miércoles, 28 de enero de 2009

Los niños mexicanos redactan como zombis

Lilian Hernández
Excélsior/26 de enero de 2009

Quien aprende a escribir adquiere otra habilidad para comunicar y dejar constancia de sus ideas; sin embargo, para los niños de primaria, e incluso para algunos de educación superior, poner en una hoja de papel lo que piensan no resulta sencillo. Silvia Rojas Drummond, académica del Laboratorio de Cognición y Comunicación de la UNAM, señaló que saber leer y escribir no es igual a saber plasmar una idea completa, pues la mayoría de los estudiantes aprende a unir palabras sin lograr emplear la escritura como una forma de comunicación en diferentes contextos culturales.
“A veces, como docentes, simplificamos o pensamos que el enseñar a escribir es enseñar a los niños a trazar letras o a hacer oraciones con mayúsculas y el problema es mucho más amplio. “Pocas ocasiones les enseñamos a expresar las ideas, porque no les explicamos cómo exponerlas, cómo planearlas, cómo confrontar diferentes tipos de texto de acuerdo con diferentes situaciones sociales: son problemas muy amplios”, puntualizó la profesora de la facultad de Sicología de la máxima casa de estudios del país.
En ese sentido, concluyó que los estudiantes aprenden palabras, pero esto es insuficiente para lograr una expresión escrita correcta. El problema, explicó, es que por un lado les enseñan la gramática y las convenciones de la lengua, pero se deja a un lado la comprensión del contexto para identificar a quién se escribe, por qué se le escribe y determinar cuál es el papel del escritor.
De esta manera, añadió la profesora Rojas, no es extraño que los datos recabados por el Instituto N acional para la Evaluación de la Educación (INEE) indiquen que, en expresión escrita, 43% de los alumnos de tercero de primaria, 63% de sexto grado y 56% de tercero de secundaria no alcancen un dominio mínimo en expresión escrita. La coautora del libro La expresión escrita en alumnos de primaria, editado por el INEE como un material para apoyar la práctica educativa, detalló que el problema radica, básicamente, en que la enseñanza de la escritura se hace de manera fragmentada y descontextualizada, dando importancia a los aspectos mecánicos, lo cual no tiene sentido para los niños.
“La enseñanza de la expresión escrita no se hace con propósitos comunicativos reales. Es decir, los niños no la aprenden a usar fuera de la escuela y en diferentes ámbitos, por lo cual no saben expresarse a través de su escritura, porque no aprenden el para qué, para quién y por qué se escribe.

Al respecto, la SEP reconoce que la enseñanza de la escritura es deficiente y esto ha sido confirmado por las evaluaciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), al registrar que la calidad de la escritura de los alumnos de México está por debajo del mínimo esperado. De acuerdo con el Examen de la Calidad y el Logro Educativos (Excale) del INEE, las mayores fallas se presentan en la coherencia de lo que escriben, en la consistencia de género y número, ortografía, puntuación y segmentación.
Aunado a estos problemas, otros estudios sobre la escritura han detectado en alumnos de cuarto, quinto y sexto de primaria que, al elaborar un texto narrativo, no respetan la estructura textual, por lo cual rompen la secuencia lógica del relato, y en los textos argumentativos, los argumentos no suelen ser pertinentes, suficientes ni aceptables. De manera similar, al redactar textos expositivos, los educandos suelen copiar los textos leídos, por lo que sus producciones a veces carecen de coherencia global y no hay integración entre las ideas escritas.
Para Valentina Jiménez Franco, también de la facultad de Sicología de la UNAM, la deficiencia en la expresión escrita que presentan los alumnos requiere una reestructuración de la enseñanza, en la que los maestros no enseñen palabras, sino que les den los pasos para organizar las ideas y puedan plasmarlas en un papel con textos coherentes. “Hay que enseñarlos a razonar el lenguaje escrito y no repetir las palabras.
No hay que enseñarles a memorizar, sino que aprendan a unir las palabras con un enfoque sociocultural, que aprendan a escribir haciendo actividades y reflexionando cómo lo plasma y no sólo memorizando”, apuntó la especialista en cognición y comunicación. De esta manera, consideró que lo más importante de una oración no sólo es que aprendan a identificar el sujeto, el verbo y los complementos, sino que reflexionen la oración para que asimilen la idea completa. K qso dcr? Ante la expansión de los celulares y con ello la comunicación vía SMS, los estudiantes han optado por recurrir a abreviaturas, a fin de ahorrar espacio, por lo cual crean sus propios códigos de comunicación.
“En vez de escribir una palabra completa, usan letras o abreviaciones, lo cual no es malo, porque es un código de comunicación”, mencionó la profesora Rojas. Sin embargo, lo importante es que los niños y adolescentes no apliquen estos códigos para otras expresiones escritas y aprendan a diferenciar los contextos.
“Los niños crean su propio lenguaje, su propia escritura a través de los mensajes y no está mal; lo importante es que para esas prácticas utilicen esos códigos, pero que también sepan utilizar una escritura adecuada y no se queden con errores o se acostumbren a usar este tipo de escritura en todo”, subrayó.