jueves, 2 de abril de 2009

La nueva guerra sucia de Acción Nacional

Humberto Musacchio
Excélsior/2 de abril de 2009

La bronca empezó en Acapulco, durante la convención de banqueros, donde Germán Martínez, aparente líder del PAN, la emprendió contra la lideresa de los priistas, Beatriz Paredes, a quien tramposamente emplazó a decir ahí mismo si estaban con el narco o con Felipe Calderón, como si alguna de las opciones resultara la buena.
En los días siguientes, las páginas de los periódicos se salpicaron aquí y allá de frases broncas de los albiazules, quienes, como bravucones de cantina que quieren liarse a golpes hasta con los amigos, siguieron picándole la cresta a los del PRI.
Por supuesto, desde hace varias semanas los panistas desarrollan una campaña en bardas y anuncios de azotea de los llamados espectaculares en la que sin rubor alguno se atribuyen las obras que el gobierno federal realiza con el dinero de los contribuyentes. Nada del otro mundo, pero que muestra el poco respeto de la derecha por la inteligencia de los ciudadanos.
Del mismo tenor son algunos anuncios que se trasmiten por radio y televisión, lo que merecería por lo menos un apercibimiento del IFE si este organismo fuera otra cosa y no el cascarón vacío que es hoy, el mismo que le hizo el trabajo de albañal a los panistas en 2006 y ahora funciona con otras caras y las mismas cartas.
Pero el asunto llegó a lo punible el lunes 30 de marzo, cuando apareció en los diarios un anuncio del PAN que mostraba un juego de palabras cruzadas arriba de las cuales se indicaba al lector: “Busca 13 características del gobierno del PRI en esta sopa de letras”. En el recuadro era fácil localizar horizontal o verticalmente, en forma cruzada o invertida, palabras como “impunidad”, “complicidad”, “transa”, “corrupción”, “narco”, “pobreza”, “deuda”, “robo” y “atraso”, “represión”, “crimen”, “abuso” y “censura”. Al calce, arriba del emblema del PAN, la leyenda: “Amenazan con regresar. ¿Los vas a dejar?”
Si el panismo tuviera colmillo se hubiera mordido la lengua, pues resulta siniestramente ridículo acusar a los priistas de impunidad o complicidad hoy, cuando bajo un gobierno panista, jueces de consigna acaban de declarar a Luis Echeverría inocente de la matanza del 2 de octubre de 1968.
Los azules no tienen cara para acusar a nadie de transa y corrupción si los hermanitos Bribiesca andan sueltos disfrutando de la multimillonaria fortuna que hicieron al amparo del poder, mediante el tráfico de influencias y muy probablemente otros mecanismos que implican, esos sí, “transa” y “corrupción”. Y qué decir de términos como “atraso” y “pobreza” cuando tenemos un gobierno tan notoriamente incapaz de hacerle frente al desempleo masivo —en tres meses más de medio millón de despedidos que estaban bajo el régimen del IMSS—, que anuncia tres veces grandes planes de empleo que no se ve cuándo empiecen a concretarse, que alegremente promueve la inopia de grandes sectores y el regreso de las condiciones socioeconómicas que privaban en el siglo XIX.
¿Y la deuda? Habría que ver cuánto ha crecido en los últimos dos años y averiguar si el endeudamiento no ha sido mayor gracias a las divisas negras del narcotráfico, al que se condena mientras brotan como hongos negocios que en todas partes son típicos lavaderos de dinero.
De represión y censura mejor ni hablar. En México, nunca como hoy el periodismo ha sido una profesión de tan alto riesgo, ya no sólo por la amenaza del crimen organizado, sino por la complicidad de algunos jueces que dan entrada a demandas contra periodistas que ejercen su oficio con apego a la ley. Por si algo faltara, Manu Chao repite que en Atenco hubo una represión salvaje y algún funcionariete federal lo amenaza con echarlo del país, lo que obligó a suspender el concierto que tenía anunciado.
Por lo pronto, las encuestas de intención de voto sitúan al PAN muy lejos del PRI, que volverá a tener mayoría relativa en San Lázaro y probablemente mayoría de 50% más uno. Están desesperados, porque se verán obligados a ceder más espacios a los tricolores y, de seguir cuesta abajo en su rodada, nadie se extrañe si Calderón integra un gobierno de coalición y los muchachos de Beatriz Paredes regresan al poder antes de tiempo.
Lo cierto es que en la panadería están muy preocupados. Saben que de algún modo se arreglarán con el PRI, pero sus temores están en otro lado y el miedo lleva a las tendencias golpistas a mostrar las garras. Al respecto, cabe citar aquí las palabras —que me hizo llegar el crítico de arte Alberto Híjar— de un tal Edgar Döring, quien en una reunión juvenil de la Organización Demócrata Cristiana de América llamó a “librarse de los estorbos sociales que impiden o dificultan el desarrollo, razas inferiores como los negroides y los indígenas, seres pervertidos como los afeminados y los drogadictos, errores de la naturaleza como los discapacitados y gente con síndrome de Down, pero sobre todo la escoria comunista de López Obrador, que por suerte ya no tiene cabida ni en el PRD. Aún así seamos cautelosos, la crisis nacional les hará fortificar sus filas. Debemos aplastarlos antes de que vuelvan a levantarse”.
hum_mus@hotmail.com

miércoles, 1 de abril de 2009

UNAM: Burocracia en carne propia

Sara Sefchovich
1
Poco después de que terminó la huelga de 1999 en la UNAM, el investigador Cinna Lomnitz hizo declaraciones en las cuales aseguró que la Universidad Nacional estaba muerta, que era un cadáver que no podría levantarse más.1

