martes, 31 de marzo de 2009

Salió el humo blanco: Heriberto Grijalva se llama !!

Alejandra Meza
El Imparcial.com

Heriberto Grijalva Monteverde fue elegido esta tarde como el nuevo rector de la Universidad de Sonora por el periodo correspondiente al 2009-2013.
En punto de las 16:40 horas de hoy cuando los 15 miembros de la Junta Universitaria decidieron por mayoría que el actual vicerector, sea quien dirija la Universidad de Sonora por el periodo del 16 de junio del 2009 al 15 de junio del 2013.

El presidente en turno de la Junta Universitaria, Jorge Gómez del Campo Laborín, dio a conocer esta noticia tras el proceso de nombramiento al que se convocó desde el pasado 20 de febrero. De acuerdo al informe, Grijalva Monteverde presentó la mejor propuesta de Plan de Desarrollo para la Máxima Casa de Estudios, uno de los principales factores tomados en cuenta para la designación.

Será el 16 de junio cuando Grijalva Monteverde rinda protesta en una ceremonia ante el pleno del órgano de Gobierno y representantes de la comunidad universitaria.

La Junta Universitaria se reunió el pasado 20 de marzo para determinar cuáles aspirantes fueron mencionados en forma significativa, ponderar lo expresado por la comunidad universitaria en entrevistas y escritos, y verificar el cumplimiento de los requisitos señalados en la convocatoria.

De un total de 15 aspirantes a ocupar el cargo de Rector, resultaron los siguientes nueve candidatos Zarina Estrada Fernández, Ramón Leonardo Félix Escalante, Rubén Flores Espinoza, Heriberto Grijalva Monteverde, Miguel Ángel Maguregui Ramos, Arturo Ojeda de la Cruz, Antonio Quintal Berny, Alba Celina Soto Soto y Blanca Aurelia Valenzuela.

Humo blanco a la vuelta de la esquina


Pocas horas faltan para que la Junta Universitaria resuelva sobre el nombramiento del nuevo rector de la Universidad de Sonora, el sucesor de Pedro Ortega Romero. El cumplimiento del ritual se habrá cumplido una vez más, tal y como lo marca la Ley 4. Quince personas, por más ilustres y respetables que sean, habrán tomado tan importante y trascendente decisión a espaldas de las mayorías de estudiantes, académicos y trabajadores que conforman la comunidad universitaria. Se consumará, pues, la imposición, "haiga sido como haiga sido" la tan llevada y traída auscultación , "cuáles aspirantes fueron mencionados en forma significativa y ponderar lo expresado por la comunidad universitaria en entrevistas y escritos". Por más ruido mediático hecho por algunos candidatos (Blanca, Leonardo, Rubén, Zarina, etc.), la decisión ya está tomada de antemano.
Cuatro años más de química, a ver si los podemos aguantar. Uff !!!

