jueves, 2 de abril de 2009

La nueva guerra sucia de Acción Nacional

Humberto Musacchio
Excélsior/2 de abril de 2009

La bronca empezó en Acapulco, durante la convención de banqueros, donde Germán Martínez, aparente líder del PAN, la emprendió contra la lideresa de los priistas, Beatriz Paredes, a quien tramposamente emplazó a decir ahí mismo si estaban con el narco o con Felipe Calderón, como si alguna de las opciones resultara la buena.
En los días siguientes, las páginas de los periódicos se salpicaron aquí y allá de frases broncas de los albiazules, quienes, como bravucones de cantina que quieren liarse a golpes hasta con los amigos, siguieron picándole la cresta a los del PRI.
Por supuesto, desde hace varias semanas los panistas desarrollan una campaña en bardas y anuncios de azotea de los llamados espectaculares en la que sin rubor alguno se atribuyen las obras que el gobierno federal realiza con el dinero de los contribuyentes. Nada del otro mundo, pero que muestra el poco respeto de la derecha por la inteligencia de los ciudadanos.
Del mismo tenor son algunos anuncios que se trasmiten por radio y televisión, lo que merecería por lo menos un apercibimiento del IFE si este organismo fuera otra cosa y no el cascarón vacío que es hoy, el mismo que le hizo el trabajo de albañal a los panistas en 2006 y ahora funciona con otras caras y las mismas cartas.
Pero el asunto llegó a lo punible el lunes 30 de marzo, cuando apareció en los diarios un anuncio del PAN que mostraba un juego de palabras cruzadas arriba de las cuales se indicaba al lector: “Busca 13 características del gobierno del PRI en esta sopa de letras”. En el recuadro era fácil localizar horizontal o verticalmente, en forma cruzada o invertida, palabras como “impunidad”, “complicidad”, “transa”, “corrupción”, “narco”, “pobreza”, “deuda”, “robo” y “atraso”, “represión”, “crimen”, “abuso” y “censura”. Al calce, arriba del emblema del PAN, la leyenda: “Amenazan con regresar. ¿Los vas a dejar?”
Si el panismo tuviera colmillo se hubiera mordido la lengua, pues resulta siniestramente ridículo acusar a los priistas de impunidad o complicidad hoy, cuando bajo un gobierno panista, jueces de consigna acaban de declarar a Luis Echeverría inocente de la matanza del 2 de octubre de 1968.
Los azules no tienen cara para acusar a nadie de transa y corrupción si los hermanitos Bribiesca andan sueltos disfrutando de la multimillonaria fortuna que hicieron al amparo del poder, mediante el tráfico de influencias y muy probablemente otros mecanismos que implican, esos sí, “transa” y “corrupción”. Y qué decir de términos como “atraso” y “pobreza” cuando tenemos un gobierno tan notoriamente incapaz de hacerle frente al desempleo masivo —en tres meses más de medio millón de despedidos que estaban bajo el régimen del IMSS—, que anuncia tres veces grandes planes de empleo que no se ve cuándo empiecen a concretarse, que alegremente promueve la inopia de grandes sectores y el regreso de las condiciones socioeconómicas que privaban en el siglo XIX.
¿Y la deuda? Habría que ver cuánto ha crecido en los últimos dos años y averiguar si el endeudamiento no ha sido mayor gracias a las divisas negras del narcotráfico, al que se condena mientras brotan como hongos negocios que en todas partes son típicos lavaderos de dinero.
De represión y censura mejor ni hablar. En México, nunca como hoy el periodismo ha sido una profesión de tan alto riesgo, ya no sólo por la amenaza del crimen organizado, sino por la complicidad de algunos jueces que dan entrada a demandas contra periodistas que ejercen su oficio con apego a la ley. Por si algo faltara, Manu Chao repite que en Atenco hubo una represión salvaje y algún funcionariete federal lo amenaza con echarlo del país, lo que obligó a suspender el concierto que tenía anunciado.
Por lo pronto, las encuestas de intención de voto sitúan al PAN muy lejos del PRI, que volverá a tener mayoría relativa en San Lázaro y probablemente mayoría de 50% más uno. Están desesperados, porque se verán obligados a ceder más espacios a los tricolores y, de seguir cuesta abajo en su rodada, nadie se extrañe si Calderón integra un gobierno de coalición y los muchachos de Beatriz Paredes regresan al poder antes de tiempo.
Lo cierto es que en la panadería están muy preocupados. Saben que de algún modo se arreglarán con el PRI, pero sus temores están en otro lado y el miedo lleva a las tendencias golpistas a mostrar las garras. Al respecto, cabe citar aquí las palabras —que me hizo llegar el crítico de arte Alberto Híjar— de un tal Edgar Döring, quien en una reunión juvenil de la Organización Demócrata Cristiana de América llamó a “librarse de los estorbos sociales que impiden o dificultan el desarrollo, razas inferiores como los negroides y los indígenas, seres pervertidos como los afeminados y los drogadictos, errores de la naturaleza como los discapacitados y gente con síndrome de Down, pero sobre todo la escoria comunista de López Obrador, que por suerte ya no tiene cabida ni en el PRD. Aún así seamos cautelosos, la crisis nacional les hará fortificar sus filas. Debemos aplastarlos antes de que vuelvan a levantarse”.
hum_mus@hotmail.com

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