Sin embargo, hoy vemos que la UNAM no solamente está viva sino activa, cumpliendo con sus funciones sustantivas y recibiendo reconocimiento internacional. Esto se logró gracias al esfuerzo y a la inteligencia de muchos universitarios que, cada uno desde su trinchera, hicieron todo lo que pudieron para recuperar el tiempo perdido en docencia, investigación y difusión de la cultura y, sobre todo, para tratar de restaurar el fracturado tejido social que quedó después de ese largo y difícil periodo.

Pero haber llegado hasta acá no significa garantía, porque aún hay muchos problemas. Esto tiene que ser así dado que se trata de una institución enorme y compleja.

Algunos de esos problemas vienen de fuera, otros de dentro. Aquéllos tienen que ver principalmente con la asignación de recursos2 y con los grupos de poder a quienes la mera existencia de la universidad pública les produce escozor, en particular la UNAM por su historia y trayectoria. Éstos, por su parte, tienen que ver con las formas de funcionar de nuestra casa de estudios, las cuales se han ido produciendo y cristalizando durante años, algunas para bien y otras al contrario.

Un código no escrito ha hecho que quienes quieren manifestar su cariño con la institución y pretenden defenderla, hablan de lo primero y prefieren no meterse con lo segundo. Pero en mi opinión, ya no podemos evadir el debate sobre los problemas internos, si queremos que nuestra universidad se mantenga, como afirmó recientemente Bolívar Zapata, como “un espacio laico, de libertad, cuestionamiento y disentimiento”.3

Escribo este texto porque estoy convencida que lo mejor que podemos hacer por la UNAM es debatir, como dice el mismo científico, “de manera crítica, plural, intensa y comprometida”.4

Para leer el texto completo, da clik aquí.

La escuela que quiere Obama

David Alandete
EL PAÍS.com/30 de marzo de 2009

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha presentado recientemente una serie de propuestas para reformar totalmente el sistema educativo, algunas de ellas muy polémicas, como la de vincular el sueldo de los profesores a los resultados académicos de sus alumnos. Por ahora, el presidente se ha encontrado con la resistencia de los sindicatos y con el problema de que la constitución estadounidense atribuye las competencias en materia de educación a los Estados, por lo que el modelo está completamente descentralizado. Con pocos recursos y muchas ideas, el presidente ha pedido una alianza entre políticos, maestros, padres y alumnos para superar las divergencias y mejorar el maltrecho cuadro de la educación en Estados Unidos.

Así, Obama hace campaña a favor de sus ideas en discursos y actos públicos, y va a condicionar la concesión de al menos una parte de los fondos federales para educación (cerca de 50.400 millones de euros anuales) a que los Estados y los distritos escolares trabajen juntos para mejorar la calidad educativa. "Debe haber un plan de reforma asociado a los fondos", dijo Obama recientemente en Los Ángeles. Dirigiéndose a los profesores, añadió: "No pidáis más dinero, grupos de alumnos más pequeños, sin estar dispuestos a considerar una nueva forma de evaluar mejor el sistema".
La propuesta es regular los aumentos de sueldo en función de los resultados de los alumnos en unas pruebas estandarizadas que cada Estado efectúa anualmente entre tercer y octavo grado, hasta los 13 o 14 años. El presidente fue tajante: "Si a un profesor se le da una, dos o tres oportunidades pero no mejora, no hay excusas para que siga enseñando". En principio, el Departamento de Educación destinará fondos para que 150 distritos escolares -de los más de 13.000 que existen- ofrezcan complementos salariales a sus profesores en función de esos resultados de los alumnos.
Rechazo sindical
Al abrir esta posibilidad, Obama sorprendió a la que fue una de las grandes bases sobre las que erigió su victoria electoral: los sindicatos. Éstos alabaron la voluntad de reforma del presidente, pero no los medios con los que quiere acometerla. "El del pago por méritos individuales, tal y como se ha planteado hasta ahora, es un sistema fallido", explica A. J. Duffy, portavoz del sindicato de profesores de Los Ángeles UTLA. "Es una idea de mercado. Ofrece bonos a aquellos empleados que obtienen más ingresos. Pero los maestros son personas que trabajan con un derecho humano como el de la educación".
"Los maestros que eduquen a niños de entornos pobres, que sufren penurias económicas, se enfrentan a un desafío mucho mayor. Los resultados de un examen no pueden ser el único baremo. A veces se dice que un profesor educa mejor cuando tiene buenos estudiantes o cuando enseña a niños que tienen sus necesidades básicas (nutricionales, sanitarias, familiares...) satisfechas. Y suele ser cierto. En principio, este tipo de iniciativa es una buena idea. Pero debe aplicarse examinando todos los factores implicados", explica el profesor de la American University Charles Tesconi.
Obama también ha emprendido una campaña para establecer estándares nacionales que permitan homogeneizar la educación en el país, algo que contempla como un requisito previo para mejorar la calidad educativa en las aulas. La polémica ley No Child Left Behind, impulsada por el anterior presidente, George Bush, en 2001, estableció una serie de exámenes en los que se decidiría cuántos fondos federales merecía una escuela, en función de los resultados de sus alumnos. Un resultado no esperado de esta medida es que muchas escuelas públicas de zonas deprimidas, o aquellas que educan a niños con necesidades especiales, han quedado sumidas en la bancarrota. Pero los Estados son los que tienen la última palabra a la hora de administrar estos exámenes, y muchos de ellos, con sistemas educativos tradicionalmente deficientes, se han puesto unas pruebas más fáciles.