El desastre educativo

Axel Didriksson
Excélsior/31 de marzo de 2009

La siempre generosa sociedad civil mexicana considera aún que la educación del país es buena y sigue siendo una de las pocas instituciones del Estado que funcionan, a pesar de todo. Lo menos resulta ser lo más. Desafortunadamente, la realidad no converge con este imaginario colectivo, cuando menos desde la visión de algunos expertos en el tema.
Con respecto a la educación básica, uno de estos expertos, Olac Fuentes Molinar (“Calidad Educativa: rumbo perdido”. El Universal, 21 de marzo 2009), analiza las actuales propuestas del gobierno panista y se pregunta si los diseñadores de la denominada Alianza para la Calidad de la Educación (ACE) pensaron… es decir, si reflexionaron sobre lo que propusieron. La respuesta de Olac Fuentes resulta negativa, porque lo que aparece al respecto es la reproducción del más burdo enciclopedismo, con “un currículum de un kilómetro de superficie (con) tres centímetros de profundidad”, es decir, rayando en lo superficial. Las evaluaciones que se aplican (como la prueba ENLACE o la de la OCDE), dice, sólo refuerzan esta superficialidad. El toque de “modernidad” es que las propuestas anunciadas buscan fomentar “competencias”. Sin embargo, no hay tema más criticado en la literatura especializada que éste. El autor mencionado califica todas esas propuestas como de “mezquindad pedagógica”.
Para el nivel medio superior, Roger Díaz (“Jóvenes: educación o violencia”. Este País, No. 216, marzo 2009), también diserta sobre las limitaciones que presenta la actual política educativa, sobre todo porque tiende a proclamar, de forma muy insistente: “un ansia centralista y con tendencia a uniformar; la obsesión por las competencias; y (porque) no toma en cuenta los ciclos adyacentes en particular la secundaria” (p. 20). Como se sabe, la propuesta de la SEP va en el sentido de uniformar un “sistema nacional” de bachillerato, al que la UNAM, por cierto, ya rechazó de forma concluyente. Los estudiantes también ya empezaron a manifestarse en contra. Al igual que la ACE, la propuesta del bachillerato estándar sólo está provocando conflictos.
En el terreno más general del derecho a la educación, Pablo Latapí Sarre (“El derecho a la educación en México: real o metafórico”. Este País, ídem) señala que no existen garantías para el cumplimiento de este derecho y eso se agrava en algunos sectores de la población de manera muy alarmante, como ocurre entre la indígena. “De poco sirve dice Latapí que la Constitución establezca que todo individuo tiene derecho a recibir educación, si los intereses de los que depende que ese derecho se satisfaga actúan, desde hace muchos años, al servicio del poder sindical y de redes políticas clientelares” (p. 35).
De los ocho millones de jóvenes que existen en el país, sólo la mitad alcanza a llegar al bachillerato y de ellos 40% no lo termina. Esta es la sangre joven que alimenta las bandas de delincuentes y las mafias, como dice Roger Díaz. Esta es la aportación del panismo, la oferta de vida que les da a los jóvenes que aparecen muertos todos los días. Lamentabilísimo.
Las políticas de este gobierno federal, así como se presentan, no sirven para el país. Asimismo, en lugar de tantas pruebitas, como la de PISA de esta semana, ya tan cuestionada, la pregunta es: ¿por qué se debate con tanto ahínco la ubicación de una refinería y no los recursos y los contenidos que deben de cambiarse en el sistema educativo?
didrik@servidor.unam.mx

20 mil millones de dólares

Arturo Barba
Milenio/31 de marzo de 2009

De octubre de 2008 a marzo de 2009, el Banco de México ha gastado 19 mil 473 millones de dólares de las reservas internacionales para tratar de evitar, infructuosamente, la terrible devaluación del peso mexicano que ya rebasa 48 por ciento.
De acuerdo con el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, en tan sólo 6 meses el “catarrito financiero” quemó 24.4% de las reservas del país sin beneficio alguno.
En un país democrático (que no lo es México) la ciudadanía debería tener el derecho a opinar y decidir sobre el uso de los recursos públicos. En una situación hipotética, utópica o más bien como simple ejercicio catártico haré algunas propuestas que, sin duda, hubieran servido mejor al país.
1. Con esos recursos se podría haber invertido en ciencia y tecnología 1 por ciento del PIB, como lo recomienda la OCDE, para los siguientes 10 años. Se podrían crear plazas y puestos de trabajo para más de 50 mil científicos jóvenes y traer algunos cerebros fugados de los más de medio millón que se han ido del país en las últimas dos décadas.
2. Se podría haber construido una ciudad del conocimiento, con varios centros de investigación aplicada y básica, en cada entidad del país. Su misión sería vincular los sectores académico y científico con el económico, social y cultural.
Así se generaría el círculo virtuoso de I+D que beneficiaría la economía nacional.
3. Se podrían haber construido 10 universidades de alta calidad científica con modernos laboratorios y con estudios de posgrado de nivel internacional. Se brindarían oportunidades de educación a los miles de jóvenes que no pueden acceder a una carrera universitaria por falta de cupo, eliminando así, la disponibilidad de “carne de cañón” que tienen los grupos delictivos.
4. Se podrían ampliar y fortalecer todas las universidades nacionales, estatales y tecnológicas para los próximos 10 años. Se cuadruplicaría su matrícula, se multiplicaría su calidad de sus estudios de licenciatura y posgrado, se cuadruplicaría la productividad de sus laboratorios y de sus investigadores, y se multiplicaría su capacidad de divulgar el conocimiento y la cultura.
Esos 20 mil millones de dólares podrían haberse usado para educar, educar y educar generaciones de jóvenes; para impulsar su creatividad e inteligencia; para cimentar el futuro del país en vez de llenar las arcas de especuladores.

