo, necesitamos talleres que se van a ver afectados si no tenemos ese recurso; tenemos dos unidades nuevas, necesitamos dos edificios o tres más y eso nos va limitar, qué vamos a hacer con los alumnos que vienen de segundo a tercer semestre necesitan esos espacios necesarios”, ahonda el rector de la UAEM.
El rector de la UAEM sostiene que si a otras instancias, como es el caso de los propios partidos, no se les ha reducido el presupuesto, es inexplicable que a la educación superior sí se le apliquen estas medidas.
“No puede haber recortes en la educación en el bienestar social, creo que deben buscarse otras alternativas, como dice el secretario de la ANUIES, si el presupuesto para los partidos no se ha disminuido menos el presupuesto para una universidad”, enfatiza.
Del lado de los sindicatos, la preocupación ya ha permeado. Enrique Levet Gorozpe, Secretario General de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (Contu), puntualiza que si el recorte al presupuesto destinado a la educación se concreta, de entrada hay seis universidades públicas a punto del colapso financiero.
Estas instituciones, dice, se encuentran “al borde del colapso financiero”, por las dificultades económicas en los últimos años, sobre todo en rubros como las prestaciones y el pago de jubilaciones.
“Las Universidades con mayores problemas son las de Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Zacatecas, que corren el riesgo de suspender actividades y cerrar las puertas. Estas universidades no han podido mejorar los salarios de los trabajadores, atender los problemas prioritarios de crecimiento y cobertura matricular, ni pagar pensiones y jubilaciones; otras no han podido cubrir el adeudo que tienen con el ISSSTE”, advierte.
Por ello, en días próximos las organizaciones sindicales también alzarán la voz e intentarán, a toda costa, frenar la intención de reducir el gasto para educación superior.El anuncio está hecho. La voz de alerta esta dada y ahora corresponde a las universidades públicas endurecer la defensa del gasto y reflexionar de manera oportuna y eficaz cuál es camino que van a seguir para enfrentar un recorte que ya las tiene amenazadas.