Preguntas sobre Bolonia

Fernando Savater
EL PAÍS.com/30 de marzo de 2009

1. Las autoridades del Ministerio y de muchas universidades españolas tienen gran empeño en defender -aunque más con eslóganes publicitarios que con argumentos- las bondades de los objetivos del plan Bolonia. Naturalmente, nadie puede estar en contra de promover la compatibilidad de las titulaciones y la movilidad de los estudiantes, de facilitar a estos últimos su inserción en el mercado laboral europeo o de transformar nuestras universidades y volverlas más atractivas para captar estudiantes de otras partes del mundo. ¿Pero es eso lo que previsiblemente se va a producir una vez culminado el proceso de Bolonia? ¿No se les ha ocurrido pensar a nuestras autoridades que una cosa son los efectos deseados y declarados de una determinada política y otra sus efectos reales?
2. El hecho de que algunas carreras universitarias, y no precisamente marginales -como Medicina, Arquitectura y diversas ingenierías "clásicas"-, hayan quedado fuera del proceso y se las haya privado, en consecuencia, de lo que se anuncia como grandes bienes para las otras, da qué pensar. ¿Acaso los anteriores objetivos no son de aplicación a los futuros médicos, arquitectos e ingenieros? ¿Será quizás que alguien ha considerado -lo que no dejaría de ser un alivio- que hay ciertos riesgos que no conviene correr? ¿O será simplemente que hay algunos gremios que siguen contando con una considerable capacidad de presión?
3. Resulta bastante curioso que la homogeneidad que pretende lograrse en el ámbito europeo vaya a hacerse a base de exacerbar la heterogeneidad entre los diversos planes de estudio (para las mismas titulaciones) de las diversas universidades españolas. ¿Son conscientes, las autoridades ministeriales y los rectores, de cómo se están elaborando los planes de estudio en la mayoría (por no decir en la totalidad) de las universidades públicas españolas? ¿Era eso lo que se pretendía cuando se decidió dar libertad total a las universidades a la hora de configurar titulaciones y de diseñar planes de estudio?
4. Fuentes enteramente fidedignas aseguran que no; que lo único que pretendió el ministerio con esa (irresponsable) decisión fue evitarse problemas. ¿Pero no resulta extraño que políticos de ideología socialista no fueran conscientes de los riesgos de semejante desregulación? Y, en todo caso, a la vista de lo que ha pasado con las políticas de desregulación en el ámbito económico y financiero, ¿no sería conveniente aplicarse el cuento en relación con las universidades? ¿Es tan disparatado pensar que la codicia con que ha obrado tanta gente en el mundo de las finanzas tiene un pendant bastante exacto en el deseo de no perder o de aumentar su poder por parte de los numerosos mandarines universitarios?
5. La aplicación que se está llevando a cabo de la Declaración de Bolonia en muchos países europeos se aleja en aspectos importantes de lo que está ocurriendo en España. Por ejemplo, tanto Francia como Italia, Alemania o Reino Unido -o sea, los países cuyas tradiciones jurídicas solemos tener como referencia- han renunciado a estar en el sistema de Bolonia por lo que se refiere a la carrera de Derecho. ¿Habrá que advertir quizás a estos países del gran error que están cometiendo? ¿O será que se han dado cuenta del hecho elemental de que los estudios de Derecho tienen un carácter marcadamente nacional, de manera que tiene escaso sentido hablar aquí de homologación de estudios? ¿Y no ocurrirá algo parecido en relación con otras titulaciones pertenecientes al campo de las ciencias sociales o de las humanidades?
6. Es casi imposible no pensar que lo que la reforma de Bolonia va a producir en un futuro inmediato, con la sustitución de las licenciaturas por grados, es justamente una degradación de los estudios y de las titulaciones; o sea, los graduados de mañana sabrán menos que los licenciados de hoy y tendrán un título que les abrirá menos oportunidades laborales. ¿O alguien cree que por arte de birlibirloque, aun contando con el concurso de pedagogos y psicólogos, lo que antes se aprendía en cinco años va a poder ahora asimilarse en cuatro? Quedan, claro, los estudios de posgrado, pero ¿cuántas universidades estarán en condiciones de ofrecer títulos de master "competitivos en el mercado laboral"? ¿De verdad se cree que va a ser tan fácil, desde el punto de vista económico, acceder a ellos como hoy lo es acceder a una universidad pública? ¿Han pensado los rectores de muchas, de la mayoría, de las universidades públicas las consecuencias que va a tener la conversión de sus instituciones en colleges (como se sabe, en Estados Unidos, los colleges son centros de educación que, aun siendo universitarios, están a mitad de camino entre nuestras universidades y nuestros institutos de enseñanza media)? ¿Es eso lo que quieren?
7. El gran avance en los métodos de enseñanza que, se supone, significa Bolonia no es otra cosa que una imitación del modelo estadounidense. No cabe duda de que algunas de las universidades de ese país constituyen centros de excelencia en cuanto a la investigación y a la docencia y que, por lo tanto, tiene pleno sentido tomarlas como modelo. Lo que ocurre es que cualquiera que conozca mínimamente esas universidades sabe que la excelencia se debe a los medios de financiación con que cuentan y a otros factores "subjetivos" como la calidad de los estudiantes, la dedicación de los profesores y la "cultura institucional" (que haría imposible, por ejemplo, que pudieran aprobarse titulaciones y planes de estudio como los que se están elaborando en nuestras universidades). ¿Cree el ministerio que todo ello se va a conseguir a golpe de Boletín Oficial del Estado y como simple efecto de "la sana competencia entre universidades"? ¿Ignora, por ejemplo, cómo se están confeccionando -con qué "seriedad"- los apartados "metodológicos" de los planes de estudio?
8. La Declaración de Bolonia fue un mero compromiso que no vincula jurídicamente a los Estados y que se está aplicando de manera muy desigual en los diversos países europeos. A la vista de que es cuando menos plausible que la rápida culminación del proceso en nuestro país puede ocasionar daños graves e irreparables, ¿no sería razonable establecer una moratoria, con independencia de que quienes la están pidiendo desde hace algunos meses sean o no estudiantes "antisistema"?
Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense.