abanav@gmail.com

Echeverría en el país de los inocentes

Julián Andrade
Milenio/31 de marzo de 2009

Una de las consecuencias de las malas acusaciones del Ministerio Público es que generan desconcierto e impunidad. Luis Echeverría, el ex presidente mexicano, es inocente respecto a la matanza ocurrida en Tlaltelolco el 2 de octubre de 1968. Increíble pero cierto.
Jurídicamente ya no hay nada que hacer y lo ocurrido aquella tarde quedará como un monumento de impunidad. Es difícil pensar en otro proceso o en una investigación bien realizada.
Fueron muchos los errores que condujeron a semejante situación. El primero, el más grave, fue la acusación de genocidio. Si bien el juez de la causa y posteriormente el tribunal aceptaron que existió ese delito, lo cierto es que fue ilógico siquiera proponerlo.
Ni en 1968 ni después existió voluntad alguna para “exterminar al estudiantado nacional”. Nadie que se ocupe de analizar la historia de aquellos años encontrará sustento para semejante monstruosidad.
Por eso Echeverría es inocente, como lo serían los demás involucrados. Por eso, hay que decirlo, el tribunal no encontró “prueba alguna para sentenciarlo” por genocida.
El problema es que ocurrió una matanza, murieron tres decenas de personas, se encubrió a los culpables y muchos estudiantes, y en particular los líderes del movimiento, fueron detenidos para pasar algunos años recluidos en Lecumberri.
Es verdad que la autoridad se enfrentaba al problema de la prescripción de los delitos, pero nada les impedía proceder contra quienes no actuaron en su momento, o posteriormente. La impunidad se combate castigando a los culpables de un hecho delictivo, pero también a quienes lo solapan y ayudan.
Revivir el pasado siempre es un tema peligroso. Las transiciones se pactan mirando al futuro.
Felipe González, el ex presidente de España, recordó en el libro que escribió con Juan Luis Cebrián, El futuro no es lo que era, lo siguiente:
“Un día estaba yo en el despacho de Moncloa, siendo presidente Adolfo Suárez, con Manuel Gutiérrez Mellado. Era inmediatamente después de la Operación Galaxia (conspiración para dar un golpe de estado planeada por el teniente coronel Tejero en 1978) y el general me dijo: ‘¿Le puedo pedir un favor personal? Usted va a ser responsable del gobierno en algún momento, ¿por qué no espera a que la gente de mi generación haya muerto para abrir un debate sobre lo que supuso la guerra civil y sus consecuencias? Debajo del rescoldo sigue habiendo fuego, le ruego que tenga paciencia’.”
En España optaron por no abrir el debate, en México se abrió sin que fuera parte de la agenda y se logró lo inaudito: exculpar a Echeverría. Un desastre, en toda la extensión de la palabra.
http://andradejardi.blogspot.com/
jandrade@mileniodiario.com.mx

