viernes, 17 de septiembre de 2010

Panorama informativo de la educación superior

Humberto Muñoz García*
recillas@servidor.unam.mx

Nada nuevo bajo el sol. La educación superior sigue con el mismo perfil de hace años, con un caudal de problemas no resueltos. Así lo marca la continuidad de políticas, que a estas alturas no son apropiadas para dar el salto cualitativo que requiere nuestro sistema educativo. No obstante, sería de ciegos no ver la cara frontal del astro rey.

En la república de los indicadores todo sube, pero no tanto. No se puede negar que hay una tendencia positiva. Lo que pasa es que los cambios se vienen dando de a poco, de una manera muy pausada. Y eso puede ser bueno en el largo plazo. En el corto plazo, no satisfacen las expectativas pero, lo que es peor, no alcanzan a satisfacer una enorme cantidad de necesidades en materia de conocimiento y de nuevos cuadros de alto nivel, indispensables para que los negocios prosperen, para que el país se desarrolle y la gente que estudia, viva mejor.

Hay una serie de resultados en torno de la equidad que deben contemplarse. Los estudiantes de familias de bajos ingresos han incrementado su participación en la matrícula de este nivel educativo. Según se estima, en este año, hay alrededor de 300 mil estudiantes que cursan programas de licenciatura y de técnico superior universitario en las instituciones de educación superior públicas que reciben beca del Pronabes. El resto de los estudiantes son de clase media baja, clase media alta y de clase alta. Es obvio que los jóvenes tienen una mayor probabilidad de estudiar una carrera a medida que aumentan los ingresos de sus familias. Las oportunidades de llegar a la educación superior deberían ser más parejas.

Se ha hablado entre políticos y especialistas, en la prensa, que tales oportunidades se vienen incrementando. Se ha llegado a la meta de cobertura antes del tiempo previsto. En este sexenio la tasa de cobertura bruta para el grupo de 19 a 23 años pasó de 26.7 a 30.1 en el ciclo 2010-11. Esta última tasa se esperaba alcanzar en 2012. Habrá que reconocer el esfuerzo. El crecimiento de la matrícula en los recientes cuatro años fue de 112 mil estudiantes por año, aproximadamente. Destaca el aumento relativo en el posgrado, que en el periodo 2006-2010 fue de casi 30 por ciento.

Pero la tasa de cobertura sigue siendo baja frente a lo que se ha logrado en otros países, y frente a lo que necesita México, de tal manera que, con toda la prudencia, se ha propuesto que se llegue a una tasa de 50 por ciento en el año 2019. Esto le va a tocar al próximo gobierno. Los demógrafos dicen, en números gruesos, que las cosas se van a facilitar porque el grupo de jóvenes en cuestión ya mantiene un volumen relativamente estable, con tendencia a la baja, sobre todo a partir de 2015. No obstante, llegar a esa tasa significa, prácticamente, incorporar anualmente a un número de estudiantes bastante mayor del que se ha incorporado hasta ahora.

No se puede pasar por alto lo ocurrido en la república. La información estadística indica que ha aumentado el número de entidades federativas que sobrepasan 25 por ciento de la cobertura. Ya sólo quedan siete por debajo de esta cifra. De nuevo, es un buen logro, pero aún falta desatorar la enorme concentración de la educación superior y la investigación en un puñado de entidades federativas y disminuir más las brechas entre los 25 estados que han mejorado su cobertura. En este siglo tener o no tener educación superior será un criterio básico de diferenciación social.

El mayor aumento de la matrícula de licenciatura seguirá dándose en el sector público. En los recientes diez años, a pesar de que se crearon más de 2 mil 105 escuelas (la mayoría privadas), ha habido una muy ligera disminución de la matrícula de este nivel en el sector privado respecto de 2000: en este año alcanzó 30.8 por ciento. El ámbito privado, con todo y las escuelas patito, ha comenzado a ser selectivo, por las limitaciones económicas de las familias. La privatización de la matrícula es mayor en el posgrado, con 48.1 por ciento. Y resalta que 40 por ciento de la planta docente en licenciatura (263 mil 912) trabaja en escuelas particulares, lo cual llama la atención para futuros análisis de este segmento.

La calidad de la educación superior se ha presentado por los círculos oficiales mediante el sistema de acreditación de los CIEES y del Copaes. Nos dicen que en lo que lleva esta administración ha habido un aumento (13.7 por ciento) de los estudiantes de este nivel educativo que cursan programas reconocidos por su buena calidad, que este año alcanzó 50.7 por ciento. Para dar una idea de la tarea, en los primeros cuatro meses de 2010, los CIEES evaluaron más de 3 mil programas. Cito la cifra, porque en el medio académico cada vez se tiene menos confianza en estas evaluaciones y en el sistema de evaluación todo. Parece que va a quedar como objetivo del próximo gobierno darle una vuelta de tuercas al asunto de la evaluación, y a las remuneraciones y pensiones de los académicos, porque el sistema vigente está agotado, y todo el mundo lo sabe, pero ya nadie quiere moverse.

Finalmente, es verdad que se ha incrementado el financiamiento para la educación superior, que ha habido un impulso en este rubro. Pero también es cierto que el llamado gasto se ha mantenido con muy poca variación respecto del PIB. Además, cada vez es más difícil obtener recursos públicos suficientes y oportunos, entre otras cosas, por la actitud de Hacienda y por el cabildeo que anualmente debe hacerse en el proceso legislativo (Mendoza, 2009). Habrá que estar atentos para que no haya disminuciones y proponer que se hagan presupuestos multianuales.

En suma, ha habido cambios, se notan, pero son insuficientes para hacerle frente a los requerimientos de la nación y para darles un futuro promisorio a los jóvenes. No se puede esperar más para los dos años siguientes. La clase política, incluida la lideresa del SNTE, ya sólo piensa en 2012.

Nota
Los datos estadísticos se obtuvieron del cuarto informe del Ejecutivo federal, 2010.
* UNAM. Seminario de Educación Superior, IIS. Profesor de la FCPS.

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