El agua, justo como hace 10 años

Valeria Figueroa Rodríguez*

Los últimos días que he abierto los periódicos, el tema con relación al agua me ha parecido como un deja vú. Desde que recuerdo haber llegado a la ciudad de Hermosillo, hace casi diez años, el suministro de agua siempre ha estado en la agenda ciudadana, como bien lo dijo el alcalde Ernesto Gándara Camou ante los medios de comunicación. Desde entonces a la fecha, sigue en esa agenda haciendo obras por aquí, por allá, pero sin un resultado definitivo que termine por cubrir la necesidad de la población.
Ya han pasado por lo menos cinco años en que recuerdo dos grandes conflictos por el agua; por un lado, la furia que levantó en los ciudadanos hermosillenses la acción de la entonces alcaldesa María Dolores del Río, el famoso tandeo, y que, por supuesto, el presidente municipal electo Javier Gándara Magaña quiere evitar a toda costa para no comenzar su gobierno con los hermosillenses en su contra. Debo decir que en ese entonces Del Río declaró que se había visto obligada a tomar dicha decisión por culpa del movimiento social que desencadenó la construcción de la obra del acueducto Las Malvinas, donde participaron habitantes de poblaciones como San Pedro, Pesqueira, El Tazajal, La Victoria, Pueblo Nuevo, El Zacatón, entre otros. Dicho movimiento sería el segundo conflicto que se levantó en su contra, con el argumento de que tal acueducto se llevaría consigo no solo la escasa agua con la que contaban, sino también la única forma de subsistencia que decían tener en esos momentos, la agricultura. No obstante, afirmaban que ni toda el agua que pudieran extraer de los pozos Las Malvinas y La Tijerilla serviría para el total abastecimiento de agua a Hermosillo y –con sabias palabras– afirmaban que lo que Hermosillo necesitaba no era ese pequeño acueducto, sino llevar a cabo una obra realmente grande, que cubriera la demanda total del vital líquido y que eso se lograría con proyectos a mediano y largo plazo. En fin, fue una disputa de dimes y diretes. María Dolores afirmaba que no podía sacrificar el bienestar de todo Hermosillo por unos cuantos y que, en efecto, el acueducto se trataba de una obra a mediano plazo que contribuiría a cubrir la escasez de agua en esta ciudad.
Y nos vemos aquí, diez años más tarde, leyendo sobre lo mismo. Florencio Díaz Armenta, titular de CNA, advierte que a Hermosillo sólo le quedan 30 días para la extracción de agua de El Molinito, y que si no se presentan lluvias el ayuntamiento tendrá que recurrir al tandeo. Por su parte, Ernesto Gándara Camou declara que el tema es resolver el abastecimiento a largo plazo porque de cualquier forma la ciudad está creciendo. Entonces pues, ¿se está o no se está trabajando en un plan a mediano o largo plazo? Si fuera a mediano plazo, sin lugar a dudas ya deberíamos de tener resuelto el problema, y si trabajaran a largo plazo, pues por lo menos se verían resultados y no se estaría contemplando la posibilidad de hacer pasar nuevamente a los hermosillenses por el indeseable y controversial tandeo. Y si esto pasara, ¿a quién culparían en esta ocasión?, ¿a la madre naturaleza por no cubrir con los niveles de precipitación previstos por la Conagua para los meses de julio y agosto?, o culparán a la presa El Novillo, por no cumplir con la captación de agua necesaria.