Futuro amenazado

Javier Flores
La Jornada/31 de marzo de 2009

Este año 155 mil jóvenes no podrán ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pues, pese a los esfuerzos que realiza esta institución por aumentar la matrícula, sólo hay cupo para 15 mil. Más de 90 por ciento de los solicitantes quedarán fuera. A escala nacional, solamente uno de cada cuatro aspirantes tiene un lugar en la educación superior. El 75 por ciento está excluido. Si alguien preguntara qué es hoy México, ésta sería la peor fotografía que se pudiera mostrar, pero lamentablemente ésta es nuestra realidad… Se está sacrificando el futuro del país.
Pongámonos por un momento en el lugar de algunos de estos jóvenes, que a fin de cuentas son nuestros hijos. Sus esperanzas están truncadas. El país los necesita, pero México se ha convertido en un lugar en el que los sueños de las nuevas generaciones están cancelados. No se trata de frases huecas. La formación de profesionales, científicos y especialistas de alto nivel es una necesidad impostergable para todas las naciones del mundo. Sólo saldrán adelante los países que cuenten con los recursos humanos calificados para impulsar sus economías, especialmente en el contexto de la crisis.
Durante una visita reciente a la ciudad de Durango, José Narro Robles, rector de la UNAM, aportó algunos datos que ilustran el rezago en el que se encuentra México en la educación superior. En países como Finlandia, nueve de cada 10 estudiantes en edad universitaria tienen acceso a este nivel educativo. La distancia en este indicador con la mayoría de los países miembros de la OCDE es abismal. Incluso en la región latinoamericana, nuestro país se encuentra por debajo de naciones como Costa Rica o Panamá, cuya cobertura es de aproximadamente 50 por ciento.
El mundo avanza en una dirección y el país en otro. Pese a la crisis, la educación es uno de los recursos principales para salir de ella, como fue planteado, por ejemplo, en Estados Unidos por el presidente Barak Obama, en el discurso que pronunció al tomar posesión de su cargo.
El incremento de la demanda por ingresar a la UNAM es el mayor en su historia. Esto se explica de alguna manera por la crisis económica. Además de la demanda normal de ingreso a las universidades públicas, hay una reducción de las solicitudes de ingreso a las universidades privadas, cuyas elevadas colegiaturas resultan ya inaccesibles para muchas familias de clase media. Se produce un desplazamiento. La calidad de esta institución en México y en el plano mundial es también un elemento que la convierte en un polo de atracción. Los jóvenes desean formarse como profesionales y buscan hacerlo dentro de los más elevados estándares internacionales.
La solución parece muy clara y en realidad lo es. Si México cuenta con instituciones educativas de muy alta calidad –y la UNAM no es la única–, hay que fortalecerlas para que puedan atender la demanda, que además, para las dimensiones y necesidades de nuestro país, no es excesiva. Hay miles de jóvenes talentosos que quedan excluidos y esto es algo que no debe permitirse. Es necesario que el gobierno federal y el Congreso de la Unión destinen este año recursos adicionales a la educación superior pública, para que instituciones como la UNAM puedan aumentar la oferta de espacios educativos, manteniendo sus estándares de calidad.
Hay que considerar además que estamos en la víspera de elecciones intermedias. Diferentes intereses políticos tratarán de afectar a las universidades públicas. Son justas las demandas de los estudiantes que no encuentran lugar en las universidades. Pero es muy importante dejar en claro que éstas no son las responsables. Grupos políticos, que ahora será posible identificar, tratarán de dañar a la UNAM y a otras instituciones públicas, como si éstas fueran las responsables del rezago educativo del país. Es muy importante alertar a los estudiantes y a los padres de familia sobre este hecho.

Cambio de discurso, ¿cambio de política?