El arbolito de Darwin

Martín Bonfil Olivera
Milenio/1 de abril de 2009

En 1837, regresando de su viaje de cinco años en el velero Beagle, e iniciando las dos décadas que emplearía en pensar sobre la “transmutación de las especies”, Charles Darwin escribió en su cuaderno de notas “Creo que”, y luego dibujó un pequeño esquema ramificado: el primer árbol evolutivo.
En 1859 publicó El origen de las especies, y la única ilustración que incluyó es un árbol más elaborado.
Desde entonces, esa es la metáfora dominante de la evolución: un proceso ramificado en que las nuevas especies surgen a partir de especies preexistentes.
Pero atacar a Darwin es un pasatiempo que pocos pueden resistir, desde fanáticos que intentan prohibirlo hasta biólogos inquietos que pretenden saltar a la fama demostrando que alguna de sus ideas es errónea.
Y claro, hay muchos aspectos en que Darwin se equivocó (su teoría de la herencia, por ejemplo, estaba completamente extraviada). Con el tiempo, la teoría darwiniana de la evolución por selección natural se ha corregido, completado y refinado. Aun así, sigue siendo la columna vertebral del pensamiento evolutivo moderno.
Recientemente la revista New Scientist publicó un artículo que causó revuelo, pues afirmaba que el descubrimientos de la “transferencia lateral de genes” (no de padres a hijos, sino como la que ocurre cuando dos bacterias intercambian genes de resistencia a antibióticos, o cuando un virus nos inyecta genes de otra especie, como ha ocurrido muchas veces en la evolución humana) dan al traste con la imagen de la evolución como un árbol.
Pero evolución de genes no es lo mismo que evolución de especies. Efectivamente, la cosa no es tan sencilla como la pintó Darwin, y en ciertos aspectos se parece más a una red confusa que a un pulcro árbol.
Hay ramas que se conectan extrañamente unas con otras (como cuando ciertas bacterias entraron a células antiguas para convertirse en mitocondrias y cloroplastos).
Quizá el árbol tenga más de una raíz (hay evidencia de varios “orígenes de la vida” que luego se conectaron).
Tal vez la metáfora del árbol cambie, o se sustituya por una red. Pero de ahí a proclamar “el fin de Darwin” o la gran revolución de la biología hay mucho trecho.
lacienciaporgusto.blogspot.com
mbonfil@servidor.unam.mx