En fin, de una cosa hay que estar seguros, que si hace cinco años los ciudadanos alzaron la voz en múltiples ocasiones para que dieran marcha atrás al padecido tandeo, hoy por hoy que los hermosillenses se dejan cada vez menos, tal vez no solamente levanten la voz para oponerse a pasar por el mismo sufrimiento que hace cinco veranos. Cada vez me convenzo más de que el desabasto de agua y la pérdida de empleos que padecen los habitantes de las poblaciones que se manifestaron en contra del acueducto Las Malvinas no ha valido la pena, porque el tema del agua en Hermosillo pareciera estar justamente en el mismo lugar que hace diez años, o por lo menos, eso es lo que reflejan las palabras de las autoridades que dicen estar haciendo lo correcto para terminar con el desabasto del agua.
*Asistente de investigación del Centro de Estudios de América del Norte de El Colegio de Sonora, vfigueroa@colson.edu.mx

Atención gordos y enfermos del STAUS

Programa de Activación Física para Académicos de la Universidad de Sonora con Sobrepeso, Obesidad, Hipertensión y Diabetes Mellitus Tipo II

Te invitamos el próximo Lunes 31 de Agosto a las 10:00 horas al local Sindical del STAUS ubicado en Yañez #98 a la ceremonia de inicio de las actividades del Programa de Activación Física para Académicos de la Universidad de Sonora, el cual tiene como objetivo: generar a través de la Actividad Física, la supervisión médica y una adecuada nutrición, hábitos saludables que disminuyan los efectos de los padecimientos crónico degenerativos como: El sobrepeso, la obesidad, la Diabetes Mellitus tipo II y la Hipertensión Arterial.

Si tienes cualquiera de estos padecimientos, acércate a nosotros para que te integres a uno de los grupos y participes en todas las actividades personalizadas que ayudarán a elevar tu calidad de vida y a desarrollar en ti hábitos saludables.
Acciones:
Se llevarán a cabo diversos tipos de actividad física en diferentes escenarios como son: El gimnasio Universitario Miguel Castro Servín, Gimnasio STAUS, Alberca Universitaria.
Requisitos:
1.- Ser mayor de 40 años y contar al menos con alguno de los siguientes padecimientos: Obesidad y sobrepeso, Hipertensión, Diabetes Mellitus tipo II.
2.- Acudir al módulo de ISSSTESON, ubicado en el CAMPUS UNIVERSITARIO durante esta semana para revisión médica y prescripción de los análisis clínicos correspondientes.
3.- Acudir al Gimnasio STAUS ubicado en el estadio Miguel Castro Servín para la prescripción de un programa de ejercicios, en forma personalizada y de acuerdo a las capacidades físicas de cada participante.
Estamos convencidos que podemos adecuarnos a tus necesidades de horario, acércate!!!!
Contáctanos:
enaromero@admvos.uson.mx
jbanuelos@admvos.uson.mx
gcamarillo@admvos.uson.mx
quimicoromo@hotmail.com

El convencimiento de que el ejercicio y un buen plan alimentario lo llevarán a una mejor calidad de vida, será el factor de éxito para que la actividad física sea de provecho!!!