Alberto Aziz Nassif
El Universal/31 de marzo de 2009

La visita de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, ¿marca un cambio de rumbo en el tratamiento de la “guerra” mexicana contra el narcotráfico? Después de un intercambio problemático de opiniones, documentos y reclamos, parece que la posición de Estados Unidos se ha modificado, por lo menos en el discurso. Dijo Hillary: “Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales impulsa el narcotráfico. Nuestra incapacidad de evitar el contrabando de armas a través de la frontera para dotar a esos criminales causa la muerte de policías, soldados y civiles. Siento que tenemos corresponsabilidad” (EL UNIVERSAL, 26/III/09).
Son históricos los reclamos que señalan que si nuestros vecinos del norte no tuvieran el mercado más grande de consumo de drogas, aquí los cárteles no habrían llegado a tener la dimensión actual. El negocio es enorme: se calcula que los cárteles reciben ganancias de 25 mil millones de dólares cada año (EL UNIVERSAL, 27/III/09), lo cual significa un poder financiero, armamentista y estratégico de proporciones gigantescas. Dos y medios puntos del PIB del país se fabrican en esa industria.
El cambio de rumbo no sólo es un gesto de buena voluntad entre vecinos y socios, sino un asunto de interés propio. Para EU los problemas con su vecino del sur son parte de su agenda interna. El tráfico de drogas y la violencia que conlleva el consumo han aumentado la violencia en las calles de muchas ciudades de Estados Unidos. En los últimos meses hemos visto a diversos personajes de la política, la inteligencia y las Fuerzas Armadas del norte referirse a México como un problema de seguridad creciente. Con la visita de Hillary Clinton se quiso alinear el discurso en una política para corregir el rumbo y asumir una corresponsabilidad. Incluso el director de Inteligencia Nacional, Dennis Blair, se ha retractado de sus declaraciones sobre la ingobernabilidad de algunos territorios del país que hizo el pasado 10 de marzo. Dos semanas después declaró: “México no está peligro de convertirse en Estado fallido”.
El discurso de autocrítica que asume una responsabilidad compartida entre los dos países es, sin duda, un respiro para el gobierno de Calderón. Las promesas de una nueva diplomacia de Estados Unidos hacia México no dejan de ser ambivalentes: por una parte Clinton señala que su país hará un esfuerzo para reducir el consumo de drogas, detener el tráfico de armas y vigilar el lavado de dinero. Al mismo tiempo, la encargada de la seguridad en la administración Obama, Janet Napolitano, establece un plan para reforzar la seguridad en la frontera con México, que incluye por lo pronto más patrullaje fronterizo, más agentes de migración, más presencia de la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA). ¿Todos estos pasos llegarán en el corto plazo a una militarización de la frontera? El propio presidente Obama ha indicado que la militarización no es una opción. Sin embargo, todas estas medidas pueden convertirse en un obstáculo mayor para la migración laboral hacia EU, el otro problema importante de la agenda bilateral.
Estados Unidos está elaborando planes para México y posiblemente dentro de dos semanas, durante la visita de Obama a México, haya alguna propuesta más completa en materia de migración y seguridad. Por lo pronto, antes de llegar la secretaria de Estado, supimos que había una partida de presupuesto para mejorar la capacidad del Ejército y la Armada de México. Aunque los montos no son significativos, casi 13 millones de dólares, son un complemento a los disminuidos recursos de la iniciativa Mérida (EL UNIVERSAL, 25/III/09). Para dimensionar las cifras se puede ver lo que señaló el presidente de Costa Rica sobre los fondos de ayuda de Estados Unidos: Óscar Arias dijo que la Iniciativa Mérida (ya va en 350 millones de dólares) equivale al gasto de un día en Irak. Así que Clinton puede decir que la relación entre México y Estados Unidos es familiar, pero los fondos de ayuda no lo expresan así. Clinton anunció la creación de una oficina bilateral para el combate al narcotráfico. Habrá que ver con lupa qué implicaciones tiene este nuevo espacio, sobre todo para no lastimar la soberanía. Sin pretender una posición nacionalista miope, la cooperación y la ayuda de Estados Unidos no deberían violentar la Constitución.
En medio de la visita de Hillary se supo que el nuevo embajador de Estados Unidos será Carlos Pascual, quien tiene un perfil de diplomático y académico y se ha especializado en estados fallidos o países en crisis, según los primeros bosquejos. De origen cubano, Pascual pasó por las universidades de Stanford y Harvard y viene del Brookings Institution, y ha sido un asesor cercano a Obama para diseñar la política hacia América Latina.
Por lo pronto, no sabemos si la nueva diplomacia de Estados Unidos alcanzará a concretarse en una política diferente. No se sabe si se modificará el muro fronterizo, si se militarizará la frontera, si habrá control de armas, si se tendrá cooperación en materia de lavado de dinero. Veremos en las próximas semanas si habrá corresponsabilidad real y nuevos enfoques o si sólo es un nuevo discurso…
Investigador del CIESAS