La transa

Carlos Ornelas
Excélsior/1 de abril de 2009

En la conferencia anual de la Sociedad de Educación Comparada e Internacional, celebrada la semana anterior en Charleston, Carolina del Sur, Romualdo López Zárate, en nombre del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, mostró el enojo de ese consejo por la firma de la Alianza por la Calidad de la Educación. Afirmó que la ACE constituye la abdicación del gobierno federal a conducir la educación básica. Abdicar es un verbo de connotaciones fuertes, y me parece correcto. Pero si con la ACE ya hubo abdicación, ¿cómo calificar los hechos de la semana pasada? El gobierno de Felipe Calderón va más allá de entregar la educación a los dirigentes del SNTE.
El 26 de marzo, la Secretaría de Gobernación anunció que el gobierno otorgaba un incremento de salario global de 6.8% a los maestros, además de 12% a la mayoría de los docentes de la Zona Económica 2 (por lo que en la jerga del sector educativo se conoce como rezonificación). Además, este año se abrirán cerca de 30 mil plazas nuevas (contra ocho mil y pico del año pasado), cuando en 2007 hubo un desvío de mil 690 millones de pesos para comisionados sindicales (ver el reportaje de Lilian Hernández, Excélsior, 30 de marzo de 2009). Un incremento generoso en todo sentido. Es difícil concebir que se requiera esa cantidad de plazas nuevas cuando hay casi 120 mil maestros comisionados.
Eso es grave, lo mismo, que el anuncio se haya hecho en Gobernación y no en la SEP. Acaso el Presidente prepara el terreno para conceder a su aliada, Elba Esther Gordillo, la cabeza de la secretaria de Educación Pública. Eso ya no sólo es abdicación, sino una transa en la que pierden el Estado y la sociedad; los únicos que ganan son los miembros de la camarilla que se apoderó del SNTE y de la Subsecretaría de Educación Básica. Para nadie es un secreto que la señora Gordillo quiere a Josefina Vázquez Mota fuera de la SEP; la secretaria es el freno único a la ambición sin medida de la dirigente sindical.
Parece que la estrategia que elaboraron los dirigentes sindicales les está funcionando, gracias a la munificencia del Presidente. Ellos querían colocar a la secretaria como el jamón del sándwich y, a juzgar por los símbolos que se manejan en estos días, lo están logrando. Elba Esther Gordillo acuerda con el Presidente y su yerno presiona desde adentro de la SEP. Este año, el SNTE dirigió su pliego de peticiones a Calderón, no a la jefa de esa secretaría, como era la tradición, y la respuesta la da el titular de Gobernación (además, dos meses antes de la fecha habitual). Eso acrecienta los rumores de que el Presidente prepara la salida de Vázquez Mota de la SEP. ¡Y vaya que son intensos esos bisbiseos!
Una de esas murmuraciones señala que Vázquez Mota se cansó de batallar con el SNTE y de los insultos que le prescriben sus dirigentes. Por eso quiere ir a la Cámara de Diputados y ser la coordinadora de la bancada. No se puede descartar esa conjetura, pero no me la creo. Ella ha puesto energía inusitada para colocar la “agenda educativa” (como le llama a su proyecto) en los medios y en la prensa, se tomó en serio las apuestas de la ACE, tendió puentes con gobernadores y el sector privado, en fin, muestra una firme vocación de poder. La SEP le sienta bien, según parece, a pesar de las majaderías que le dirigen sus adversarios.
Me parece más creíble la hipótesis alterna. El presidente Calderón quiere mantener a cualquier precio su pacto político con la dirigente sindical. Tal vez sacrificar a JVM no le parezca mal, ella no es de su círculo cercano, tiene carrera propia y, para el malestar presidencial, es de las pocas figuras del PAN que aparece en las encuestas, sólo después de Santiago Creel, otro desapegado del Presidente.
Tal vez JVM no era la mejor opción para la SEP (quizá nadie del PAN); sus antecedentes y ambiciones apuntaban para Gobernación. Pero el Presidente la puso allí y no previó la presión de Gordillo. Hoy enfrenta el dilema. Si confirma a Vázquez Mota, su arreglo electoral con el Panal se puede venir abajo, con todo y las canonjías que le concede al SNTE. Y, si la inmola, sabremos que le entrega la educación a la señora Gordillo, aunque después él quiera lavarse la cara diciendo que Vázquez Mota renunció.
¡Qué mal anda este país! Muchos interpretamos que la candidez de Vicente Fox hizo crecer a Gordillo y pensamos que un político profesional como Calderón no se dejaría engañar, que le pondría límites a ese poder. Pero nos equivocamos. No le opone barreras al SNTE, le ofrece incentivos (a costa del erario, como en los tiempos del PRI), con la esperanza de que le salve las elecciones. Si el Presidente despide a Vázquez Mota para satisfacer afanes mezquinos nada salvará a la educación de su debacle. Si lo hace, no será por ignorancia y, aunque coloque allí al mejor de sus amigos, la medida creará efectos perversos.
Retazos
Se equivoca el Presidente al confiar en Gordillo. Su camarilla transó a Fox, antes a Zedillo y a Salinas. También a él lo transará.
Carlos.Ornelas10@gmail.com