Sí hay alternativa

Octavio Rodríguez Araujo
La Jornada/27 de agosto de 2009

La apuesta de los defensores del neoliberalismo en la actualidad y desde que Margaret Thatcher gobernara el Reino Unido es que no hay alternativas al capitalismo, desde aquellos años considerado neoliberal y globalizado. La frase que se atribuyó a la primera ministra británica: There is no alternative (no hay alternativa), estaba dirigida a las corrientes socialistas que, como se estimaba desde entonces, estaban en crisis una vez que el referente soviético se derrumbó y a pesar de que la URSS no fue socialista. El mensaje, que no carecía de bases prácticas, era que la alternativa de izquierda poco podría cambiar el mundo, aun desde el poder del Estado en determinados países, ya que el socialismo como opción se acercaba más a una utopía inacabada que a una posibilidad concreta. Se interpretaba como el fin de la historia, es decir, un mundo sin cambios sustanciales que pusieran un alto a la larga trayectoria del capitalismo como modelo económico dominante.
En aquellos años, cuando gobernaban coincidentemente la señora Thatcher y Ronald Reagan en sus respectivos países, aparecieron dos libros, a mi juicio significativos: uno de Gavin Kitching, en 1983, Rethinking Socialism. A theory for a better practice (Repensando el socialismo. Una teoría para una mejor práctica) y otro de Desmond S. King, en 1987, The New Right (La nueva derecha). Ambos textos nos alertaban ya de que, ante los cambios estructurales del capitalismo de fin de siglo, había que repensar su alternativa más allá del esquema tradicional que venía repitiéndose por el ala izquierda del pensamiento socialista desde los tiempos de Marx. Incluso el socialismo, como objetivo a alcanzar, debía redefinirse en sus términos y como práctica. El Foro de Sao Paulo, del que escribiera el martes pasado Saúl Escobar en estas páginas, surgió en 1990 como reacción latinoamericana a la globalización neoliberal ya imperante y casi mundial, con el uso de la expresión “socialista” como meta más discursiva que real, puesto que el socialismo, por definición anticapitalista, no era compartido por todos los participantes. Como los partidos y organizaciones que lo fundaron y continuaron dándole vida eran de distintas posiciones, se insistió mucho en la unidad de la diversidad de fuerzas “progresistas” (cualquier cosa que se entienda por esto) y de “izquierda”, otro concepto escurridizo si no lleva apellido.
La izquierda es un concepto resbaloso porque es relativo en sí mismo y por oposición a la derecha, que también tiene diferentes caras (las derechas). La derecha es, pese a sus variaciones (de fascista a democrática, por ejemplo), conservadora cuando no retrógrada. La izquierda, en cambio, es avanzada, razón por la cual también se le llama progresista, pese a que esta noción implica muchos riesgos de interpretación. Y la izquierda como posición avanzada por comparación con la derecha, nos propone, o nos debe proponer, una sociedad mejor, humanista y democrática en la que se garanticen la libertad y la justicia social para todos y no sólo para unos cuantos. Y se entiende que donde la izquierda tiene o tenga el poder habrá de corregir las profundas desigualdades propias del capitalismo, para construir una sociedad y un Estado donde el poder económico (nacional, extranjero o mixto) no determine la política, como en general ha ocurrido en la mayoría de los países donde la izquierda ha tomado el poder, con poquísimas excepciones.
En años recientes el socialismo como objetivo a alcanzar no es muy apreciado entre la población común de muchos países, razón por la cual la socialdemocracia ha sido la etiqueta de uso discursivo más generalizado entre las izquierdas. Los partidos de izquierda, por lo tanto, no se definen en general como socialistas (lo que supone ser anticapitalista), pues no ganarían el voto de las mayorías y dejarían de ser competitivos electoralmente. Prefieren llamarse socialdemócratas porque en esta corriente cabe todo tipo de partidos, lo que “justifica”, como en la Internacional Socialista, que se unan en la diversidad y que pongan más énfasis en la democracia, incluso formal, que en la equidad y en la justicia sociales como objetivos del ejercicio del poder. Cuando éste y los procesos democráticos son determinados por el poder económico (o en los países llamados socialistas por las burocracias estatales-partidarias privilegiadas), la política termina por pervertirse, al igual que los partidos de izquierda que no han podido o querido sustraerse a ese poder económico, y el resultado, como se ha visto desde los años 60 del siglo pasado, es el desencanto y el descontento de muchos, principalmente de los jóvenes que no ven alternativa posible a su situación ni al contexto en que se desarrollan.
La apuesta de las izquierdas de ahora, por tanto, tiene que ser, en principio, por la configuración de una alternativa a la lógica neoliberal, que en esencia no es otra cosa sino la negación del llamado Estado de bienestar del pasado o la contraposición al intervencionismo estatal que regulaba la economía para mitigar los estragos del capitalismo en cada país. ¿Una estrategia así conduciría al socialismo? No, pero sí le jalaría las riendas al capitalismo desbocado, cuyos principales beneficiarios no quieren frenos de ninguna especie. No se plantea un anticapitalismo socialista, aunque sea mi deseo, sino la vuelta al desarrollo nacional soberano, a un Estado fuerte ante el exterior cuya forma sea democrática en interior, y una democracia que trascienda lo electoral para ocuparse también y con énfasis de lo económico, lo social y lo cultural; esto es, exactamente lo contrario de lo que están haciendo los gobiernos de derecha en el mundo y en México en particular.
Sí hay alternativa, incluso dentro del capitalismo, y la que aquí se propone de manera tentativa no podría ser suscrita por el PAN ni por el PRI salinizado de ahora. Si acaso por el PRD y sus aliados. ¿Cómo llamarla? No lo sé, porque quizá izquierda socialdemócrata ya no le diga nada a nadie.