Proponen que decomisos a narco vayan a educación

Ricardo Gómez
El Universal/31 de marzo de 2009

Los senadores quieren que el dinero del narco vaya a la educación y al combate a la pobreza.
La forma en que se van a repartir los recursos remanentes de los bienes incautados al narcotráfico, es uno de los puntos en los que le falta consenso en la Ley de Extinción de Dominio que se discute en las comisiones de Justicia y Estudios Legislativos primera del Senado, las cuales hoy se reúnen a las cinco de la tarde para continuar con la misma.
El problema es que el Ejecutivo y el PAN quieren que ese dinero vaya a las arcas de la PGR, lo que es rechazado por bancadas del PRI y PRD.
Estos últimos sostienen que eso podría pervertir la acción de la justicia, por lo que su propuesta es integrarlos a las arcas de la federación con el fin de etiquetarlos y destinarlos a gastos de educación, salud y combate a la pobreza.
El presidente de la comisión de Estudios Legislativos primera, Fernando Castro Trenti (PRI), explicó que impedirán que la PGR invente culpables para hacerse de recursos a través de esta ley.
“Las diferencias tienen que ver con el producto de la Extinción de Dominio que debe ser destinado para la reparación del daño, para la indemnización de terceros, que debe ser destinado a los propios gastos de la administración de esos bienes, de eso habrá un remanente.
“La iniciativa del presidente Felipe Calderón contempla que ese dinero sea destinado a un fideicomiso que administra el procurador y vemos totalmente inaceptable que las autoridades que se dedican a extinguir los bienes se vean favorecidos con estos recursos”.
Para el legislador priísta, este hecho abriría un interés específico para extinguir bienes y no meter gente a la cárcel.
“Cada vez que la PGR tenga necesidades económicas mandará a sus policías para ver a quien le quita su propiedad, creemos que ese recurso debe destinarse a la bolsa general del gobierno federal y de ahí orientarse a la educación y programas de desarrollo social”, dijo Castro Trenti.
Por separado, el secretario de la comisión de Justicia, el senador Tomás Torres (PRD), coincidió en que el dictamen sobre la Ley de Extinción de Dominio estará listo esta semana para ser votado en el pleno, posiblemente el jueves.
Dijo que la propuesta inicial de Ejecutivo en la materia se modificó “sustancialmente” mediante las propuestas del PRD y el PRI.

Proponen un nuevo campus de la UNAM

Nurit Martínez
El Universal/31 de marzo de 2009
Rectores e investigadores coincidieron en que el país necesita ampliar de “manera urgente” el número de instituciones de educación superior; incluso propusieron la creación de un nuevo campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Luego de que EL UNIVERSAL publicó ayer que la máxima casa de estudios rechazó a 105 mil aspirantes, el asesor de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), Javier Mendoza, criticó las estrategias de la SEP de crear nuevos institutos tecnológicos en la ciudad de México.
“Más que plantear un tecnológico en Magdalena Contreras o en Cuajimalpa, hay que abrir espacios académicos en la UNAM o la UAM”.
Al respecto, el director del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Villa, dijo que se requiere acelerar el paso en la creación de nuevas instituciones.
Mencionó que será después del 10 de abril, al finalizar el registro de aspirantes a ingresar al ciclo 2009-2010, cuando el Politécnico pueda determinar si aumentó el número de estudiantes que solicitaron presentar examen.
En este contexto, el Instituto Mexicano de la Juventud advirtió que varios jóvenes “entran a las filas de la delincuencia organizada” por falta de oportunidades académicas y de empleo.

lunes, 30 de marzo de 2009

La disputa por la Universidad

Álvaro Bracamonte Sierra
El Imparcial/30 de marzo de 2009

En el transcurso de este lunes la Junta Universitaria de la Unison escuchará a los aspirantes a dirigir la Máxima Casa de Estudios de Sonora; después, sólo quedará designar al nuevo rector dando cerrojazo final a un proceso que de múltiples formas puso en tensión a la comunidad universitaria y en alguna medida a la sociedad sonorense. No es para menos considerando la importancia política, social, presupuestal y sobre todo cultural de nuestra Alma Máter. El asunto merece algunas reflexiones de cara al futuro de la institución, esto es considerando en los perfiles de quienes aspiran a dirigirla.