Buen chiste


Helguera
La Jornada/1 de abril de 2009

Según las pruebas, Díaz Ordaz planeó solo la matanza de 1968, arguyen jueces

Alfredo Méndez
La Jornada/1 de abril de 2009

Los dos tribunales federales que en días recientes otorgaron la libertad con las reservas de ley al ex presidente Luis Echeverría Álvarez, coincidieron en que las pruebas aportadas por la Procuraduría General de la República (PGR) perfilan a un solo presunto responsable del genocidio ocurrido el 2 de octubre de 1968: Gustavo Díaz Ordaz, antecesor de Echeverría en la Presidencia de la República.
En las resoluciones del quinto tribunal colegiado y del segundo tribunal unitario, que por primera vez se hacen públicas y a las que tuvo acceso La Jornada, se concluye que “el entonces presidente (Díaz Ordaz) preparaba una respuesta contundente para frenar el movimiento estudiantil de esa época, que ya había originado un número considerable de enfrentamientos con las fuerzas policiacas, pues así lo anunció el entonces mandatario (en su cuarto Informe de gobierno)”.
Utilizando la misma redacción los fallos agregan: “se aprecia que el temor del gobierno federal de aquel entonces era que se estropeara la celebración de los Juegos Olímpicos, que se inauguraron el 12 de octubre de 1968, lo cual sin duda revela que el entonces titular del Ejecutivo federal preparaba una respuesta contundente para poner fin al movimiento estudiantil”.
Según los impartidores de justicia, la PGR no pudo demostrar que Echeverría Álvarez, entonces secretario de Gobernación, fuera presunto responsable de los hechos de 1968 o tan siquiera cómplice de su entonces jefe, el presidente de la República en turno, pues si bien había en su contra al menos 10 denuncias de víctimas del acto genocida, “sólo se trató de apreciaciones personales y subjetivas de los dicentes, pero no se presentó una sola documental que demostrara que Gustavo Díaz Ordaz le hubiera dado instrucciones al indiciado (Luis Echeverría) para exterminar el movimiento estudiantil”.
Lo que sí está comprobado, señalan las dos resoluciones, es que con las pruebas aportadas por la autoridad ministerial, entre ellas el video denominado Operación Galeana, “se concluye que había la intención del presidente de la República de exterminar al grupo estudiantil. Lo anterior se robustece en una parte del Informe de gobierno pronunciado por Díaz Ordaz, en la que expresa: ‘asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política, histórica, por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado’ (1968)”.
Asimismo, agregaron los magistrados: “El presidente afirmó con posterioridad, en una conferencia de prensa, lo siguiente: ‘de lo que estoy más orgulloso de esos seis años es de 1968, porque me permitió servir y salvar al país, les guste o no les guste, con algo más que horas de trabajo burocrático, poniéndolo todo: vida, integridad física, horas, peligro, la vida de mi familia, mi honor, el paso de mi nombre a la historia, todo se puso en la balanza. Afortunadamente salimos adelante y si no ha sido por eso, usted no tendría la oportunidad, muchachito, usted no estaría aquí preguntando’”.
Ambos tribunales de circuito, el primero integrado por tres magistrados y el segundo por un juez unitario, narran con detalle, en sendas resoluciones de más de 4 mil fojas, lo sucedido el 2 de octubre de 1968.
Según los cuatro juzgadores federales está acreditado en autos judiciales que el Ejército Mexicano fue “confundido” por las autoridades gubernamentales de aquella época, con la “clara intención” de que el 2 de octubre de ese año “se iniciara una balacera, un fuego cruzado con elementos del llamado Batallón Olimpia (…) Esto fue para exterminar al grupo nacional estudiantil”.
Los tribunales también rechazaron la versión oficial que en su momento dio el gobierno mexicano respecto de que tras la balacera ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas, hace 41 años, fallecieron únicamente 38 personas.
Al respecto, el quinto tribunal colegiado indica: “se acreditó que efectivamente se causó la muerte de por lo menos 38 personas reconocidas por el gobierno, pero en realidad fueron un grupo considerable de ellas, entre las que se encontraban estudiantes, maestros, simpatizantes del movimiento estudiantil y vecinos del lugar”.
Mientras, el segundo tribunal unitario concluyó: “el sujeto activo del delito de genocidio, mediante el uso de armas de fuego, privó de la vida a miembros y simpatizantes del grupo nacional denominado movimiento estudiantil del 68, dirigido en ese momento por el Consejo Nacional de Huelga; víctimas que en cantidad se estiman de 150 a 300 personas”.
En otro orden, ayer, en entrevista con este diario, el ex dirigente estudiantil y uno de los denunciantes de estos hechos, Raúl Álvarez Garín, sostuvo: “no van a poder con nosotros estos poderosos que se coludieron para dar la libertad a Echeverría”.
Sorprendido por las recientes resoluciones judiciales que regresaron la libertad al ex presidente, añadió: “de una vez le digo a todos que no nos vamos a dejar. Si no quisieron vernos ni oir nuestros reclamos de justicia, ahora van a olernos. Vamos a ir a tirar basura a la entrada de la Suprema Corte, de los tribunales, de Gobernación, de la PGR y de la casa de Echeverría”.
A partir de ahora, destacó, les cambiamos el tono cordial y de respeto a las instituciones por el de la protesta social, porque “de ninguna manera vamos a dejar que archiven este juicio (contra el ex presidente). Echeverría no está absuelto, no está libre de responsabilidad, todavía la Procuraduría General de la República puede y debe actuar en su contra”.

