martes, 6 de mayo de 2008

Monsiváis, Editor

Siguen los escritos en relación al cumple 70 de Carlos Monsiváis. Ahora retomamos lo que escribe hoy en EL UNIVERSAL, nuestro buen amigo Ramón Cota Meza:

Monsiváis, editor
Ramón Cota Meza

6 de mayo de 2008

En el cúmulo de elogios a la persona y obra de Carlos Monsiváis por su 70 aniversario, uno echa de menos la apreciación de su obra como editor de La cultura en México, el suplemento de la revista Siempre!, entre 1971 y 1986. Dicho sea con respeto a la formalidad de la ocasión, este descuido es un síntoma de nuestra indigencia intelectual. Prodigar elogios es barato y redituable, pues no exige esfuerzo intelectual, al tiempo que nos hace aparecer como miembros del segmento ilustrado.

Un editor crea lectores, y esto fue lo que Monsiváis representó para los jóvenes ávidos de forjarse una actitud intelectual crítica después del trauma de 1968. Fue en La cultura en México donde empezamos a conocer las corrientes del pensamiento postmarxista, la literatura y el nuevo periodismo de Estados Unidos, la renovación de la crónica periodística, reinterpretaciones de la historia política y literaria de México, los movimientos de liberación de minorías, la cultura popular…

Aunque algunos de estos temas no resistieron la prueba del tiempo, su lectura no fue vana, pues era una manera de formar y templar el juicio propio. A la larga, los temas de las revistas Plural y Vuelta resultaron más consistentes, pero los jóvenes de los 70 los considerábamos ajenos y hasta hostiles a la idea entonces dominante: la creencia de que había algo así como una “marcha objetiva de la historia”, cuyas leyes debíamos descubrir para interpretar el mundo a la luz de ellas.

En breve, desdeñábamos la democracia y casi toda forma de pensamiento liberal, considerándolas rebasadas por la marcha de la historia. El horizonte era imaginar y ensayar nuevas formas de socialismo y vida comunitaria ante la quiebra de la práctica y la ideología comunista tradicionales. La burocratización de los sistemas socialistas era uno de los demonios a exorcizar, oponiéndoles formas de movilización y organización autogestivas de fuerte acento romántico y libertario.

El rechazo a la democracia política y el liberalismo filosófico se basaba también en consideraciones prácticas locales: ¿a quién se le habría ocurrido pensar que el gobierno abriría el juego electoral? Y en caso de que lo abriera, ¿qué partidos iban a participar? El PAN era poco más que una reliquia conservadora, y el Partido Comunista Mexicano era hostil a la “democracia burguesa”. ¿Crear un nuevo partido? Ni pensarlo. La idea misma de organización partidaria era indeseable.

Por otro lado, el pensamiento liberal apenas despertaba de su hibernación por su fracaso en evitar la concentración económica y detener el ascenso de las ideologías totalitarias. Liberalismo era sinónimo de blandenguería y hasta de complicidad con el poder económico y político. La opción intelectual era La cultura en México. Un día llevé a Monsiváis una reseña contra un libro de historia materialista. “Parece hecho en la academia de ciencias de la URSSNAM”, dijo.

Gracias a la buena voluntad de Monsiváis, colaboré en La cultura en México con reseñas de libros y traducciones en la primera mitad de los 80. Pero entonces mi hostilidad al liberalismo empezaba a ceder ante la artillería pesada de la revista Vuelta: el propio Paz, Gabriel Zaid, Enrique Krauze, Guillermo Cabrera Infante, Isaiah Berlin, Leszek Kolakowsky… Conforme mi mente fue cambiando, empecé a llevar al suplemento reseñas francamente liberales, todas las cuales fueron publicadas, pese a caer en el campo de la competencia cultural.

Monsiváis lamenta ahora haber dedicado tanto tiempo a editar suplementos que lo distraían de su obra como autor. Yo lamento que olvide el papel de La cultura en México como escuela de lectores, periodistas, escritores y, sobre todo, editores de primera línea.

blascota@prodigy.net.mx

1 comentario:

nuvol dijo...

Luis,
he llegado hasta tu blog através de un comentario dejado en el blog de Kareta.
Me ha gustado, lo que le has escrito: "...libertad de expresión, en eso creo coincidimos todos los blogeros, más alla de nuestras pequeñas diferencias, la libertad nos une"
Y cual ha sido mi sorpresa y ver al entrar una galaxia en la cabecera.
Saludos NúVoLeros!