De quince que se inscribieron nueve siguen vivos. No todos son universitarios “químicamente puros”. Algunos provienen de instituciones de educación privadas; otros se han desempeñado en los juzgados o en cómodas oficinas del sector público. Los más son académicos de tiempo completo. Muchos de ellos son, puede decirse, herederos de antiguas querellas internas: Unos al lado de quienes temen al cambio y otros, por el contrario, impulsando incasablemente la renovación de las estructuras universitarias.

Cualquiera que sea el elegido no podrá desentenderse de esa historia. Es una historia que lo limitará en algún sentido pero que también dará coherencia al desarrollo institucional. Será un rector o rectora que tendrá que enfrentar desafíos que no tuvieron los anteriores. Me refiero especialmente a la crisis económica que como sabemos está afectando todas las esferas de la sociedad.

En el caso de México los descalabros financieros se expresarán pronto en una severa crisis fiscal que reducirá la disponibilidad de recursos para la educación. De la misma forma, las finanzas del Gobierno de Sonora no se vislumbran mejor. Las dificultades fiscales de la Federación implicarán menores aportaciones a la hacienda local. Aunado a los fuertes compromisos derivados de la descomunal deuda pública entonces no es improbable que el subsidio estatal a la Unison merme sensiblemente.

Muchos de los viejos y nuevos conflictos que aquejan a la institución han sido sorteados con relativo éxito en virtud de que hubo con qué responder económicamente. Tal como se apuntó, en el futuro no se advierte un escenario, en términos de presupuesto, tan favorable como el registrado en las recientes administraciones. Un alto funcionario ha comentado que con frecuencia se empalmaban los recursos de un año con el otro porque no tenían tiempo de ejercerlos.

Desde luego éste no es, ni de lejos, el reto más importante; uno de los aspirantes más reconocidos planteó que la Ley Orgánica ha sido desvirtuada en su aplicación práctica. Toma de ejemplo lo que pasa en las células primigenias de la actividad científica desarrollada en el campus: Las academias. Desde su perspectiva, éstas se han burocratizado y están lejos de ser el espacio de debate y generación de conocimiento. La retorcida aplicación de la Ley también ha provocado graves distorsiones en la selección de las autoridades académicas. Las ternas para dirigir departamentos y divisiones se integran más con base en lealtades y compromisos (voto por ti ahora para que luego lo hagas por mí) y menos en función de la trayectoria y/o los méritos. De hecho, muchos de los mejores académicos no manifiestan interés por buscar esas responsabilidades prevenidos de que no serán elegidos al no ser cercanos al grupo que controla la operación político administrativa.

Situaciones como éstas han terminado por fastidiar a sectores importantes de universitarios. A las actitudes de indiferencia señaladas se agrega el frecuente distanciamiento con los sindicatos. Los paros, toma de instalaciones e incluso la paralización de las actividades se han repetido con tal frecuencia que llevan a pensar que hay un mensaje implícito: Las autoridades caminan en una pista y el universitario promedio en otra. La brecha tiende a abrirse a juzgar por las huelgas y discursos rupturistas que se escuchan desde hace un par de años. Podría ampliarse si no se modifican las maneras en que se desahoga la agenda universitaria: No se trata de avasallar ni de vencer sino de convencer y consensuar. Este espíritu no supone quemar todo e inventar cosas sobre las cenizas de lo viejo.

Se trata de invocar a la sensibilidad e inteligencia de los universitarios para que renueven sus esperanzas y potencien sus capacidades intelectuales y productivas. Entiendo a la inmensa mayoría de los funcionarios universitarios cuando dicen que su candidato favorito es el que está más capacitado para consolidar el Modelo Anuies. Pero la actual coyuntura exige pensar más en aquellas personalidades que promuevan una redefinición de la vida universitaria, prioricen la autocrítica y sobre todo que sean portadoras de una auténtica transformación institucional. Muchos están convencidos que esas cualidades no son precisamente lo que distingue a los candidatos promovidos desde el Gobierno o desde Rectoría.

Álvaro Bracamonte Sierra. Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.