En el laberinto de la inteligencia

José Cueli
La Jornada/28 de agosto de 2009

En fecha reciente se publicó en castellano el también reciente libro del poeta y ensayista alemán Hans Magnus Enzensberger. Lleva por título En el laberinto de la inteligencia, y por subtítulo, Guía para idiotas, el cual resulta ser un ensayo agudo, valiente y justificadamente crítico sobre los tests de inteligencia. En este breve y conciso trabajo, el autor transita por el “espinoso laberinto de la inteligencia” y nos habla de los vanos intentos que se han hecho para medirla, destacando, sin ambages, la idiotez de las llamadas pruebas de inteligencia.
Con sorna, desglosa muchos de los términos que se usan para calificar la inteligencia y, con ironía, nos descubre que son muchos más los que se refieren a la estupidez. A lo largo del texto resume los diversos intentos que se han propuesto para medirla, desde Alfred Binet hasta Hans Jürgen Eysenck.
En su denuncia contra los excesos de la sicometría y la eugenesia nos revela con preguntas varios hechos verdaderamente inauditos y escandalosos: “¿sabía usted que en la Primera Guerra Mundial el ejército estadunidense utilizó los tests de inteligencia para destinar a sus reclutas? ¿Qué Henry Herbert Goddard creyó demostrar con ellos la inferioridad intelectual de los inmigrantes rusos, judíos e italianos que llegaban a Estados Unidos? ¿Qué se puede encontrar en Internet un test de inteligencia para su gato?”
Binet corrió en repetidas ocasiones su test de inteligencia y siempre fue reacio a las interpretaciones categóricas que podían derivarse de la puntuación obtenida. La prueba de inteligencia de Eysenck, profesor de la Universidad de Londres, aún se aplica en nuestros días a millones de personas en todo el mundo con resultados que dejan mucho que desear.
Según Enzensberger, siempre hubo profesionales críticos que no se conformaban con los resultados y se lamentaban de las lagunas metódicas de uno y otro test. En 1981 apareció en escena el brillante biólogo y evolucionista de Harvard Stephen Jay Gould, que en su libro La falsa medida del hombre objetaba, con sólidos fundamentos, las falacias de las pruebas de inteligencia. Este autor concluye que para fenómenos tan complejos como la inteligencia, que por su naturaleza son multidimensionales, las clasificaciones que arrojan un determinado cociente intelectual (CI) están condenadas al fracaso.
Dicho de otra forma: los CI no son más que artefactos estadísticos. Gould no se conformó con hacer objeciones teóricas a los tests de inteligencia sino que se ocupó también de la problemática política y social de los métodos que pretenden medirla. Las críticas de Gould, por supuesto, no han evitado los dislates clínicos que generan los CI.
A finales del siglo XIX, el inglés Francis Galton, que había investigado los árboles genealógicos de sus más eminentes compatriotas, sostuvo que la inteligencia de sus coterráneos más ilustres no era adquirida sino heredada, y que podía transmitirse en forma genética.
Al publicar su libro Hereditary genius (1869), Galton pasó a la historia como el fundador de la eugenesia. Unos años después, este siniestro personaje tuvo la osadía de proponer la reglamentación de los matrimonios y los embarazos, de tal manera que sólo pudieran tener descendencia los portadores de un matrimonio genético intachable y libre de cualquier tara.
A principios del siglo XX, el estadunidense Henry H. Goddard, clasificó a los delincuentes, las prostitutas y los alcohólicos como morones (término acuñado por él mismo), y propuso segregarlos en instituciones. Al clasificar a los inmigrantes rusos, judíos e italianos como morones, influyó en las políticas de inmigración de Estados Unidos en los años 20 del siglo pasado.
Por su parte, Eysenck pretendió demostrar que el CI de los negros estadunidenses era más bajo que el de la población blanca y proclamó que su inferioridad intelectual era innata.
Después de concluir la lectura del libro de Enzensberger uno queda agradecido con el autor por delatar tanta porquería humana disfrazada de cientificismo. Sin embargo, sabemos que la omnipotencia, el narcisismo, las fantasías megalomaniacas, la violencia y la crueldad no desaparecen de nuestro mundo. Siguen campeando a sus anchas el racismo, el genocidio y la discrimación, y seguimos padeciendo los abusos de la tecnología y el poder.
La ciencia avanza, pero sus descubrimientos no siempre son usados para fines benéficos. Algunos científicos siguen pensado como Galton, Eysenck o Goddard, con el agravante de que ahora cuentan con más recursos tecnológicos para llevar a cabo sus delirios megalomaniacos, sin importar el dolor que pueden causar a otros seres humanos.