Adiós a la privacidad

Arnoldo Kraus
La Jornada/1 de abril de 2009

En 1938, cuando se transmitió por radio la adaptación que hizo Orson Welles de la novela La guerra de los mundos, de H. G. Wells, casi inmediatamente, incluso antes de acabar la serie, familias enteras en Nueva York y en Nueva Jersey abandonaron despavoridas sus hogares, cubriéndose el rostro y la cabeza con lo que tenían a la mano. Muchas personas fueron presas de tal pánico que incluso olvidaron cerrar sus hogares. Las estaciones de camiones y de trenes se saturaron y fueron insuficientes. Se ignora cuántas personas fueron arrolladas por la masa pero se dice que fueron “cientos”.
El pánico se debía a que los marcianos no tenían un aspecto muy amigable. Orson Welles afirmó que poseían tentáculos y que eran criaturas grandes, mayores que osos, y que brillaban como el cuero húmedo. “Los ojos son negros, la boca tiene forma de V y les cuelga una saliva repugnante”, aseguró.
Orson Welles fue uno de los grandes actores de todos los tiempos. Sus lecturas eran magistrales. Los escuchas se sentían atrapados por su magia. Lograba que la vieja fórmula que asegura que la ficción no respeta la realidad adquiriese cartilla de veracidad. Para muchos radioescuchas la amenaza de los marcianos y la vigilancia a la que los sometían los seres extraterrestres fue suficiente para lanzarse a la calle y así escapar del acecho y de la vigilancia.
La vigilancia como parte de la ficción es bienvenida. Los lectores son los responsables de la lectura y de las acciones que surjan de ella. La vigilancia, como realidad de la vida, es detestable. La intromisión en la vida de las personas en intolerable. La pérdida de la privacidad es una de las características más desagradables de nuestros tiempos. Escribí acerca de la ficción y del terror generado por la lectura de Welles como pretexto para cavilar en las razones por las cuáles el escritor y profesor Luis Leante se rebeló contra la videovigilancia, y como excusa para cavilar sobre el cerco público que atenaza la privacidad de las personas.
Leo en El País (6/3/09): “Harto de sentirse grabado sin su conocimiento, el profesor Luis Leante estalló y arrancó de cuajo las tres cámaras de vigilancia instaladas en el instituto El Pla de Alicante donde imparte clases de latín. El arrebato le acarreó al ganador del premio de novela Alfaguara una noche en los calabozos de la comisaría”. La noticia explica que las cámaras se instalaron para evitar hurtos y actos de vandalismo.
Las cámaras, por supuesto, cumplieron su cometido: grabaron al profesor mientras arrancaba las cámaras, no cuando enseñaba latín. Me imagino que Leante no habría actuado de esa forma si el propósito hubiese sido filmar la clase para luego distribuirla y estudiarla. Me imagino también que su ira habría sido menor si acaso existiese “una ética de la videovigilancia”.
La vigilancia se ha convertido en sello de nuestros tiempos. Hay cámaras por doquier, la mayoría escondidas. Algunas de las razones que motivan su instalación se entienden, aunque no del todo. En los bancos, por ejemplo, las cámaras protegen a los banqueros y un poco a los usuarios; no protegen del todo a los cuentahabientes, porque a los banqueros, que roban bastante y sin cesar, las cámaras sólo los filman cuando ellos lo disponen. Otro ejemplo: en las oficinas de policía, seguramente en la mayor parte del mundo, la videovigilancia es selectiva: no se muestran las atrocidades que comete la policía, sólo las declaraciones y los actos de los reos.
Los teléfonos viejitos y los celulares, las huellas digitales en las aduanas, las credenciales cuando se entra en edificios habitados por ricos o de gobierno, el alto riguroso y la presentación de identificaciones ad hoc cuando se transita por calles cerradas, así como los lindos guardaespaldas que registran hasta el último suspiro de los posibles enemigos son también elementos utilizados para que ciertos seres humanos vigilen a otros seres humanos. Ejemplo de vigilancia telefónica fue la trampa que tendió el viejo Fidel Castro al novato Vicente Fox cuando el segundo le sugirió que mejor no acudiese a una de las tantas Cumbres (con mayúscula) que los latinoamericanos organizamos para decretar el fin de la pobreza; otro ejemplo es el de Mario Marín, ilustre gobernador poblano, quien vía telefónica expuso sus repugnantes ideas en relación con niñas y adolescentes.
La pérdida de la privacidad y la irrespirable vigilancia, tal y como le sucedió a Leante, es producto de los muchos tropiezos de la condición humana. Esa pérdida puede llegar a convertirse en enfermedad. El problema es doble: atenta contra la libertad de las personas y es utilizada por el poder para perpetuar sus designios. Nefanda combinación.
A Marcial Alejandro, un hombre que se preocupaba por los seres humanos.

Más de lo mismo: Heriberto Grijalva, nuevo rector de la Unison

Ignoraron opinión de universitarios del sistema Nacional de Investigadores

José Luis Jara
Dossier Politico/31 de marzo de 2009

La Junta Universitaria echó humo blanco, por decirlo de alguna manera, pues anunció que el doctor Heriberto Grijalva fue designado el sucesor de Pedro Ortega en la rectoría de la Universidad de Sonora.
Los integrantes de este órgano de gobierno, prácticamente celebraron sus reuniones en una especie de salto de mata. O mejor dicho de salto de hotel en hotel, pues cada día celebraba sus reuniones en salones de diferentes de hoteles de la localidad.
Durante las horas en que la junta celebraba su reunión, en la universidad de Sonora corrían y saltaban rumores, enfocados en su mayoría, a supuestos sucesos que ocurrieron durante la entrevista que sostuvo cada uno de los nueve candidatos con los 15 miembros de la Junta Universitaria.
La mayoría de esos rumores se encargaron de hacer la crónica de una designación ya anunciada en los hombros del candidato principal de la actual administración.
Heriberto Grijalva, con grado académico de doctor, fue al final de la sesión de la junta el que resultó designado, en un proceso en el que se mantiene el hermetismo en el máximo órgano de gobierno de la Universidad de Sonora.
Al concluir la sesión, el presidente de la Junta Universitaria, Roberto Gómez del Campo Laborin, ofreció una rueda de prensa en compañía de otros integrantes de esta estructura universitaria.
Ellos no hablaron, ni respondieron a las preguntas de los reporteros. Sólo Gómez del Campo habló y dijo que después de llevar a cabo un proceso de auscultación entre la comunidad de esta casa de estudios y entrevistas que realizaron a cada uno de los nueve aspirantes, la Junta Universitaria designó al doctor Heriberto Grijalva como el nuevo rector de la Universidad de Sonora.
Gómez del Campo leyó un comunicado en el que señala que “la Junta Universitaria de la Universidad de Sonora nombró rector de la institución al doctor Heriberto Grijalva Monteverde para el período del 16 de junio de 2009 al 15 de junio de 2013.
Heriberto Grijalva es oriundo de ciudad Obregón y para la junta universitaria fue el que presento un plan de desarrollo idóneo para la institución, así como se consideró que cuenta con el perfil adecuado desde el punto de vista profesional y académico.
Grijalva Monteverde –abundó- presentó y expuso un plan de trabajo viable para la superación institucional y que cuenta con perfil idóneo para desempeñarse como rector, como lo demuestra su conocimiento, experiencia, trayectoria académica y profesional.
En la rueda de prensa, Gómez del Campo Laborín se abstuvo de precisar la información sobre los votos que emitieron los integrantes de la Junta Universitaria. Se limitó a decir que de los 15 integrantes de la junta, Heriberto Grijalva obtuvo los votos necesarios para ser rector.
-¿10 votos? –se le preguntó.
-Más –respondió.
Señaló que el sucesor de Pedro Ortega rendirá protesta como rector el próximo mes de junio ante la Junta Universitaria.
Uno de los reporteros preguntó:
-¿Puede la comunidad tener la confianza de que se designó al mejor?
Gómez del Campo respondió:
-El proceso pudo llevarse con todo el rigor y la certeza, apegado a la legalidad que nos permite afirmar positivamente su pregunta.
-¿Fue difícil llegar a un acuerdo? –preguntó una reportera.
-Fue un ejercicio hecho con toda pulcritud, tanto por los entrevistados como por los entrevistadores.
-¿Cuál fue el mecanismo para designar al nuevo rector?
-Fue una mecánica donde se va sacando un consenso de mayoría. Hay un proceso en el cual se tiene que ir reduciendo la lista, porque es donde se va notando las diferencias de quién tiene más posibilidades.
-¿La elección del rector fue por votación entre los miembros de la Junta?
-Fue por mayoría
-¿Cuántos votos tuvo?
-Fue por mayoría…
-¿Las dos terceras partes votaron por él?
-Mínimo 10, que es lo que se plantea para elegir al rector.
-¿Fueron 10 votos para Grijalva?
-Poquito más.
-¡Y menos de 15! –afirmó con cierto escarnio otro periodista.
Entonces, Gómez del Campo asentó: “Sí, menos de 15”.
-¿Qué miembros de la junta votaron por Grijalva?
-Creo que es un dato más de curiosidad. Pero fue por mayoría. No fue por unanimidad.
-Pero deberíamos saber quiénes votaron y por quién votaron… no le parece?
-Esa información está reservada para la junta.
-Pero por transparencia deberíamos saber.
-No lo contempla la ley –respondió-
-Pero tampoco la ley lo prohíbe –se le atajó.
Sin embargo, por más preguntas que se hicieron, Gómez del Campo no quiso dar esa información.
-Unos maestros opinan que el grupo que está en el poder impuso a su candidato…
-No. Todo lo que ha pasado es lo que todos conocen. Justamente, antes de que iniciara este proceso se empezó a decir que había un favorito. Pero no le prestamos atención.
-¿Cuál fue la valoración de la Junta sobre el respaldo que tuvo Zarina Estrada de parte de los principales investigadores de la universidad?
La respuesta de Gómez del Campo fue:
-Creo que tuvimos conocimiento de eso. No nos adentramos porque hubo muchas manifestaciones y nosotros prácticamente las ignoramos las que salieron en la prensa, la radio porque era imposible estarlos monitoreando.