Las infancias mexicanas

Clara Scherer
Excélsior/28 de agosto de 2009

Impresionantes, tristes, desesperantes, son los informes sobre cómo viven las niñas y los niños en México. Sí, la infancia es un estatuto inventado por cierta clase social, en un periodo histórico determinado, que vive sin culpas y sin remordimientos la infancia de sus hijos, instalándolos en una especie de Disneylandia, edulcorada y cargada de buenos sentimientos, sin importar el costo social que esas ideas ocasionan a otras infancias.
Rodeada de mitos “maravillosos” como Peter Pan o el Retrato de Dorian Grey, haciendo que parezca que hay vidas que transcurren de una sonrisa a una fiesta, de una alegría a una felicidad, sin que tengan por delante ningún tipo de sufrimiento. A pesar de que sabemos bien que toda vida duele, que aun en las mejores condiciones, el dolor es inseparable del día a día de las personas. Pero una cosa es ese dolor por vivir y otra, muy distinta, la crueldad innecesaria. Y en la vida de las niñas y los niños me parece que hay mucho de esta crueldad innecesaria.
Por eso, la realidad de la mayoría de niñas y niños del mundo, y de México en particular, nada tienen que ver con ese deseo de no dejar la infancia. De ese pensarla como el paraíso, de ese aferrarse a los cariños con que se debe rodear esa etapa de la vida.
Para muchas niñas, miles, o quizás millones, la infancia ha significado, si no el peor, sí uno de los momentos más angustiosos de su vida. Cuando el miedo a ser abandonadas cierra el alma a cualquier otro sentimiento, cuando la angustia atrapa los sueños y se vive una pesadilla sin fin, en medio de golpes, gritos, humillación. Cuando quienes tenían la obligación de protegerlas, las usaron para cualquier cosa, para todo, hasta para ser el “juguete” y la “mascota” favorita de cualquier fulandrajo.
Y siempre, según las pocas investigaciones que hacen diferencia entre niñas y niños, ellas llevan la peor parte. Para desgracia de la sociedad, los investigadores todavía no las ven. Siguen escribiendo en genérico: “el niño...”, pero las niñas viven de otra manera, sienten y sufren por otras causas; su desarrollo toma cauces imprevistos por el sólo hecho de haber nacido en cuerpo de mujer.
Los escasos reportes hablan de situaciones que, para cualquier ser humano, son tristes, dolorosas. Las niñas jornaleras, por citar como ejemplo la investigación de Francisco Cos, Las manos que sirven las mesas del mundo, trabajan en los campos agrícolas desde los seis, siete años. Un horror, pues toda su vida transcurre en condiciones miserables. Las familias les exigen mucho más a ellas, por ser mujeres, que a sus hermanos varones.
La situación de toda la familia es desesperante, pero a las niñas les cargan la mano. De su pequeño sueldo, ellas no ven ni un quinto; de sus ratos de ocio, menos. Deben apoyar en los trabajos domésticos, cuidar a los hermanos menores, a los enfermos. Los hermanos varones, por contra, reciben su pago y lo gastan según sus deseos que, aun cuando también es un sueldito, por lo menos se dan pequeños gustos. Tienen ratos de ocio, disfrutan de su poquito tiempo libre. Ellas, entre muchas otras circunstancias son, además, acosadas, hostigadas, por sus familiares o los otros niños.
¿Por qué, a pesar de que la diferencia sexual está ahí, existe, y es innegable la desigualdad en que se ha traducido, la sociedad sigue haciendo invisibles a las niñas? ¿Por qué el Estado sigue sin proteger efectivamente los derechos de la niñez? Son los pendientes que, en épocas de crisis, como la actual, dejan pocas esperanzas. Por eso, hay que alzar la voz.
claschca@prodigy.net.mx

Proporcionalidad legislativa

José Antonio Crespo
Excélsior/28 de agosto de 2009

Tanto el PRD como el PAN rechazan el criterio con el cual el IFE distribuyó las 200 diputaciones proporcionales, dando al PRI 73 de esas curules (frente a 53 del PAN y 32 del PRD). Su inconformidad se funda en el artículo 54 constitucional, que establece un tope de 8% a la sobrerrepresentación de cualquier partido (es decir, el porcentaje de curules por encima del porcentaje de votos). De no existir ese máximo, el PRI recibiría 263 curules (52.6%) entre ambos principios (mayoría relativa y representación proporcional). El diferendo radica en el criterio para aplicar dicha disposición constitucional, que habla de la “votación nacional emitida” como base para hacer dicha distribución (y sobre la cual no podría haber más de 8% de sobrerrepresentación). Dicha “votación nacional emitida”, ¿incluye los votos nulos y los del PSD, que perdió su registro, o debe hacerse el cálculo una vez eliminados tales votos, como lo ha hecho el IFE? La Constitución no lo aclara, pero sí el artículo 12 del Cofipe, que distingue entre los conceptos de “votación total emitida” y “votación nacional emitida”. La primera se refiere a todos los votos emitidos, incluidos los nulos y por candidatos no registrados, y a partir de esa suma se hace el cálculo del 2% que exige la ley para preservar el registro de los partidos. Y la “votación nacional emitida”, a la que hace referencia el artículo 54 constitucional, es definida como lo que arroja la resta de la votación total menos los votos nulos, por candidatos no registrados y por partidos que no alcanzaron el registro. Sobre esa base se calcula el reparto de plurinominales y se define el 8% máximo de sobrerrepresentación. En el primer caso, la votación del PRI es de 37% y, en el segundo, de 39.5 por ciento. Si se tomara como criterio la primera cifra, al PRI le corresponderían 224 curules y, con la segunda, las 237 que le ha reconocido el IFE. Trece curules de diferencia.
El caso es que el PAN ha impugnado ante el TEPJF el criterio aplicado por el IFE para distribuir las curules de representación proporcional, pues “ante la oscuridad y la insuficiencia de la letra constitucional resulta necesario acudir a precedentes y criterios expedidos por órganos jurisdiccionales que permitan desentrañar los principios y valores protegidos por el orden constitucional”. Es probable que dicho recurso no prospere, pues también el Tribunal tiene precedentes sobre el criterio que debe ser aplicado para el reparto de plurinominales. En una de sus tesis relevantes decidió que, para calcular la distribución de tales curules deben restarse los votos de partidos que no alcanzaron registro, “ya que esto permite mayor aproximación a la proporción directa de su votación con el número de escaños que le pudieran corresponder”. De lo contrario “se alteraría sustancialmente el sistema de representación porque generaría situaciones en las que no se daría la proporcionalidad directa”. Agrega que debe evitarse, en lo posible, “que se repartan escaños sin respaldo en votos” (SUP-JRC-194/98).
Durante el debate sobre qué hacer con el voto, el IFE había señalado que los votos nulos no contaban para la distribución de representación proporcional (y escatimó, e incluso algunos consejeros negaron, que esos votos sí se consideraban para la determinación del porcentaje que exige la ley para preservar el registro). Lo curioso es que en ese momento ni el PAN ni el PRD levantaron la mano para señalar lo que ahora reclaman: que debieran tomarse en cuenta todos los votos emitidos para hacer dicha distribución. No lo hicieron probablemente porque no sabían cómo quedarían los resultados, pero sobre todo porque no querían dar elementos que alentaran el voto nulo. En efecto, la mayoría de quienes señalaron que anularían su voto (entre 20 y 25% según casi todas las encuestas) decidió no acudir a las urnas. Si bien algunos señalábamos que políticamente era preferible expresar la protesta en la boleta, pues en la medida en que muchos lo hicieran se podría generar mayor presión sobre los partidos (mucho mayor que la que provoca la abstención), muchos de esos anulistas potenciales no vieron la diferencia entre abstenerse y anular el voto, pues probablemente jurídicamente les pareció esencialmente lo mismo (aunque no lo era). A los partidos y al IFE les convenía difundir la idea de que, efectivamente, no había ningún efecto jurídico en la anulación del voto. Ahora salen el PAN y el PRD a exigir que sí lo tenga en la distribución de diputados de representación proporcional. Claro, dirán, hay tiempos para cada cosa.
En todo caso, lo que debería debatirse es la conveniencia de la cláusula que permite una sobrerrepresentación de hasta ocho por ciento. Se trata de un resabio de aquella “cláusula de gobernabilidad” de 1987, que se justificaba justo a partir de que el partido en el poder debería tener mayoría absoluta en las cámaras legislativas (lo cual es característica de los sistemas parlamentarios, mas no de los presidencialistas). El tope de 8% se instauró en 1996 como un paliativo inútil y contraproducente, pues no sólo ya no garantizaba la mayoría absoluta al partido gobernante, sino que permite una sobrerrepresentación significativa de un partido opositor (como el PRI en 2003 y ahora). Lo cual nos pone en una situación de gobernabilidad incluso más frágil que el gobierno dividido (donde el partido gobernante es al menos la primera minoría). Sin esa cláusula de sobrerrepresentación, el PRI hubiera obtenido sólo 197 diputados por ambos principios (en lugar de 237), el PAN 149 (en vez de 143) y el PRD 65 (en lugar de 71). Una distribución más apegada a la voluntad ciudadana. Los partidos debieran mejor discutir la conveniencia de eliminar la sobrerrepresentación, lo cual, si bien no garantizaría gobiernos unificados (para eso no hay como un régimen parlamentario), al menos daría mayor equidad y equilibrio a la representación ciudadana.
Muchos anulistas potenciales no vieron la diferencia entre abstenerse y anular el voto, pues jurídicamente les pareció en esencia lo mismo (aunque no lo era).